Con sabor a poco.

SUB 20: Argentina apenas empató con Venezuela, en el debut del Sudamericano. El equipo de Batista no jugó bien, aunque mereció el triunfo. Salvio, el mejor.
"Quiero un equipo con belleza", dijo Checho Batista en la previa. Y si bien a su equipo le sobraron cositas lindas, le faltó mucha profundidad y en el comienzo del Sudamericano quedó en deuda. Porque Argentina apenas empató 1-1 con Venezuela, pero al margen del resultado no tuvo juego asociado. Esto recién empieza aunque para llegar a la fase final hace falta más punch.

A la Selección del Checho le costó el debut. Con sólo mirar los primeros 120 segundos del video alcanza con darse cuenta que la celeste y blanca pesa y más en un debut en un Sudamericano. Y más cuando el pasado muestra vueltas olímpicas y buen juego. El Sub 20 perdía al minuto por una chambonada de Benavídez que terminó en penal. Con el 0-1, Argentina se hizo dueño de la pelota, Venezuela le dio libertades y eso mostró algunas limitaciones de los chicos nacionales. Porque el doble cinco estuvo muy nervioso e impreciso (extrañó la experiencia de Zuculini), y porque el cuarteto ofensivo careció de explosión. El panorama se aclaraba cuando la bola la llevaba el Toto Salvio, quien armó el empate tras una pared con Andrés Ríos y definió con categoría. A pesar de conseguir el 1-1 rápido, los chicos no encontraron la paz necesaria para pasar al frente enseguida y por eso recién en el vestuario se calmaron cuando el técnico les dio los consejos que hicieron falta para el segundo tiempo.

Los retos del Checho tuvieron un poco de efecto, pero poco finalmente. Pudo ganar en el juego de su debut y no lo hizo por dos razones muy contundentes: exceso de chiches y falta de contudencia. Porque los pibes buscan jugadas lindas en todos los tiros y se olvidan de que la verdad está en el arco. Así, la Selección careció de profundidad y también de belleza como quiere el técnico. Porque jugar lindo significa dar tres pases seguidos y patear al arco. Eso, Argentina recién lo hizo sobre el tramo final del match y el rumbo lo marcó el lateral izquierdo, Emiliano Insúa, quien tuvo la victoria a cinco del final, pero el arquero Romo la evitó.

El técnico probó con los ingresos de Romero, Velázquez y Neira, pero salvo el de Gimnasia, los otros dos intentaron más firuletes que otra cosa. Y así, el local hizo su negocio y terminó festejando un punto que ni siquiera soñaba.

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