En Salta, 3.700 personas no aceptan transfusión de sangre

Firman un documento para impedirla y se basan en razones religiosas fundadas en la Biblia.Hubo casos en centros asistenciales públicos y privados. En algunos, los médicos tuvieron que recurrir a la Justicia.
En la provincia de Salta hay 3.700 Testigos de Jehová, organizados en 44 congregaciones, que no aceptan transfusiones de sangre aunque sus vidas corran peligro. Las razones son religiosas fundadas en la Biblia.

El superintendente de una de ellas y coordinador del comité de enlace con los hospitales, Leonardo Julio Guerrero, de 63 años, informó que desde 1996 fueron transfundidos 7 niños en centros asistenciales públicos y privados y que dos fallecieron.

"No les colocaron sangre por mala voluntad de los médicos, sino por la gravedad de los casos. Por lo general los profesionales de Salta respetan nuestra decisión, pero lo hacen muchas veces por temor, por urgencia y porque algunos no conocen el uso de las alternativas", destacó Guerrero en una entrevista con El Tribuno.

Los Testigos no aceptan transfusiones de sangre completa, glóbulos rojos, blancos, plaquetas o plasma bajo ningún concepto, aunque el personal médico las crea necesarias para salvarles la vida. También se niegan a que les extraigan sangre para almacenarla y transfundirla posteriormente.

Lo dejan establecido con la firma de un documento con directivas anticipadas y la designación de un representante para la atención médica que decida por ellos en caso de hallarse incapacitados.

Otro recordado caso de hijos de matrimonios que tienen esa religión sucedió el 17 de septiembre de 1998 en el Hospital de Niños de esta ciudad.

"En ese momento el pequeño tenía diez meses y sufría una anemia. Sin embargo no recibió sangre porque les entregamos hierro, ácido fólico y eritropoyetina. Le suministraron los fármacos y se recuperó sin inconvenientes", remarcó Guerrero.

El superintendente de una de las congregaciones destacó que tienen muy buena relación con los médicos salteños y que mantuvieron charlas y les entregaron documentación y material bibliográfico a 392 que trabajan en establecimientos públicos y privados, con las alternativas para evitar las transfusiones. De ellos 123 trabajan en el hospital San Bernardo.

"Nosotros estamos a favor de la vida. Cada miembro de las congregaciones decide por sí mismo. Nadie está obligado ante situaciones extremas. Se trata de su relación con Dios y de obedecer o no el principio bíblico de no comer sangre", dijo Guerrero.

En diálogo con este medio y acompañado por Sergio Eduardo Rapetti, de 41 años, quien es un "anciano" de la congregación y miembro de noticias en la provincia de Salta, Guerrero comentó que fue sometido a dos operaciones en clínicas privadas de esta ciudad y que no recibió transfusión de sangre.

"Me intervinieron en la próstata y por una hernia y los médicos utilizaron fármacos que les suministramos", recordó.

"Las alternativas son seguras, sencillas y eficaces", destacó Guerrero.

Por otra parte, Rapetti informó que en esta ciudad hay 25 congregaciones de Testigos de Jehová, que están integradas por 2.000 personas, y que en el interior de la provincia existen 19 conformadas por 1.700 miembros.

Expansores

Los pacientes Testigos de Jehová aceptan expansores del volumen sanguíneo no hemáticos.

Sostienen que lo correcto son las alternativas médicas a la transfusión de sangre que comprenden el uso sistemático de estrategias clínicas adecuadas para el tratamiento de la hemorragia y de la anemia.

Las prácticas combinan fármacos, equipos y técnicas médicas y quirúrgicas con el fin de reducir o evitar la pérdida de sangre y acelerar su producción. Las denominan medicina y cirugía sin sangre, o de ahorro de sangre.

Los Testigos sostienen que la vida es sagrada, que por ello debe hacerse todo esfuerzo razonable y humano por mantenerla y prolongarla.

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