Estudia ser candidato a gobernador y no presentar fórmula presidencial, como respaldo al Gobierno
El ex intendente de Morón parece haber encontrado una respuesta en su propia historia política, según anticiparon a LA NACION allegados al diputado, jefe del bloque de Nuevo Encuentro. Si el postulante presidencial del oficialismo termina siendo Néstor o Cristina Kirchner, Sabbatella tiene casi decidido que será candidato a gobernador bonaerense y que recurrirá a la estrategia de la tijera: no compartirá boleta con ningún futuro presidente, pero llamará a votar por "pingüino" o "pingüina", como le gusta decir al santacruceño.
El corte de boleta le permitió a Sabbatella mantener el poder en Morón durante diez años (1999-2009), sin alinearse con ningún candidato a gobernador. Entonces, su invitación al electorado fue explícita: en los comicios de 2003 y 2007, repartió casi 300.000 tijeras de plástico, con su nombre. La propuesta era que lo votaran a él como intendente y que eligieran a cualquier candidato a gobernador.
La tijera ahora le permitiría a Sabbatella apoyar a Kirchner frente al resto de los candidatos, a los que considera "de derecha o funcionales a la derecha" y, eventualmente, enfrentar en la provincia a Daniel Scioli, una figura que aglutina todo lo que el ex intendente de Morón encuentra de malo en el kirchnerismo.
Según cuentan fuentes de Nuevo Encuentro, el año próximo la estrategia de la tijera sufriría algunas modificaciones. La primera es cualitativa: Sabbatella ya no se mantendría neutral respecto de las elecciones presidenciales. La segunda es cuantitativa: deberá proveerse de alrededor de 10 millones de tijeritas, calcula, entre divertido y preocupado, un dirigente que trabaja con el ex intendente de Morón.
El dilema de Sabbatella también tiene que ver con las nuevas reglas electorales: como no están permitidas las listas "colectoras", si quisiera llevar como candidatos a presidente a algunos de los Kirchner, debería participar de las elecciones primarias del PJ, algo que no está ni remotamente en sus planes.
Primeras pistas
En sus oficinas de la calle Hipólito Yrigoyen, Sabbatella prefiere no hablar de nombres y esquiva las definiciones electorales concretas, pero suelta algunas pistas. "Hay una avenida que empezó a recorrer la Argentina en 2003 y ese rumbo es el que hay que sostener y defender para profundizarlo", dice a LA NACION. "Autonomía no es neutralidad", agrega, mientras hojea, entusiasmado, una encuesta de Julio Aurelio, que lo muestra con una intención de voto cercana al 10 por ciento en la provincia de Buenos Aires. En las elecciones del año pasado su lista obtuvo el 5,6 por ciento, debajo de las que encabezaban Francisco de Narváez, Kirchner y Margarita Stolbizer.
El dilema de Sabbatella parte de una caracterización que hace de la política argentina, que, al menos desde lo discursivo, le escapa a la división entre oficialismo y oposición como única dimensión política.
"Creo que hay dos grandes avenidas de pensamiento. Nosotros coincidimos con la que transita la Argentina, en lo referente a recuperar el rol del Estado, a una perspectiva de derechos humanos y a una integración regional", suele explicar el líder de Nuevo Encuentro.
Pero también menciona claras diferencias con el kirchnerismo. "Creemos que hay que profundizar las políticas redistributivas, poner en la agenda la lucha frontal contra la corrupción y construir una nueva cultura política", repite, intentando mantener un difícil equilibrio. Una línea delgada que también recorrerá en 2011.





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