Sándwiches y secretos en la oficina de Cobos

Almorzó con Prat-Gay y Marconato; exigió confidencialidad
"Cobos está contento porque se formó un buen equipo de trabajo, bastante cansado y tratando de procesar el enorme caudal de información que ya recibió." Con esas palabras, uno de los principales asesores de Julio Cobos describió a LA NACION cómo vio a ayer al vicepresidente en la comisión que debe destrabar la crisis en el Banco Central.

Fue uno de los pocos comentarios que atravesaron el férreo cerrojo informativo, que Cobos decidió reforzar, molesto porque se había hablado de filtraciones en la confidencialidad que impone el reglamento de la comisión especial que analiza la actuación de Martín Redrado.

El vicepresidente guardó tanto el celo por la privacidad que las reuniones ni siquiera se realizaron en el Salón Gris del Senado, como habían anunciado los medios, sino en su despacho, en la sala de reuniones contigua a su escritorio.

"Así no había ninguna posibilidad de que alguien entrara por otra puerta, y además el aire acondicionado es más fuerte", explicaron en la oficina de Cobos.

El vicepresidente llegó a su despacho a las nueve menos cuarto de la mañana, listo para empezar un día de testimonios importantes, que cerró el propio Redrado.

"Tenía mucha expectativa de que Redrado viniera, y no necesitó letra para preguntarle porque todos los que entrevistó antes dieron muchísima información", contó a LA NACION uno de los colaboradores que asesoraron al vicepresidente.

Con los otros integrantes de la comisión, Alfonso Prat-Gay (CC-Capital) y Gustavo Marconato (FPV-Santa Fe) apoltronados en su oficina, Cobos salió varias veces a los despachos contiguos para hablar con sus asesores, la senadora Laura Montero y el ex diputado Jorge Albarracín, que lo acompañan desde que fueron sus funcionarios en la gobernación de Mendoza.

El comentario del día fue que Cobos había hecho tan buenas migas con sus dos compañeros de comisión que los tres almorzaron juntos unos sándwiches en su oficina.

Justo antes de que llegara Redrado, el vicepresidente recibió a solas al diputado Gerardo Milman (GEN), mano derecha de Margarita Stolbizer, que le dio detalles sobre el pedido de ambos de que la comisión investigue a Redrado por varios temas previos de su gestión.

Entre otras cosas, Stolbizer y Milman reclamaron preguntarle a Redrado si benefició como funcionario a la fundación Capital, que él creó, si avaló las estadísticas del Indec y si benefició a los tenedores de títulos públicos amigos del poder.

Fuentes de Diputados dijeron a LA NACION que Cobos podía sumarse a esa posición como una salida intermedia para su voto: le permitía no enfrentar directamente al Gobierno (avalando la permanencia de Redrado), pero tampoco acusarlo por defender las reservas financieras, sino por otros motivos.

Cerca de Cobos, en cambio, nunca admitieron que el vicepresidente busque "una tercera opción", como especulan muchos.

"Recibió mucha información. todavía están tratando de formarse un criterio", prefirieron mantener el suspenso.

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