Sacar la basura de los cauces de riego cuesta $2 millones anuales.

Son 75 mil metros cúbicos de residuos los que se acumulan en ríos y canales. El 90% son bolsas y botellas Retirar la basura que se acumula en los cauces de riego de todo el territorio provincial cuesta cada año la exorbitante cifra de $2 millones, costo que absorben las dependencias estatales y los productores rurales.
Las ciudades producen enormes montañas de basura cada año. Y en el caso de Mendoza, los papeles, las bolsas y botellas de plásticos, los vasos descartables que se arrojan a las acequias tienen un impacto directo en la zona rural.

Cierto porcentaje de los desechos que se acumulan en las acequias mendocinas cada día (que por la red de cauces de Mendoza llegan a los canales de riego) se suma a los residuos que se arrojan a los cauces en las zonas rurales.

En total, se acumulan alrededor de 75 mil metros cúbicos de desechos en la red de riego local.

Nos tapó la mugre

"La particularidad es el volumen. La basura acumulada no tiene gran peso, debido a los materiales de los cuales están compuestos la mayoría de los desechos", dijo el titular de la red ambiental mendocina Oikos, Eduardo Sosa.

El peso no es tan significativo porque el 90% de toda la basura que arrojamos en acequias, canales y ríos corresponde a desechos de plástico. Pero toda esta basura debe limpiarse, y esto es lo que le cuesta al Estado y a los productores hasta $2 millones por año.

El precio de la asombrosa capacidad de ensuciar de los mendocinos no se compone solamente del dinero necesario para retirar la basura de los cauces. "La gran cantidad de mugre afecta también la productividad de las fincas. El hecho de que muchos canales estén tapados afecta la productividad de las fincas", explicó Sosa.

El problema es el siguiente: si los canales se tapan ingresa menos agua, lo que afecta el crecimiento de los cultivos. Además, el dueño de la finca tiene que gastar para destapar los cauces y sacar la basura que pudo entrar a su finca por los cauces. Entonces, además de producir menos y peor, se debe gastar en la limpieza de los cauces y las plantaciones.

Pero como si no fuera suficiente abarrotar de plástico cuanto cauce de agua exista, la naturaleza recibe de las ciudades otro tipo de residuos, cuyo peligro inmediato y potencial es mucho mayor: los desechos industriales que muchas empresas arrojan a los cauces. "Hay mucho residuo patogénico en las aguas que llegan al campo, e incluso mientras están en la ciudad", dijo Sosa, quién pidió a la ciudadanía mendocina que tome conciencia sobre esta problemática. "Es muy necesario que dejemos de ignorar la importancia de cuidar el agua en nuestra provincia, fundamentalmente por su escasez", explicó el ambientalista.

Irrigación controla desde hace tiempo que las empresas no arrojen desechos tóxicos a los cauces e impone severas multas a quienes no cumplan con la reglamentación. En Mendoza, cerca del 90% del agua se utiliza para el riego de las zonas agrícolas.

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