La Sabella lunga.

La Sabella lunga.
COPA LIBERTADORES / ESTUDIANTES 4 - DEP. QUITO 0: "No descubrí la pólvora, el mérito es de los jugadores", dijo el DT, pero el Pincha goleó mostrando una actitud y detalles tácticos propios del nuevo entrenador.
El tiempo dirá dónde termina esto que acaba de comenzar, porque hay cosas que sólo el correr de las horas logra definir con exactitud. Sin embargo, en el riguroso tiempo presente de Estudiantes, surge inevitable la figura de su nuevo entrenador y, como contracara, la del anterior. Es inevitable porque entre el equipo de Alejandro Sabella y el de Leo Astrada hubo diferencias de base y no sutiles. Diferencias que, al cabo de un 4-0 que bien pudo ser más, dejaron a todos con una sonrisa ancha. Este Estudiantes fue más agresivo que el anterior, tuvo las líneas más juntas entre sí y fue un equipo más corto que el anterior, presionó más y con mejor dinámica que el anterior. Hizo en un partido lo que el anterior hace rato no hacía: varios goles, de la mano de una propuesta decidida, que llenó la panza, porque mientras para Astrada más que por cuántos goles lo que importaba "era ganar", para Sabella la contundencia tiene un gran valor. Y anoche, además de sumar tres puntos, el Pincha torció una diferencia de gol que era -3 antes del encuentro y pasó a ser +1 un rato después.

Por supuesto que el gol tempranero más la debilidad de los ecuatorianos jugaron en favor de Estudiantes, pero ojo: ese gol de vestuario, a los cuatro minutos, fue buscado y pudo haber sido a los 20 segundos, cuando se lo perdió la Gata Fernández, esta vez sí jugando muy cerca del área rival. Entonces, no fue casualidad. Porque el equipo siguió buscando, nada de quedarse a esperar que la chance decante. No. La premisa fue ir e ir y no sorprendió el 3-0 del primer tiempo, como tampoco el 4-0 con una tripleta de Boselli jugando de 9, con el arco abierto y muy acompañado. Los jugadores rotaban del medio para adelante llegaba Verón, también Enzo Pérez y Benítez quien, justamente, es un ejemplo de esa rotación: asistió a Pérez (2-0) con un pase desde la derecha y a Boselli (4-0) con un centro desde la izquierda.

"No descubrí la pólvora, el mérito es de los jugadores", dijo el DT. Pero no hace falta que sea pólvora lo que se descubre para ver que algo cambió, aunque el tiempo, como siempre, se encargue de poner todo en su justo lugar.

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