En el Salón Blanco, el lefebvrismo llamó a creer en el infierno

En Salón Blanco del Centro Cultural América que les cedió el gobierno provincial, el líder mundial de la orden lefebvrista, el obispo suizo Bernardo Fellay, criticó la "decadencia" y la "demolición" de la Iglesia Católica y puso como ejemplo el hecho de que el ochenta por ciento de sus fieles "no cree en el infierno".
Fellay llegó la semana pasada a Salta como parte de una gira por Latinoamérica en la que se propuso explicar las relaciones actuales entre su orden y el Vaticano, luego de que el papa Benedicto XVI levantara las excomuniones de sus cuatro obispos, entre ellos el mismo jefe lefebvrista.

Aunque a su visita se le dio un perfil bajo, la orden ultra tradicionalista que fundó Marcel Lefebvre recibió en Salta, un tratamiento privilegiado: el gobierno le cedió el Salón Blanco del Centro Cultural América, una atención que podría haber facilitado un ex ministro del gobierno provincial, presente en la conferencia.

Allí, con el trasfondo de los detalles dorados del Salón Blanco y ante unas ochenta personas, Fellay, de impecable sotana y pectoral, tuvo dos horas para cuestionar a la jerarquía de la Iglesia Católica que no ve con buenos ojos a la Fraternidad San Pío X, el nombre oficial de los lefebvristas.

A escasos cincuenta metros de la residencia del obispo Mario Cargnello, y a menos de un mes de la inauguración de la estatua de Juan Pablo II que lo había excomulgado en 1988, Fellay se lamentó de la ignorancia de obispos y sacerdotes de la Iglesia Católica, porque ya no utilizan términos como "pecado mortal" e "infierno".

También pudo abundar en una de las doctrinas mas entrañables de la orden: la que sostiene, apelando a la tradición, que para ser salvado es indispensable adherir a la fe de la Iglesia, "integralmente y sin duda", una definición que bastaría para ubicar al obispo dentro de las expresiones más integristas de las religiones.

De esa manera, según la doctrina defendida el miércoles en el Centro Cultural, el católico tibio que no cree en el infierno o que duda de su existencia, o cualquier persona que ni siquiera piensa en él, estaría irremediablemente condenado a padecer en sus llamas.

También tuvo palabras sobre Benedicto XVI. Señaló que el papa no gobierno como quiere y dijo que está dividido entre una parte progresista que lo lleva a aplicar los principios del Vaticano II y una parte tradicionalista y conservadora, que sigue el mismo lineamientos de los lefebvristas.

El encuentro se inició y se concluyó con un Ave María rezado en latín, el idioma en el que, según la orden, deberían rezarse todas las misas.

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