A un año de su sanción, la ley de talles grandes duerme en un cajón

Obligaba a tiendas y boutiques a vender prendas de talles grandes. Alumnos de Diseño de Indumentaria crearon ropa “para gorditas” para concientizar sobre el problema.
En la última sesión del año pasado, el Concejo Deliberante de Córdoba sancionó una ley que obligaba a todos los negocios de la ciudad de vender ropa de todos los talles estandarizados.

Ya pasaron los días de gracia que preveía la ley para que los negocios se adaptaran a esta medida. Sin embargo, la ordenanza no tiene reglamentación, con lo cual no está designada el área municipal que debe controlar su cumplimiento en los negocios.

En su momento, los comerciantes se opusieron a la ordenanza. "Nos opusimos porque sabíamos que la norma no se iba a poder cumplir ni controlar. Se cumplieron nuestras advertencias. La ordenanza no se aplica y esta en un cajón", señala Luis Oliva, gerente de la Cámara de Comercio de Córdoba.

Y agrega: "No se pueden corregir cuestiones culturales con una ley. Además los fabricantes no confeccionan ropa grande. Nuestra alternativa era más aplicable. Consistía en reestablecer las medidas estipuladas por las normas Iram (talles con números) y terminar con los talles por letra (S, M, L, XL)".

A un año de la norma, casi ningún negocio cordobés ofrece talles grandes. Para reflexionar sobre este tema un grupo de alumnos de Diseño de Indumentaria, del Instituto Superior Mariano Moreno se animó a crear ropa "para gorditas", realizada con materiales no convencionales.

Para ello, tomaron como disparador la imagen y los productos de cada uno de los negocios del Paseo Caseros, cerca de la Manzana Jesuítica. La mayoría son negocios de ropa, aunque también hay perfumerías, zapaterías y casas de diseño. Desde el martes, los 15 maniquíes se exhibirán en este paseo.

El proyecto educativo contó con la adhesión de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (Aluba) y el Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi).

Las tiendas que participaron de la iniciativa son Fiorani Free Shop, Cardón, Vesna, Corazón Patrio, Franca, Culpa, Humbaba, Be, Trot, Rosales, Marfil y Casta. La idea es llamar la atención de la gente e invitarla a reflexionar sobre el problema de la obesidad y la vestimenta.

"Con este proyecto los alumnos aprenden a diseñar ropa en talles no convencionales, con materiales que no son telas y también es una instancia de reflexión sobre el significado que tiene la indumentaria en la sociedad", explica Cristian Fonseca, responsable de Relaciones Públicas de instituto.

"Ahora lo que marca qué ropa usás es el peso, no la edad como era antes. Personas de 50 años, pero con cuerpo estándar consiguen la misma ropa que sus hijas. Pero una chica de 25 años más gorda consigue ropa de vieja. Se borró el límite entre la ropa que usan las señoras y la que usan las jóvenes", reflexiona Gabriela Pérez, una de las alumnas.

Lucía Ferrero agrega: "No hay negocios que se dediquen a hacer esta ropa. Es difícil porque hay que tener más capital y necesitás más espacio para trabajar. Entonces la oferta de ropa para gorditas es poca, porque nadie quiere correr el riesgo de invertir tanto".

Hay una diferencia entre talles estándar y no estandarizados. Los talles estándar van del 32 al 46 (o del 22 al 36, según la marca). Las futuras diseñadoras señalan que ahora ya es difícil conseguir los talles estandarizados más grandes y que también se han ido achicando con el tiempo.

La situación es aun peor con la ropa de medidas no estandarizadas para mujeres "rellenitas" y bajas, delgadas y altas, con mucho busto, con mucha panza o con caderas anchas.

"La ropa para gorditos no tiene estética. Sos gordo, entonces te tenés que vestir feo. Además de la condena social de ser gorda y de que en algunos casos es un problema de salud, las chicas deben andar mal vestida", apunta Jimena Gorrieri.

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