La ruta 34, a la altura de Güemes, es un desastre

Las huellas que deja el tránsito pesado dejó la calzada como un "arado".
Un verdadero desafío a la fuerza y destreza de cualquier chofer es atravesar la ruta nacional 34 en el tramo de General Güemes, apenas a 50 kilómetros de la capital provincial.

En ese lugar, el mal uso, el abuso y la desidia hicieron de la ruta un lugar de alto riesgo para circular, ya que los desniveles que presenta la calzada a lo largo de un tramo de unos 700 metros hacen que se torne imposible mantener el curso del auto en línea recta.

El mal uso que se le da a la ruta queda de manifiesto con sólo detenerse un momento en el sector donde la calzada está deteriorada. En esos instantes se puede ver cómo los camioneros suelen detener sus pesados vehículos sobre la banquina para bajar a comprar víveres o para estirar las piernas.

Esta actitud perjudica a cientos de pobladores que cada día necesitan cruzar la ruta para ir al hospital local, cuya entrada está ubicada justo a la vera de la ruta, y a los colegios y escuelas que están a ambos lados del camino.

La ciudad de General Güemes está dividida por la ruta 34. Para llegar al centro de la ciudad, donde se concentran la mayoría de las escuelas, los bancos, comercios y el mayor movimiento local, una buena porción de los güemenses deben cruzar por esta ruta, una misión muy complicada si a la destrucción de la calzada se le suman dos hileras de camiones que ocupan cientos de metros sobre las banquinas, lo que quita la visibilidad y obliga a peatones, ciclistas, motociclistas y automovilistas a asomarse sobre la ruta para saber si pueden cruzarla o no, con el riesgo que ello implica.

El abuso también puede notarse por las noches, cuando los camiones convierten la zona en un parador, complicando aún más la visibilidad y generando un microambiente de "negocios" que son, en este momento, harina de otro costal.

La desidia llega por parte de la empresa concesionaria de la ruta en ese tramo, Vial 5, que es la encargada del mantenimiento y la reparación del camino, mantenimiento y reparación, que no se puede apreciar.

Al tratarse de una ruta nacional, el municipio nada puede hacer para reparar la calzada ni para evitar que los camiones se estacionen sobre la banquina. El Tribuno

se comunicó con el intendente, Daniel Segura, a quien se le preguntó por el pésimo estado del camino. El mandatario comunal explicó que sólo puede limitarse a pedir a la empresa concesionaria de la ruta que cumpla con el mantenimiento, "cosa que hicimos en reiteradas oportunidades, así como al organismo nacional (el Organo de Control de Concesiones Viales -OCCOVI-) que regula a estas empresas".

Construir y vigilar

Hace algunos meses en Güemes se terminó con la obra de repavimentación de la avenida Teniente Ibáñez, la colectora de la ruta 34, que se hizo nueva de punta a punta.

Hasta antes de que se realice la obra, circular por esta arteria era también imposible debido a los enormes pozos.

Ya finalizada aquella tarea, la administración de Segura debe ahora velar para que los desaprensivos choferes no dejen estacionados sus vehículos o acoplados sobre esa calle.

Si bien la obra se hizo para resistir el tránsito pesado, los camioneros ahora también empezaron a utilizar la colectora para dejar estacionados sus vehículos mientras almuerzan o duermen. Lo más grave es que no sólo se estacionan allí por horas: "Hay casos en que los camioneros llegan y desenganchan el acoplado y siguen viaje. Algunos días después se los ve volver, enganchar la carga y volver a salir", comentó un vecino de la zona. La Dirección de Tránsito de Güemes debe destinar a diario a un agente para que controle la colectora para evitar que los camioneros dejen allí sus vehículos o acoplados.

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