Sangre en tus manos

Es un hecho que la violencia existe como un dato cruel de nuestra realidad, aunque no siempre golpea de igual modo en la conciencia pública. El "Tona", señalado como el asesino del adolescente Stéfano Bergamaschi, había aplicado la pena de muerte en dos ocasiones antes de ultimar al chico de 17 años en casa de su papá.
Su primera víctima fue un remisero, Cristian Raunilauitis, de 32 años, el 3 de octubre de 2007, Pero el hecho no tuvo demasiada trascendencia, ya que se trataba de un trabajador "trucho" que, además, se decía que hacía delivery de drogas. Poco después, el 4 de diciembre del mismo año, el "Tona" vuelve a matar, esta vez a Miguel Benítez, de 31 años, a quien le mete un balazo en el pecho al ingresar éste en compañía de un tercero en moto a la Villa de Mateotti. Benítez sobrevive, atendido de urgencia en el HIGA, y así la causa queda en tentativa de robo calificado y homicidio en grado de tentativa. Por entonces, el menor asesino tenía 15 años.

Su padre es un delincuente, dos de sus hermanos murieron en situaciones violentas; uno de ellos a los tiros con otro u otros delincuentes, y otro en un intercambio de balazos con un policía. Al velatorio de este último, sus padres concurrieron esposados: el padre purga su condena en Batán y la madre recibió el beneficio de morigeración de pena y se encuentra detenida en su domicilio. Según ha señalado el jefe distrital Gustavo Salvá, en la última libertad concedida por la justicia al Tona, su abuela desistió de hacerse cargo de él.

La saga sangrienta de 2007 de este personaje se completa con el asesinato de un menor de 16 años identificado como SMF, aparentemente su compinche, a quien baleó por la espalda al no ponerse de acuerdo en el reparto de un botín.

El registro criminal del "Tona" (sus iniciales son JM) es extenso e intenso. Escapó del centro de contención de Batán 25 veces, lugar donde ha quedado alojado después de este último trágico episodio, y luego de verse abortado su intento de escape de la alcaidía del tribunal de menores.

La muerte de Stéfano Bergamaschi podría haberse evitado si la jueza Silvina Darmandrail hubiera realizado su trabajo a conciencia. No miente la jueza cuando señala que la libertad de este sujeto fue dispuesta por la Cámara Penal Sala III. Es cierto que la resolución que devolvió a este joven asesino a la calle fue firmada por los jueces Fernández Daguerre, Poggetto y Paolini. Sin embargo, lo que Darmandrail, al intentar eludir responsabilidades no dice, es que ella dejó caer todos los plazos que prevé la ley, y dejó la situación procesal expuesta a esta resolución.

Según consta en la determinación de la Sala III, JM (a) "el Tona" había sido detenido el 12 de julio de 2008 y encartado por portación ilegal de arma de guerra y robo agravado por el uso de arma de fuego. Permaneció detenido hasta el 13 de febrero de 2009 y recapturado el 26 de marzo. Con esta historia de 29 detenciones, fugas y 11 armas secuestradas, Darmandrail, en vez de llevarlo a juicio y dictar condena, por pereza, indiferencia, ignorancia o por no querer salir en los medios como responsable de una condena a un menor, dejó vencer los términos, provocando una prórroga de la prisión preventiva por 60 días y aun así no procedió a enjuiciarlo.

Silvina Darmandrail se habría presentado en la casa de la madre de Stéfano a deslindar responsabilidades: "yo no fui, fue la Cámara", habría manifestado. Es cierto, pero ella sabe que esa no es la verdad. Desesperada y aconsejada por Roberto Atilio Falcone, corrió a llevar un texto supuestamente aclaratorio al diario La Capital, que no es una mentira, pero como mínimo es una falta grave a la verdad más abarcativa, completa y cronológicamente expuesta.

Podrá afectar ignorar a este medio y a quien estas líneas firma, pero sabe mejor que nadie que sus manos y su conciencia no están limpias, y que ningún comunicado podrá cambiar esa realidad.

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