No los salvó ni el protocolo de Kioto, ni la cumbre de Copenhague

Este medio venía anticipando en notas anteriores el "trabajo hormiga" de talado que se viene llevando adelante en el predio donde funcionaba el Motoparque, canjeado a una empresa amiga del poder que realizó allí un country. ahora, de manera más desembozada, han acelerado las tareas y parece que dejarán sin sentido -al menos de ese costado- al nombre de la avenida.
La avenida que une Cruz de Piedra con San Roque, se llama Los Eucaliptus y gran parte de ellos han sido removidos por la empresa que ahora administra el terreno.

Mientras que por un lado el gobierno se jacta de mantener una política ambiental sustentable (bastante mentirosa por cierto) por el otro, estos hechos desmienten de que existan controles para evitar la pérdida de especies arbóreas.

Aunque estos árboles puedan ser simbólicos por encontrarse dentro del radio urbano de Juana Koslay, darle el nombre a una avenida, no deja de ser preocupante el avance de la frontera agrícola sobre el monte nativo. Las fotos aéreas que acompañan este informe fueron tomadas el sábado último.

Una ministra cuestionada

No han sido pocas las críticas que se le han realizado a la ministra Hissa por su labor: Desconocimiento del tema, falta de políticas, entre otras, pero ahora se le suma la de contratar "especialistas" que serían de su entorno personal, que poco o nada hacen para preservar el ecosistema. "Solo vienen a cobrar sueldos", destacan en off gente de su oficina.

No son pocas las críticas que ha recibido la ministra, ahora premiada con un viaje a la cumbre de Copenhague, donde se esperan para hoy unos 50 mil activistas de ONG ecologístas que por supuesto estarán en la otra vereda de nuestra funcionaria. Ellos reclaman soluciones en serio para evitar el calentamiento global y no el negocio de Al Gore, al que tan afecto es el gobierno de San Luis.

Pero, como si esto fuera poco, también le achacan a la hija del intendente de El Trapiche y La Florida, persecusión laboral a través de personeros que los empleados comparan con el tristemente célebre Torquemada -jefe de la Inquisición.

Aunque se han producido comunicaciones con este medio, nadie quiere que se publique su nombre por temor a las represalias.

¿No sería mejor trabajar para preservar lo poco que nos queda, en lugar de perseguir a los empleados?

Comentá la nota