Saldrán de pobres 157.000 cordobeses

Con la nueva asignación universal por hijo, el porcentaje de personas pobres bajaría al 17,8% y desaparecería la indigencia.

Los efectos sociales y "reparadores" que tendrá la nueva asignación universal por hijo anunciada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner el pasado jueves, serán realmente positivos. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), una vez implementado el plan social nacional unos 157 habitantes del Gran Córdoba dejarán de ser pobres, y la indigencia pasará a ser un mal recuerdo en nuestra provincia.

Según el último informe del instituto dirigido por el economista cordobés Nadín Argañaraz, la asignación universal que comenzará a ponerse en práctica el mes que viene permitirá reducir la proporción de personas bajo la línea de pobreza desde el actual 29 por ciento al 17,8 por ciento. Actualmente, y tomando como base una estimación real de los efectos inflacionarios sobre la calidad de vida de la población (y no la que indica el desprestigiado Instituto Nacional de Estadísticas y Censos - Indec), hay unos 406 mil cordobeses pobres, número que quedaría reducido a 249 mil personas una vez que se implemente el nuevo subsidio.

A su vez, la indigencia, que hoy afecta a casi el 18 por ciento de la población del Gran Córdoba (unos 250 mil individuos), bajaría a un ínfimo 0,48 por ciento de los habitantes del mayor aglomerado urbano provincial (apenas 6.700 personas). Las familias indigentes son aquellas que con lo que ganan no alcanzan siquiera a cubrir una canasta básica de alimentos.

La iniciativa, financiada con fondos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), prevé el pago de 180 pesos mensuales por cada hijo menor de 18 años (con un tope de 900 pesos por hogar) a las familias cuyos jefes de hogar estén desempleados o tengan un trabajo en negro. "Las nuevas asignaciones tienen un mayor efecto sobre las familias más numerosas", asegura el trabajo del Iaraf. Se estima que en Córdoba 400 mil niños y adolescentes cobrarán el subsidio nacional, con una inyección económica anual cercana a 864 millones de pesos.

Desincentivo laboral. No obstante el fuerte impacto socioeconómico que tendrá la nueva asignación universal por hijo, Argañaraz señala que el subsidio también podrá generar algunos efectos negativos, fundamentalmente sobre el mercado laboral.

Según el economista, la futura asignación básica por hijo puede desincentivar la búsqueda de empleo, particularmente en las familias de menores recursos, cuya composición familiar normalmente cuenta con un elevado número de hijos. "Por ejemplo, una familia compuesta por seis personas (dos adultos y cuatro hijos) que recibirá por cada hijo 180 pesos, totalizará un ingreso de 720 pesos mensuales, lo que no es poco si se lo compara con la remuneración promedio del sector no registrado (1.037 pesos)", comparó Argañaraz.

Sin embargo, el titular del Iaraf entiende que este efecto podría capitalizarse con el cumplimiento de los controles sanitarios obligatorios y la concurrencia al sistema público de enseñanza, previsto en el decreto presidencial, lo que incrementaría el capital humano del niño y mejoraría su estado de salud. "Con ello –subrayó el economista– se lograría comenzar a romper con los vínculos de transmisión intergeneracional de la pobreza.

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