Los K le sacarán la licencia a Telecom y enviarán la estatización al Congreso

Es lo que harán si los italianos no venden su parte de la compañía pronto. Creen que contarán con parte de los votos de la UCR y la izquierda.
Néstor y Cristina Kirchner no sólo están enojados con Julio Cobos, Martín Redrado y la Justicia, que le patea en contra de sus decisiones más importantes en materia de economía y negocios, como el Fondo del Bicentenario y la marcha atrás de la fusión Cablevisión-Multicanal. Sus más cercanos aseguran que están particularmente enojados con los accionistas de Telecom Italia, que resisten judicialmente las decisiones de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) que dictaminó que deben vender su mitad del paquete de control de Telecom Argentina porque Telefónica es accionista de Telecom Italia desde hace dos años.

Por eso, los Kirchner evaluaban este fin de semana emitir un Decreto de Necesidad y Urgencia para revocarle la licencia a la empresa. De esta manera, la compañía sería intervenida por el Estado. La decisión se tomaría esta semana.

Hay otra alternativa. El jueves por la noche, los técnicos de la Secretaría de Comunicaciones, que depende del Ministerio de Planificación, comandado por Julio de Vido, dieron las puntadas finales a una resolución por la que se le daría a los italianos treinta días para que vendan sus acciones en la Argentina, bajo amenaza de sacarle la licencia a la compañía.

Esta opción es impulsada por De Vido, pero los Kirchner están tan enojados –más desde que los italianos amenazaron con convertir a Telecom en un escándalo internacional, cuando cuatro de sus eurodiputados pidieron que el Parlamento Europeo defienda los intereses italianos en la Argentina– que tenía pocas chances de prosperar.

Sea como sea que los Kirchner decidan quitarle la licencia a la empresa, hay otra definición en el Gobierno: si los italianos no se van, enviarán al Congreso la estatización de la compañía.

Entre los funcionarios con acceso a Olivos, creen que el proyecto podría ganar los votos de algunos radicales y de las fuerzas de izquierda. Pero hasta allí llegan las previsiones. El matrimonio K está dispuesto a que el Parlamento decida, pero sabe que no podrá controlar la forma en la que se estatizaría la empresa.

"Pino Solanas y Claudio Lozano estarán de acuerdo con la estatización, pero seguramente plantearán reparos a la hora de quién controla la empresa", ejemplificaron las fuentes.

Venta. El proceso de desinversión de Telecom Italia dictaminado por la CNDC fue frenado por la Justicia hasta que la Corte decida la cuestión de fondo: si es correcta la decisión del organismo antimonopolio al dictaminar que Telefónica ejerce control sobre Telecom. A pesar de ello, el proceso de venta que los italianos le encargaron al Credit Suisse continúa.

El lunes pasado, al menos cinco grupos –entre los que se encuentran Corporación América, con Eduardo Eurnekian y Ernesto Gutiérrez a la cabeza, asociados a Matías Garfunkel (que acaba de comprar junto a Raúl Moneta la Rock & Pop y la Metro, entre otras radios que pertenecían al grupo CIE, ver página 22); el grupo Cóndor, liderado por Carlos Newbery; el fondo Genevieve; Irsa, de Eduardo Elsztain; y, de acuerdo a lo que aseguraron fuentes del mercado, pero que PERFIL no pudo confirmar, el petrolero Alejandro Bulgheroni– presentaron sus ofertas por la empresa. El resto del proceso será largo, al menos para los tiempos del enojo presidencial. Telecom Italia se tomará dos semanas más para determinar quiénes serán los finalistas, luego les enviará un contrato, se negociarán los contratos unos treinta a cuarenta días más, y recién a mediados o fines de marzo determinarán quién es el comprador, si es que lo hacen.

"Si antes de eso el Gobierno le saca la licencia a la empresa, los inversores extranjeros que están acompañando a algunos de los grupos saldrán corriendo y así se reafirmarán los grupos nacionales, amigos del Gobierno", coincidieron dos de los oferentes.

Aunque se descuenta que, en caso de emitir una resolución o de firmar un DNU, el Gobierno esgrimirá el monopolio como justificativo, en el sector de las comunicaciones se recuerda que la posición dominante de Telefónica y Telecom se mantiene gracias a la inacción del Gobierno: los trámites para obtener licencias duran años cuando su reglamentación está hecha para que sean días, y si las telefónicas no llegan a los lugares más remotos del país es porque nunca se reglamentó el servicio universal.

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