Sand Martín.

SAN MARTIN (T) 2 - LANUS 3: El Pepe, de penal y de cabeza, terminó de condenar a los tucumanos al descenso. Y así fue por segunda vez el goleador del torneo local.
Antes de que Sand tocara la primera de la tarde, San Martín parecía estar condenado a la B Nacional porque, a miles de kilómetros, Gimnasia La Plata festejaba el 1-0 que lo acercaba a la Promoción. Pero cuando finalmente pudo darle a la pelota, la historia tomó forma de sentencia. Fue penal (mal cobrado por Collado), gol de Lanús, descenso para los tucumanos y, por el mismo precio, el Pepe se empezó a declarar goleador del torneo por segunda vez consecutiva.

Todo lo hizo José de Sand Martín, este correntino que le sobra de oportunismo y efectividad todo lo que le falta de glamour y simpatía. Ayer volvió a dar fe de estas cualidades. Jugó con los dientes apretados a pesar de que enfrente tenía 11 rivales que trataban de dejar la piel para mantenerse en Primera. Mientras el resto de Lanús deambulaba entre liquidar el resultado en una contra o finalizar con tranquilidad un torneo que se había escapado una fecha antes, el Pepe no tuvo lástima ni piedad. Puso la cola en el área y, con paciencia de pescador, esperó las distracciones de Saavedra y Serrano para darle lustre al gol que lleva adentro. Lo buscó en un remate que dio en el travesaño, en otro que se le alto, en una media vuelta que sí fue penal y en ese cabezazo con el que llegó a los 13 gritos en el Clausura. "Es lindo quedar en la historia del fútbol argentino", confesó.

En contraste, a San Martín no le salió una y renunció a esa marca que lo ha caracterizado en Primera: la búsqueda del toque y de la circulación. Ayer se repitió en los centros. Pero Turdó, Ibáñez y Vega no cabecearon con la contundencia del 9 de Lanús.

Obviamente que este correntino no fue el responsable directo del descenso de medio Tucumán. Esa historia se había empezado a escribir mucho antes. Los miles de hinchas que estuvieron en la Ciudadela fueron conscientes de que el equipo de Roldán tuvo intenciones pero no el oficio como para cosechar los puntos que pedía la calculadora de los promedios. Y esos miles también resultaron testigos del momento de gracia que está viviendo Sand desde que se puso la camiseta de Lanús. Sólo le faltó la frutilla de otro título.

¿Le quedará tiempo en el Sur? ¿O su destino hará foco en otras tierras? El Panathinaikos ya expresó querer llevarlo cerca del Partenón. Pero es en el Partido de Lanús donde este morocho, que se hizo goleador a los 28 años, tiene su monumento. Es la estatua de Sand Martín. La conocieron en Tucumán.

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