El salmón, la ruptura radical, y el asado en el patio del ministro

El último quincho del año, con novedades en el frente pero-cobista radical, y en el gobierno. La pelea que frenó la reunificación, y las quejas en los ministros porque Migliozzi no trabaja, pero tampoco se va. ¿Quién lo mandó al Adolfo a cruzar al vicepresidente?
El gordo había prometido salmones. Y aunque no tiene muchos amigos kirchneristas, se consiguió un par de peces decentes que le mandaron desde la lejana Patagonia. El último quincho del año venía cargado de señales políticas, y había muchos temas para discutir. El “cartazo” de Bermejo a Cobos, y las últimas peleas de los radicales precisamente por el vice, formaban parte del menú de fin de año.

Julián, que es un delicado a pesar de su genética justicialista, como le dicen sus amigos más gorilas, había decorado el quincho –que a esta altura ya es temático- para las vacaciones. Look marino, zapatillas náuticas, y afiches de Viña y Reñaca, prometiendo ese cóctel imperdible de mariscos, vinos buenos, aguas heladas y curvas ardientes de las playas chilenas. Es que el verano ya le está calentando la cabeza a más de uno, y la jabonería de los viernes a la noche no es la excepción.

De entrada, y mientras iban llegando los muchachos, había unas machas a la parmesana, y pejerrey al aceite y pimentón, una conserva patagónica ideal para mezclar con ensalada de tomates frescos y cebollas. Los salmones se hicieron a la sal. El gordo había preparado una “cama” de sal gruesa, fina y entrefina amasada con agua fría y ahí acomodó los pescados. -El secreto- contó- es dejarlos en el horno unas tres horas y media, hasta que la capa de sal se pone marrón. Se hace una caparazón que partís con un martillo y sale completa… ¡No sabés cómo queda el salmón!- proclamó. Efectivamente, una delicia acompañada con Merlot y verduritas asadas.

Mientras los contertulios se dedicaban al “carancheo”, si es que tal expresión le cabe a un producto de mar; el Omar, el radical-radical-radical que se la pasó de baile corrido toda la semana para conformar a los correligionarios, pasó el parte. –Se pudrió todo- anunció. –No, no se pudrió nada- le contestó el “Chito” Paredes, que por afinidad siempre tiene buena información de todo lo que no sea demasiado peronista. –Sí, se pudrió- insistió el Omar. –No nos podemos poner de acuerdo… El martes la reunión terminó muy mal y la reunificación está lejos. Pasaron lista y estaban Carlitos Le Donne, Borsani, Camerucci, Cairone, Juancito Narváez, el Alfredo Cornejo, César Biffi, Juan Carlos Jaliff, Mario Abed, y Di Martino. Todos por la reunificación. Y cuando ya se había acordado laburar en equipo en la Legislatura, el Juan Carlos pateó el tablero y dijo que la UCR era funcional al gobierno de Jaque. Traía un talonario de facturas sin discriminar el IVA. Para qué habrá hablado… terminó todo muy mal… Encima, el César Biffi tiene expectativas de ocupar el primer lugar de los diputados nacionales, para las elecciones del año que viene. Y el Juan Carlos le dijo que no, que los primeros lugares son los dos para el CONFE- El Omar atacó otra porción de pejerrey y siguió con el relato- Se armó un lío bárbaro, porque hacia fuera todos dicen que van por la reunificación, aunque Jaliff no quiere, pero para adentro se están matando. Y Biffi es un radical “border”. Fue el candidato de Julio pero no se afilió al CONFE y ahora está más cerca del radicalismo- El gordo Julián, que además de ser buen cocinero sabe de política- preguntó… -¿Y el Mula y Causa qué dicen?- dando pie al final de la historieta de la semana. –Mirá, el “Mula”, que no quiere saber nada con Cobos, lo retó a Carlitos Le Donne en público por los arreglos con el vice. El pibe la pasó mal. Esto termina así: Se salen con la suya los halcones de Cobos y los del Mula, pero por distintos motivos. Cornejo y Jaliff quieren fortalecer el Confe y “colgarse” del Julio, aprovechando después la estructura radical, y el “Mula” no quiere saber nada con su ex amigo, en ningún formato.

-¿Y Cobos, que dice?- preguntó el “Ruso”, que para Navidad había logrado vender cuatro bujías y dos ruedas de auxilio, por esto de la crisis.

-Nada… o no lo conocés todavía…- Pero él está por la reunificación. Además, se lo están pidiendo sus amigos de Capital Federal y Buenos Aires, que quieren volver a la UCR. El problema es que si no hay acuerdo en Mendoza, se cae todo…-

El salmón estaba especial y el Merlot acompañaba bien. Todos saben que es mentira que el pescado obligue al vino blanco, así es que hubo cena sin complejos gastronómicos. El “Chito”, que había estado en silencio, preguntó por la carta de Bermejo… -¿Cómo viene la mano ahí?- Y el gordo Julián, que toca con partitura; le contó lo que sabía. –Lo que se dice es que esa es la estrategia para ponerle un cerco a Cobos desde el sector azul, y así se van posicionando- empezó, y el Omar lo interrumpió al voleo: -Son muy inocentes… Cobos lo único que tiene que hacer es dejar que le peguen y mirar las encuestas- aseguró. –Sí… pero no está mal. Bermejo lo castiga a Cobos aunque sepa que lo hace crecer, porque de todos modos él también se posiciona, aunque eso no lo hace candidato- dijo Julián, con el misterio que se guarda en las conversaciones a medias. Y ante el ruego generalizado y los pedazos de pan tostado con sésamo que volaban por el quincho, siguió adelante: -El Adolfo no le pegó a Cobos porque quiso. La estrategia es del “Chueco”. Y Bermejo no va a ser el único. El resto de los intendentes también está. Van a ver que esta semana el que se anota es Abraham. Y Jaque está avisado- juró, ventilando lo que pareciera ser la estrategia del PJ para el 2009: El enemigo será Cobos, sin importar quiénes sean los candidatos de la oposición. El “Chito” Paredes hacía malabares con los escarbadientes, de pura felicidad ante lo que cree una estrategia equivocada.

La cena siguió tranqui.

¿Y qué pasa en el Parque Cívico?

Los muchachos lo dejaron de postre. El gordo Julián, que ya estaba sacando la mousse de vainilla y limón de la heladera, tomó la batuta. –Hubo un asadote en el patio de la casa de un ministro cuyo nombre empieza con Francisco y termina con Pérez- empezó… -Dale… no jodas… ¿Se puso el saco a cuadros?- lo interrumpió el Chito, que andaba con ánimo de chirigotas. –En serio- dijo Julián- los juntó a todos, eran unos 30 con cargos importantes del ministerio… Habló como una hora, se emocionó, está hasta las tuercas con el gobierno y el compromiso de sacarlo adelante, les habló de los troles nuevos que son de recontraprimera, del año que viene donde van a estar en el ojo de la tormenta, que son la herramienta para ganar… estaban a full- contó. –Y además hubo quejas contra otros ministros. A Migliozzi lo criticó hasta el chico que llevó la soda para cortar el bonarda, y a la Tía Tita le dieron como para que almacene. Los muchachos dicen que por los ministros que no trabajan, la gente los critica a todos… Al Guillermo se le habrán puesto coloradas las orejas- especuló el gordo, con la anatomía del ex ministro de la producción en funciones que tiene el Celso en el gabinete. -El asunto es que por la mesa de ese asado pasaron varias materias sensibles, como el transporte, y la obra 2009… todo en clima místico… parecían el Boca de Bianchi en un entretiempo de la Copa- dijo Julián, hiriendo algunas sensibilidades.

Del pescado no quedaban ni los rastros. Y el Merlot se fue acabando bien entrada la noche. El último quincho del año vino con brindis de buenos deseos, y numerosas apuestas, ya que están de moda en Mendoza. La que llamó la atención fue la siguiente: -¿Cuánto le va a autorizar el EPAS a Obras Sanitarias de aumento del agua?- dijeron. –Y, pidieron el 35 %- contó Chito, que está muy conectado. -¡El 10 %... les dan el 10%!- gritó el Ruso, y se llevó la polla, que por ser de fin de año vino de a 20 por cabeza.

Antes de irse, el Chito, siempre preocupado por la salud; tiró una fuerte:

-Acá, en Mendoza, si te enfermás te morís. Y más si no tenés plata…- sentenció… -Pará… qué te pasa… lo interrumpió el Omar… -Y, que el otro día, antes de Navidad, a un tipo se le cayó una rama en la cabeza con la tormenta. Lo internaron en El Carmen. Se llama Ernesto…Y tardaron ocho días en llevarle un neurólogo. La verdad… una vergüenza…- dijo el Chito, serio…

Cerraron el quincho y se fueron, casi sin hablar, pensando en lo que nos falta, en lo que Mendoza no tiene porque los que tienen que hacer, durante años no hicieron nada.

Así estamos… Algún día, la gente se los va a llevar puestos.

Feliz Año Nuevo.

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