Sacude a Colombia el golpe de las FARC

La comunidad internacional deploró el asesinato del gobernador Cuéllar; críticas a Bogotá por la falta de protección del funcionario

BOGOTA.- La indignación con la guerrilla de las FARC crecía ayer en una Colombia conmocionada por el asesinato del gobernador de Caquetá, Luis Francisco Cuéllar, un ataque que dejó en evidencia importantes grietas en la política de "seguridad democrática" del presidente Alvaro Uribe.

Cuéllar fue secuestrado el lunes por la noche en su residencia de Florencia, la capital del departamento de Caquetá, y degollado una hora después a pocos kilómetros de allí. Según las primeras pericias, el funcionario fue abandonado mientras agonizaba.

Ayer, mientras Cuéllar era velado en la sede de la Asamblea Legislativa provincial, se extendían en Colombia las expresiones de repudio por el ataque, que también provocó fuertes condenas del exterior, entre otros países, de Estados Unidos y Europa.

También hubo críticas tanto de la prensa como de diversos sectores políticos a Uribe, que, apenas conocida la noticia del rapto de Cuéllar, anunció que había ordenado a las fuerzas armadas colombianas el rescate militar de todos los rehenes en poder de las FARC. Además, los mismos sectores condenaron las fallas en la seguridad de Cuéllar, que ya había sufrido varios secuestros.

Elegido gobernador en octubre de 2007 por el movimiento independiente Alianza Social Indígena, Cuéllar comenzó a sufrir el martirio del secuestro en 1987, cuando estuvo tres meses en manos de las FARC. Fue capturado nuevamente en 1995, y durante los dos meses que estuvo en manos de la guerrilla sufrió lesiones irreversibles en la pierna y la espalda. En 1997 volvió a caer en manos de las FARC, cuando era alcalde de Morelia. En marzo de 1999 fue nuevamente tomado como rehén por el frente 39 de las FARC. Después de eso, prometió que no habría un quinto secuestro, ya que se negaría a caminar.

Luis Eladio Pérez, ex rehén de las FARC y aspirante al Senado en las elecciones de marzo próximo, dijo: "Hubo un descuido en la protección que se le brindó al gobernador, teniendo en cuenta su cargo, que vivía en una zona como Caquetá y que tenía un cuadro de altísimo riesgo por sus anteriores secuestros. También hubo un grado de irresponsabilidad del gobierno al haber anunciado un intento de rescate".

El gobernador estaba protegido en su residencia por un solo policía, pese a que en el departamento de Caquetá la guerrilla mantiene una importante presencia y es una de las regiones con más destacamentos militares y en donde se concentra la ofensiva contra el grupo rebelde.

Florencia es sede de un comando de la policía y de una división del ejército y a pocos minutos por ruta está la base militar de Larandia, que utilizarán militares estadounidenses para apoyar operaciones contra el terrorismo y el narcotráfico.

Luis Fernando Cuéllar, hijo del gobernador, explicó a varias emisoras que su padre sólo disponía de tres policías para su seguridad. "Durante su último secuestro sufrió mucho por el dolor de su pierna. Cuando regresó me dijo: «Si me vuelven a llevar [secuestrado], yo no camino. Pase lo que pase, yo no camino»", reveló Cuéllar, al intentar dilucidar por qué su padre fue asesinado.

Uribe ratificó ayer la ofensiva militar contra las FARC y la orden a las fuerzas armadas para que procedan a rescatar a los 24 militares cautivos del grupo rebelde, que ayer intentó tomar distancia del crimen, el más grave ocurrido en Colombia desde la asunción de Uribe, en 2002.

"No creemos que en cuestión de horas el presidente [Alvaro Uribe] y su régimen hayan establecido que las FARC son las autoras del hecho, sin mostrar ni siquiera una sola prueba", dijo el grupo guerrillero en un comunicado difundido por la agencia Anncol, vocera de las FARC.

En medio de la conmoción, la mayoría de los gobiernos de América y Europa y organizaciones internacionales cerraron filas para condenar de la forma más contundente el "salvaje" asesinato de Cuéllar.

"La Unión Europea condena las violaciones del derecho humanitario internacional que siguen cometiendo los grupos armados ilegales", señala un comunicado. En tanto, la ONU recordó ayer que la toma de rehenes, "práctica recurrente" de las FARC, "constituye un crimen de guerra".

"Este acto de atrocidad y barbarie merece el rechazo de la comunidad internacional que apoya a Colombia en sus esfuerzos por lograr la paz", dijo el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.

El gobierno norteamericano, en tanto, se declaró "consternado" y "profundamente afligido" por el crimen. "Estados Unidos está consternado y profundamente afligido al conocer el asesinato a sangre fría de Luis Francisco Cuéllar y del policía Javier Simón García por parte de las FARC. Estados Unidos continúa comprometido en ayudar a los colombianos a defender su democracia de estos narcoterroristas", dijo en un comunicado.

Según los expertos, el impactante golpe de las FARC constituye un fuerte revés para la política de "seguridad democrática" de Uribe, amenazada por la reactivación de la guerrilla, que ha incrementado durante este año sus acciones contra civiles y las fuerzas armadas, e incluso ha regresado con operaciones a centros urbanos de importancia.

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