Sabbatella: "Hay un oficialismo que invita a resignarse"

Critica a Scioli porque considera que "no se puede construir algo distinto sobre la base del PJ". Se imagina a Cristina vetando leyes a fin de año.
-¿Qué lo lleva a dejar la intendencia?

–Es parte de un proceso y un proyecto. Estamos convencidos de que es necesario construir herramientas políticas nuevas en el país, y esto es un camino de construcción de un espacio político progresista, popular, con vocación de mayoría y con vocación de gobierno que está naciendo.

–No hará la de Massa, que se fue a la Jefatura de Gabinete y seguía manejando el municipio…

–No, el que se va a hacer cargo del municipio es Lucas Gui. Estoy muy orgulloso del equipo que queda. Además, asume con 10 años de experiencia de gestión.

–¿Qué destacaría del gobierno de Scioli?

–Soy muy crítico. Hay limitaciones propias del gobierno y otras de la estructura política que lo sostiene. No se puede construir algo distinto sobre la base del PJ. Son estructuras conservadoras y asociadas con la estructura de la UCR en la mayoría de los lugares. Su subsistencia se garantiza sobre la base de sostener el statu quo. Y nosotros estamos planteando una gobernabilidad transformadora. Venimos a romper el molde.

–¿A quién ve como candidato a presidente en 2011?

–Tal vez sean mis limitaciones, pero todavía no me lo imagino. Hay una derecha organizada alrededor de la UCR, del PJ disidente y de PRO que plantea retroceder. Macri, De Narváez, Cobos y Lilita plantean reciclar el bipartidismo por derecha. Y hay un oficialismo que invita a resignarse a los límites del presente.

–¿Cómo ve la gestión en la ciudad de Buenos Aires?

–Mal. Es una gestión que claramente expresa su concepción de derecha conservadora. Quería vender que era una derecha moderna y eficiente, y lo que quedó claro es que de eso sólo le quedó lo de derecha. El macrismo se quiso presentar como algo distinto cuando en realidad fue la pata empresaria del menemismo. Al igual que De Narváez. Y ahora la única diferencia es que son directamente ellos, está "atendida por sus dueños".

–¿Y qué piensa del proyecto de reforma política que impulsa el Gobierno?

–Tenemos dudas con el tema de las internas. Pero es necesaria una reforma política y mejorar el sistema de partidos políticos. Queremos discutir el financiamiento de los partidos y de las campañas, el sistema electoral y un montón de otras cosas.

–¿Se imagina a Cristina, después del 10 de diciembre, vetando leyes?

–Me imagino que sí. Es una herramienta que tiene y supongo que la utilizará.

Apoyo a la ley de medios

–¿Hubiese acompañado la ley de medios?

–Absolutamente. La creemos necesaria. Pero así como nos parece una barbaridad que se haya vetado la ley de los glaciares, nos parece bien la ley de medios. Repito: no hay sorpresas con nosotros. Todo lo que tiene que ver con mejorar la calidad de la democracia, con profundizar políticas distributivas y con proteger los recursos naturales para que sean parte de un proyecto de soberanía nacional nos va a encontrar acompañándolo. Lo que vaya en contra de eso nos encontrará enfrentándolo. Y proponiendo las cosas que nosotros creemos más urgentes que necesita el país. La centroizquierda debe participar activamente del debate público.

"El FPV tiene antídoto y veneno en el mismo lugar"

–¿A partir de diciembre ve un Congreso con un rol más relevante?

–Creo que tendrá un rol importante. Voy muy entusiasmado al Congreso. Hay un contexto político regional y nacional para dar grandes debates. Si hay algo importante de estos últimos años es que algunos debates pendientes de los 90 se volvieron a poner en la agenda. Se está debatiendo de vuelta recuperar el rol del Estado, la perspectiva de derechos humanos, la integración regional.

–¿Su espacio político, Nuevo Encuentro, piensa apoyar al oficialismo?

–Vamos a seguir con nuestra autonomía. Está claro lo que vamos a hacer. Con nosotros no hay sorpresas. Somos absolutamente independientes. Una fuerza que se relaciona de lo que cree. Las cosas que cree que están bien las acompaña y las que cree que están mal las critica. Además, propone su propia agenda.

–¿Considera que el Frente para la Victoria es progresista?

–Tiene todo. Tiene antídoto y veneno en el mismo lugar. Tiene sectores que indiscutiblemente son parte del universo progresista y sectores que indiscutiblemente pertenecen a otro campo ideológico. Y éste es uno de los problemas que tiene: se construye sobre la base de la conveniencia y no de las convicciones. Por lo tanto, es muy difícil esa situación. A nosotros nos parecería bien poder articular en conjunto un espacio progresista, popular y democrático, pero creemos que hay que hacerlo por fuera de los partidos tradicionales. Una fuerza que surja como alternativa al bipartidismo.

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