Saladillo no necesita un monumento al vecino

Existe una iniciativa para que se concrete un objeto físico como homenaje, o como alegoría, en torno del vecino. De alguna manera se entiende tal idea en los mentores del proyecto, pues Saladillo es una ciudad en que no se deja espacio, rincón alguno, sin colocar placa, dedicatoria, busto y demás.
Si no se trata de un instinto de ‘quedar bien con Dios y con el diablo’, al menos parece una actitud-vicio, un abuso, una liviandad. ¿Hemos llegado al punto de poner estatuas de lo abstracto sin más?

¿Por qué no se debe homenajear a un constructo llamado ‘vecino’? Si la connotación es el ensalce de ciertas virtudes morales, es decir el ‘buen vecino’, eso ya ocurre anualmente con la distinción a ciudadanos concretos, reales y puntuales de Saladillo, que son reconocidos públicamente por actos suyos tendientes al bien común. ¡Muy alabable!

¿Alguien imagina un pedestal colocado en el espacio público destinado a celebrar lo ‘argentino’, la ‘argentinidad’? ¿Quién se detendría ante ese monolito y para hacer qué clase de meditación o contemplación? ¿Cómo se concebiría el goce cultural en todo esto? Se me puede decir en torno al asunto que en Saladillo ya hay al menos tres monumentos sobre abstracciones: son los homenajes a la madre, al bombero voluntario y al sembrador. Entonces, ¿por qué no el objeto material dedicado a la ‘vecineidad’?

Pues bien. En primer lugar, no por ya existir un monumento queda a salvo de la ridiculez. ¿Acaso el buen sentido no aconsejaría igualmente un monumento al ‘padre’, al ‘abuelo’? ¿Y por qué no un monumento al ‘ferroviario’, al ‘empleado público’, al ‘metalúrgico’, al ‘almacenero’, al ‘médico’? ¿Y por qué no una estatua sobre el ‘ecologista’, el ‘policía’, el ‘militante’, el ‘artista’, el ‘filósofo’ o el ‘intelectual’? Podríamos divagar hasta el punto de analizar con qué criterio se materializa una obra escultórica a costa de generar desigualdades o deudas pendientes o favoritos en el club de efigies de nuestro espacio público.

Pero se puede intentar una pequeña defensa de esos tres ejemplos que, sospecho, se diferencian del extraño caso del homenaje al vecino. En cuanto a la figura del bombero voluntario, su estatua es el tributo a un modo de vida fundado en la solidaridad, en el esfuerzo denodado y gratuito por la conservación de la vida (la misma existencia de un bombero voluntario presupone tales connotaciones en su esencia; ellas lo definen, lo necesitan); el sembrador es arquetipo de una labor cargada de historia, cargada de referencias a la cultura del trabajo y al lugar de ese trabajo en la prosperidad y en la identidad de este país concreto; y la madre, acaso la figura más compleja para caracterizar, es una representación entre antropológica y poética de uno de los modos de amor humano más sublimes y piadosos.

¿Mas qué ocurre con el vecino? ¿Qué contenidos habría de contener un monumento a ese constructo, a ese objeto de teorización? Desde el punto de vista ético hay escasos o nulos elementos ‘serios’ con los cuales justificar el homenaje a la idea del vecino, vecino a secas. Un vecino es algo que existe y ya, existe por el simple hecho de que las personas viven en sociedad, comparten un espacio físico y simbólico… y punto. Y desde una óptica estética, sinceramente, ¿no hay conceptos o figuras mucho más atractivos y ricos en significado para representar y con los cuales embellecer la ciudad? (Por enumerar algunos pocos ejemplos, hay mayor dignidad y criterio en dedicar monolitos a la naturaleza, a la música, a la justicia, a la racionalidad, etc.)

Ojala no se use el dinero de los contribuyentes para ideas de poco sustento y de improbada necesidad. Propongo a los gobernantes de Saladillo que en vez de gastar dinero en un monumento al vecino lo destinen al aumento de sueldo de los empleados municipales o a la generación de empleo para los saladillenses que no logran conseguir un trabajo estable. Más digno y serio que un monumento al vecino es aplicar cada centavo para mejorar la calidad de vida de tal vecino. Si acaso hice una mala interpretación de los fundamentos de este proyecto pido disculpas e invito a sus mentores a hacer públicas las razones de su iniciativa.

Ever Quattrini

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