Salen a controlar precio de la carne tras aumentos

El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, sacó sus inspectores a la calle para controlar los valores a los que los carniceros compran y venden la carne, en el marco de la embestida oficial para bajar los precios al consumidor.
El Gobierno busca frenar nuevos aumentos antes de las fiestas de fin de año, y para ello también presiona a matarifes y frigoríficos para que bajen los valores y hasta amagó con cerrar las exportaciones.

El ministro de Economía, Amado Boudou, aseguró que el Gobierno quiere detectar en qué parte de la cadena cárnica se producen los mayores aumentos, que terminan impactando fuerte en el bolsillo de los consumidores.

"A veces hay que ver si es en la carnicería o si viene de otro lugar de la cadena de valor" el aumento de precios, explicó el ministro en declaraciones radiales, y añadió que se están "tomando medidas para solucionar el problema".

Las estimaciones indican que el alza entre los precios de principio de mes y los que los consumidores afrontarán antes de las fiestas de fin de año será del 25 por ciento, aunque en Comercio confían en que lo impedirán.

El objetivo oficial es aumentar la regulación en la cadena, compuesta por productores, operadores del mercado de Liniers, matarifes, frigoríficos y carniceros, para que la presión de los aumentos no recaiga en los bolsillos de los consumidores.

Pero a pesar de las presiones oficiales, los carniceros porteños bajarán la carne hoy a un promedio de 10,80 pesos por kilo, cuando la secretaría de Comercio Interior pretende que el precio no supere los 9,40 pesos.

DECLARACION JURADA

En ese marco, cientos de carniceros porteños fueron inspeccionados ayer y tuvieron que brindar declaración jurada con los precios a los que compran la carne y los valores a los que la venden a los consumidores finales.

Las facturas no fueron tenidas en cuenta en esta oportunidad, después de que Moreno recibiera numerosas denuncias de los propios carniceros que indicaban que algunos frigoríficos cobran un porcentaje de la media res en negro.

En paralelo, Moreno logró que la ONCCA frenara los permisos de exportación de carne -conocidos como Roe rojo- de la última semana, como parte de la estrategia oficial para bajar los precios.

En Liniers, en tanto, el polémico funcionario impuso un precio máximo para las distintas categorías, con el kilo de novillo vivo en 4,30 pesos, pero los operadores no son optimistas respecto de que la medida pueda ser sostenida hacia fin de año.

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