La salud, un problema que puede restarle votos al PJ

En plena campaña electoral, los médicos de los hospitales inician un paro por tiempo indeterminado en reclamo de las recategorizaciones. Los trabajadores no profesionales rechazaron los incrementos en los valores de las guardias y volverán a las protestas. Y prestadores de Apos exigen renegociar contratos o cortan los servicios.
Esta semana será crítica para las políticas de salud del gobierno, que aparecen comprometidas por una serie de reclamos vinculados con los recursos. No hay quejas ni demandas por una mejor salud en las protestas y amenazas de paro y de cortes. Hay, en cambio, pedidos de aumentos de salarios, de ascensos, de mejores recompensas por horas de guardia y de contratos prestacionales mejor valorados. Por eso, aunque haga eje en la salud, el problema es económico.

Como en una olla tapada, la presión fue aumentando día tras día. Comenzó con un paro y carpa armada por los no médicos en el interior del hospital, que explotó cuando un juez, a instancias del director médico del centro asistencial, Luis García, ordenó el desalojo. Se potenció luego con la demora del gobierno en anunciar recategorizaciones que los médicos vienen reclamando desde el año pasado y se coronó cuando los principales prestadores de la obra social Apos amenazaron con un corte de servicios que podría producirse esta primera semana de junio, si el gobierno no responde.

En el caso de los no médicos, el gobierno, a través del ministro Gustavo Grasselli, anunció el jueves un plan de recategorizaciones y aumento en los valores de las horas de guardia que el Sindicato de Trabajadores Públicos (Sitrapp), terminó rechazando por insuficiente. Así las cosas, este lunes los delegados del gremio que conduce Carlos Laciar realizarán una nueva asamblea en el hospital y decidirán retomar con mas fuerza el plan de lucha. Ahora, podría incluir paros o quites de colaboración y movilizaciones. Además, mantendrán la carpa instalada en las puertas del ‘Vera Barros’.

Los médicos y profesionales venían negociando con Grasselli un plan de recategorizaciones; es decir, ascensos que, en la práctica, significan un aumento salarial. Pero el gobierno ha venido dilatando los anuncios y la Asociación de Profesionales de la Salud decidió iniciar un paro por tiempo indeterminado a partir de este lunes, aunque el ministro advirtió que el plan se anunciará a mitad o fines de semana.

Finalmente, el caso de la obra social Apos es mas complejo porque las clínicas reclaman un nuevo convenio con valores elevados que el gobierno no quiere pagar, especialmente en internación. A la vez, los médicos quieren que la consulta aumente a 35 pesos desde los 27 pesos que cobran actualmente, una diferencia que no parece tan amplia como para que no se encuentre un acuerdo.

Si ese acuerdo no llega, los prestadores (en el caso de las clínicas todas menos ERI) decidirán cortar los servicios a los 130 mil afiliados que tiene la obra social estatal. Y allí si el impacto será complicado para el gobierno. Por esa razón, el gobernador Beder Herrera, la titular de la Asociación de Clinicas, Elena Mercado Luna, y el presidente del Colegio Médico, José Díaz Danna, intentarán negociar durante la semana que comienza. Si para el viernes no hubo acuerdo, los empresarios de la salud concretarán el corte.

Lo cierto es que todos los reclamos por mas recursos para la salud pública llegan en un tiempo electoral clave. Si el gobierno no logra frenar la protesta de los médicos en el hospital, ni las exigencias de las clínicas en la obra social, los efectos pueden llegar a la gente y eso repercutir feo en la campaña del oficialismo, que necesita un ‘vagón’ de votos para retener las dos diputaciones nacionales en juego, entre otros desafíos que afronta en estos comicios del 28 de junio.

Comentá la nota