"La salud pública no tiene apellido, ni domicilio, ni privilegios"

"La salud pública no tiene apellido, ni domicilio, ni privilegios"
El jefe comunal fue el principal orador en el acto por el Centenario del Hospital Municipal Ramón Santamarina. Además hizo hincapié en la concreción de la historia clínica única y el Seguro Municipal de Salud.
Tal cual estaba anunciado ayer en los Jardines del Hospital Municipal Ramón Santamarina se realizaron los actos centrales por el Centenario del centro asistencial público, oportunidad en que el intendente, doctor Miguel Lunghi realizó una encendida defensa del sistema público de salud.

"Entre el Hospital, sus médicos, sus enfermeras, sus técnicos, sus mucamas, hasta el último de los pacientes que cruzan su puerta, sea pobre o rico, o viva en el centro o en un barrio periférico. La salud pública no tiene apellido ni domicilio ni privilegios", aseguró el intendente.

Seguidamente puntualizó "por eso entre las cuestiones que está trabajando este gobierno, en el marco de la sustancia de aquel espíritu militante de los fundadores, es en la concreción de la historia clínica única y del Seguro Municipal de Salud, un viejo sueño para que no haya un solo tandilense sin su cobertura médica".

Valoró al personal al indicar que "sus integrantes son quienes día a día, desde hace cien años, construyen salud, muchas veces en medio de tensiones, de intercambio de ideas, de presupuestos que siempre parecen cortos frente a la enorme responsabilidad que significa atender la salud de cada vecino que acude al Hospital".

"La salud pública, hoy más que nunca, es una cosa de todos. Pero para este intendente, además, la salud pública es algo que se inscribe en el orden de lo sagrado y que necesita permanente de todos los estamentos de la comunidad", expresó el jefe comunal.

Lunghi dijo "ha querido el destino que en esta fecha tan trascendental para la historia del Hospital Ramón Santamarina, el intendente de Tandil sea un médico que cree fervientemente en el concepto y la praxis de la medicina pública social como herramienta de transformación, equidad y progreso entre los vecinos".

También hubo un reconocimiento a los pioneros y otros que dieron mucho por el centenario nosocomio, entre ellos el doctor Juan Claudio Tuculet "que venía a caballo a cumplir durante ocho años sus funciones de director de la Institución; o el doctor Ford, y más acá en el tiempo el doctor Dardo Fernández Tassende, y de médicos que en el albor de la modernidad fueron emblemas de esta casa como el doctor Amadeo Nicola, el doctor Héctor Bellagama y aquel entrañable médico y amigo Daniel Grasso".

Sostuvo que el Hospital Santamarina "se convirtió en la Gran Casa de la Salud de todos los vecinos, de todos sin excepción, y fue esa demanda de miles de pacientes que lo hizo crecer en la consideración y el prestigio que se le conoce, pero también fue lo que puso a prueba la propia infraestructura y sus recursos económicos, técnicos y humanos frente a semejante exigencia. Y a lo largo de las décadas, cuando todo se fue derrumbando en el mundo, desde las ideologías, los sistemas económicos, los muros y las sucesivas crisis de los prestadores privados de salud, el Hospital Ramón Santamarina siguió en pie".

También valoró las donaciones de vecinos y empresarios "con cuyos aportes refundamos las Salas de Cardiología y Neonatología, las Salas Tercera y Cuarta, las cuales, lo digo con orgullo, tienen un confort hospitalario mayor al de cualquier centro privado, y también realizamos las reformas edilicias profundas para recibir la celebración de este monumento viviente a la salud pública serrana".

El tiempo y el compromiso son amigos de la salud. Lo vemos con nuestro casi recién nacido Hospital de Niños "Dr. Debilio Blanco Villegas".

SANTA ANA

También Lunghi se refirió al aniversario del templo "no quiero cerrar estas palabras sin rendir especial tributo a los cien años que hoy también está cumpliendo el Templo Santa Ana, que fuera igualmente donado por la familia Santamarina, y que es una capilla única en su estilo gótico, la cual alberga la presencia de fieles de toda una barriada.

Para concluir quiero expresar la renovada gratitud, que no sólo es mía, sino del pueblo de Tandil al que orgullosamente represento, para con un grupo de mujeres admirables que son el alma materna del Hospital: nuestras queridas Rosadas Voluntarias, la Comisión de Damas y Hermanas Religiosas".

Agregó "del mismo modo y desde el corazón quiero agradecer la tarea cotidiana de nuestros médicos, del personal técnico y administrativo, y de las heroicas enfermeras y mucamas, que muchas veces son el familiar más cercano del paciente, y que han dedicado sus vidas asistiendo al vecino y sintiendo como propio el dolor, la angustia y la enfermedad. También hago extensiva la gratitud a la familia Santamarina, al núcleo fundador, a sus descendientes, quienes hace cien años plantaron un árbol. El árbol de la salud pública de Tandil".

Finalmente expresó "lo hicieron posible Doña Ana y su hijo Don José en homenaje al esposo y padre don Ramón Santamarina. Nuestro compromiso es cuidarlo, es preservarlo, es soñarlo cada vez más vigoroso y fuerte, para que además de árbol sea espejo que refleje la memoria vital de sus propios fundadores".

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