"No sabemos dialogar : no bajamos los decibeles o lo hacemos desde la soberbia"

El arzobispo de Resistencia, monseñor Carmelo Sigampa alertó que no sabemos dialogar porque "no sabemos bajar los decibeles o lo hacemos desde la soberbia" y llamó a construir un nuevo proyecto de país a través de un acuerdo social , durante la reunión que se está realizando con todo el clero de la arquidiócesis.
Ayer monseñor Sigampa en una conferencia realizada en la Casa de Encuentros Jesús de Nazaret de Puerto Tirol comentó el documento episcopal titulado "Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad (2010-2016)" que los Obispos Argentinos promulgaron recientemente y subrayó la necesidad que se plantea en el mismo de generar un país nuevo "aunque todavía le cuesta tomar forma".

"Lo primero que se propone para ello es el diálogo, el principal problema que tenemos porque no sabemos dialogar por no saber bajar los decibeles o hacerlo desde la soberbia", aclaró. Del documento destacó también el Arzobispo "la necesidad de un pluralismo pero no para acentuarse cada uno en sí mismo" sino para buscar la unidad en la diversidad. Y afirmó que "para evitar la intolerancia necesitamos una democracia estable con una sana economía y no la tenemos porque no distribuimos la riqueza adecuadamente".

En el cómo hacer todas estas cosas la Iglesia marca en el documento la necesidad de la educación y de la formación docente y del trabajo. Marcó el obispo la "pérdida de la cultura de la laboriosidad" y las dificultades que esto conlleva para erradicar la pobreza y construir la paz. Sobre esto enfatizó que "el Papa Benedicto XVI había afirmado ya el 1º de enero de este año en su discurso anual sobre la paz la necesidad de combatir la pobreza. Por tanto, no es un chisme que le llevó ningún Obispo sino una necesidad mundial. Es necesario que promovamos como persona a todo el hombre y a todos los hombres. El Bicentenario deberá ir en ese orden porque ninguno debe quedar excluido de nuestra patria". "El Bicentenario debe ser realizado entre todos porque tenemos una deuda social muy grande. Esto no admite postergación y hay que saldar esa deuda ya y no con logros parciales o eufóricos sino con un verdadero consenso permanente que busque el bien común", expresó Sigampa. Y agregó para subrayar esta urgencia "que el problema es moral y requiere recuperar el sentido de ciudadanía y evitar la dualidad de vida entre lo que creo y lo que vivo".

La labor en estos seis años

Sobre las tareas a abordar en estos seis años remarcó que la Iglesia "deberá evangelizar, evangelizar en la promoción humana, en todos los aspectos de su persona, y evangelizar para una auténtica liberación del hombre". "Tendremos que retomar el espíritu de la oración por la Patria del 2000 porque hoy también nos sentimos heridos y agobiados pero queremos ser nación, cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común". Habrá para ello que "recuperar los valores (amistad social, amor por la vida, respeto por la dignidad de la persona, libertad, solidaridad, interés por la justicia, la familia, la educación de los niños) que hoy están perdidos y que formaron parte de quienes ya estaban aquí y de quienes vinieron de lejos a hacer patria, en particular los inmigrantes".

Educación, en

gravísima emergencia

Puso Sigampa como pauta del crecimiento del nuevo proyecto de país la necesidad de educación que está "en gravísima emergencia", y combatir " el sin sentido de la vida, el consumo de droga, la oferta de juego, la violencia e inseguridad. "No puede ser que muchachos salgan de un baile y los pateen hasta que terminen lesionados o inconscientes. Al contrario, hay que luchar para pasar de ser habitantes para volvernos verdaderos ciudadanos", mencionó.

Un acuerdo agroindustrial

Llamó también el Obispo, haciéndose eco del documento del bicentenario a "promover un acuerdo agroindustrial que es lo que no se está haciendo, promover el federalismo y aplicar la ley de coparticipación federal porque hoy los gobernadores tienen que arrodillarse para conseguir un favor y eso es un unitarismo, y realizar una integración entre las regiones". Para lograr todo esto es imperiosa la necesidad de un "liderazgo por el servicio con integridad moral, capacidad de escucha, respeto por la ley, sana militancia con valores y coherencia de vida. Esto le pide la Iglesia a los nuevos dirigentes hoy".

No bajar los brazos

Instó al Clero de la Arquidiócesis y a todos los cristianos a "no bajar los brazos ante la tarea que tenemos por delante porque el proyecto de una nueva Nación se hace con los valores que son propios de Dios y el sustento de nuestra espiritualidad". Y afirmó: "el proyecto de país no deben hacerlo unos pocos, ni de apuro como algunas leyes que salen en estos días, sino entre todos y con consenso".

Asimismo, invitó a los sacerdotes a "mirar de cerca la realidad desde la virtud de la esperanza con la cual vemos el más allá de las cosas y la oportunidad que Dios nos brinda con esta situación y que tenemos que aprovechar".

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