Sandra Mendoza llamó la atención de todos

Acostumbrada a no pasar jamás inadvertida, ayer Sandra Mendoza, la ex esposa del gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, se mantuvo fiel a su estilo. "Por la memoria de los desaparecidos, por que no haya más genocidas disfrazados de demócratas y por los ciudadanos de Chaco", fue la fórmula que le agregó a su juramento, y que llamó la atención de todos sus colegas.
Mendoza cobró notoriedad fuera de Chaco por las críticas a su gestión como ministra de Salud provincial en medio de la epidemia de dengue del verano pasado. También por las peleas públicas con su marido, sobre todo por una en la que terminó estrellando su vehículo en el estacionamiento de la Casa de Gobierno que ocupa Capitanich.

Todo empeoró cuando Mendoza apoyó a un grupo de asociaciones sociales que acampaban frente a la gobernación. Mendoza se enfrentó con la policía para impedir que los desalojaran. Hubo heridos, detenidos y su esposo la echó de su cargo y anunció su divorcio.

Ayer Capitanich no estaba en el Congreso, aunque Mendoza les dijo a los periodistas que la consultaron en los pasillos que no estaban divorciados. Acostumbrada a caminar siempre por los extremos, antes de jurar saludó con un beso a Elisa Carrió, a quien conoce de Chaco, y después de hacerlo volvió a saludarla, y se estrechó en un abrazo con Néstor Kirchner, a quien responde políticamente.

Sobre el final de la sesión, irrumpió desencajada con un discurso plagado de denuncias a la oposición. El kirchnerismo la aplaudió a rabiar.

Comentá la nota