Por su salud, Massera no iría a juicio

El represor Emilio Eduardo Massera, de 83 años, presenta "facultades mentales que no encuadran dentro de la normalidad psicojurídica" y un "trastorno psico orgánico que trae aparejado un deterioro cognitivo global" y que por lo tanto "no se encuentra en condiciones de afrontar un proceso" judicial. Así lo concluyó una junta médica ordenada por la jueza María Servini de Cubría en una causa por la apropiación de Javier Penino Viñas, nacido en 1977 en la ESMA, que según la denuncia fue apropiado por el almirante Jorge Vildoza, y cuyos padres siguen desaparecidos.
El cuerpo médico, indicó que el ex jefe de la Armada de la última dictadura presenta un cuadro "crónico, irreversible y potencialmente evolutivo". Los forenses que revisaron a Massera, con un marcapasos en el corazón, en su piso de la porteña avenida del Libertador, establecieron que el ex comandante de la junta militar "no controla esfínteres", "se babea por momentos", y "emite quejidos".

Ese diagnóstico fue suscripto por los médicos forenses Juan Carlos Romi, Celminia Guzmán y Daniel Héctor Silva y por los profesores del Departamento de Salud Mental de la Universidad de Buenos Aires Juan Carlos Stagnaro, Lía Rincón y Rodolfo Fahrer.

Massera tiene suspendidas todas las causas en su contra por delitos contra la humanidad, incluidos los pedidos de extradición desde Alemania e Italia, a raíz de sus supuestos problemas neurológicos. Pero ningún tribunal lo declaró aún inimputable.

En el juicio a las juntas de 1985, fue condenado a reclusión perpetua con Rafael Videla pero en 1990 ambos recibieron el indulto del ex presidente Carlos Menem. En 2001 fue sobreseído en la causa por apropiación de tierras y bienes de desaparecidos, y sus problemas de salud hicieron luego que la Justicia federal frenara los procesos en su contra, a la espera de una mejoría o involución del marino.

Comentá la nota