No se salvó ni el yuyo.

La histórica sequía también se llevó puestos a los porotos y en la región está a punto de finalizar la peor zafra de la década. A excepción de San Mayol, Ochandio, El Triángulo y El Carretero, donde llovió mejor, en el resto de la zona la soja promedió un 50% de merma en su rendimiento. Un golpe de nocaut para el que pensaba poner las cuentas en orden con la leguminosa
Hace más de un mes fueron varios los ingenieros que alertaban que la cosecha de soja iba a venir con sorpresa. Con una pésima sorpresa. Argumentaban que si bien el cultivo parecía lindo desde el alambre, al internarse en el lote y revisarlo la realidad cambiaba de color: las plantas tenían menos chauchas, las chauchas alojaban menos porotos, y como si fuera poco esos porotos eran pequeños, livianos. Conclusión: cultivos que pintaban para rendir 2400 kilos en realidad iban a dar 1000 ó 1200. Así lo estimaban los técnicos. Así lo comprobaron las cosechadoras.

Las máquinas entraron en acción y les dieron la razón a los agrónomos, para sorpresa de varios chacareros que aspiraban acomodar las cuentas finas y gruesas con la producción sojera. Producto de la feroz sequía que todavía no terminó y de los intensos calores que la castigaron desde la misma siembra, en la zona la soja está completando la peor zafra de la década. Salvo excepciones, en la región se está cosechando, en promedio, un 50% del potencial del cultivo.

General

"Los rendimientos han sido malos en casi todos lados. Podemos hablar de un rango de rinde de entre 200 y 1500 kilos, depende de cómo y cuándo le llovió al cultivo. En general, para el productor la cosecha terminó siendo peor de lo que imaginaba: había muy pocas chauchas, muy pocos granos y si no te bajabas a mirar los lotes en detalle, no te dabas cuenta de que iba a ver menos rendimiento del que se preveía", explica el ingeniero José Doeyo. "El panorama es pésimo porque mucha gente pensaba arreglar las cuentas con la soja y no les va a alcanzar", agrega el asesor de la Cooperativa Agraria.

"Los rindes si bien uno esperaba que fueran bajos, en general fueron aún inferiores de lo estimado y terminamos en presencia de la peor cosecha en mucho tiempo. La gente calculaba que si normalmente tenía 2200 ó 2500 kilos, este año iba a levantar entre 800 y 1000 kilos, y en realidad la soja dio entre 400 y 500 kilos", aporta el ingeniero Juan Garrigou, asesor de la Cooperativa de Cascallares.

"En general se cosechó entre un 40 y un 50% menos de lo que se esperaba. La cosecha fue muy mala: sojas que pintaban para 2500 kilos dieron 1200 ó 1300 kilos, y 1700 kilos en los mejores lotes. Más allá de que hubo algún lote aislado que alcanzó los 2200 kilos, el promedio nuestro se ubica en los 1300 kilos", comenta Rubén Caro, ingeniero de la Cooperativa Alfa.

El escenario en la franja costera también es gris oscuro. "La cosecha fue muy floja. Los rindes han oscilado entre los 600 a 1200 kilos. Por ahí escuchás algún lote de 1500 kilos como un buen rinde. Pero la mayoría dio entre 800 y 1000 kilos, cuando un rendimiento lógico en esta zona va de entre 1500 a 2000 kilos", comenta el ingeniero Patricio Laura. Como dato interesante, el asesor de la Cooperativa Agraria suma que "pese que la cosecha de girasol fue pobre también, dio entre un 20 y un 30% más que la soja".

Pésimo inicio

Las penurias sojeras comenzaron desde el vamos. Sin lluvias desde octubre, fueron pocos los lotes que se pudieron sembrar con buena humedad. Es más, hubo mucha superficie que quedó sin cultivarse. "En los campos que yo asesoro quedaron más de 2000 hectáreas sin sembrarse, eso quiere decir que a nivel partido el porcentaje debe ser muy importante", dice Doeyo. Y agrega: "En muchos campos se sembró con apenas 10 ó 15 milímetros de humedad y no nació, que en definitiva fue como que no se hubiese sembrado".

Garrigou explica que "el hecho de haber tenido que sembrar muy tarde también afectó los rendimientos, porque el cultivo va perdiendo potencial cuando se aleja de la fecha óptima de implantación. A eso hay que sumarle que tampoco le llovió en los momentos decisivos". Fredi Dodorico suma más curiosidades a una campaña atípica: "Además de que quedaron lotes de soja de primera sin sembrar, en una gran cantidad de campos tenés las siembras de primera y de segunda en la misma fecha. Porque cuando llovió se hizo todo junto", describe el asesor de la Agronomía Raúl Pérez.

Al mal arranque se le agregó un verano tan seco como caluroso que no hizo más que cocinar la soja. "Las plantas dieron menos chauchas y en muchos casos los porotos quedaron más pequeños. La soja no se desarrolló normalmente", dice Garrigou. La paliza climática fue tal que muchos lotes no llegaron a cosecharse (justifica meter la cosechadora si se estima un rinde de 400 kilos) y fueron destinados a ganadería. Como también fueron muy pocas las sojas de segunda que pudieron implantarse y que lograron sobrevivir.

"A diferencia de años anteriores, la segunda quincena de febrero tuvo muy altas temperaturas y no hubo precipitaciones. Y es ahí donde la soja define el rinde. Eso le afectó el número de granos y el peso de mil. Se cosecharon porotos entre un 30 y un 40% más livianos que lo normal", cuenta Caro.

La excepción

Más allá de que no se puede hablar de un cosechón ni mucho menos, en el triángulo comprendido por San Mayol-Ochandio, El Triángulo y El Carretero la trilla fue aceptable y dejó rendimientos de hasta 2400 kilos en algunos casos. Esa zona se vio favorecida por oportunos golpes de agua durante el verano, los que posibilitaron un mejor desarrollo del cultivo, que así y todo se vio afectado en su potencial.

Con la cosecha en la recta final, son muchos los productores que empezaron a sacar números y se dieron cuenta de que justamente las cuentas no le cierran. "La falta de divisas que habrá por la caída de los rindes de gruesa será muy importante. Mucha gente estaba esperanzada con la soja y pateó muchos pagos y muchas decisiones para esta altura del año", se lamenta Caro.

Y más allá de que el precio de la soja haya llegado a los 1000 pesos, el chacarero lo que no tiene son porotos. Eso hace que sea más complicada aún la situación del trigo. ¿Cómo se va a financiar la cercana siembra de fina? Hoy por hoy la pregunta del millón sigue sin tener respuesta porque de la seca no se salvó ni el yuyo.

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