Rusia y EE.UU. mostraron diplomacia

Resuelta la principal discrepancia –la intención estadounidense de instalar componentes de su escudo antimisiles en Europa oriental–, Rusia y Estados Unidos constataron "avances significativos" en la negociación de un nuevo tratado de desarme nuclear, empezaron a debatir los planes reformulados de la Casa Blanca en materia de defensa antimisiles y dejaron abierta la puerta a una solución diplomática al problema nuclear de Irán tras considerar "prematura" la aplicación de sanciones contra ese país.
En apretada síntesis, éste podría ser el balance de la primera visita a Rusia, en calidad de secretaria de Estado estadounidense, de Hillary Clinton, que se entrevistó con su colega Serguei Lavrov y fue recibida por el presidente Dimitri Medvedev, en su residencia de Barvija, en las afueras de Moscú. "Comienza a ser de alto nivel nuestra cooperación con el nuevo gobierno de Estados Unidos" porque ambos países "compartimos la voluntad de buscar respuestas a los problemas mundiales más complejos", celebró el titular del Kremlin al dar la bienvenida a la jefa de la diplomacia norteamericana.

Clinton y Lavrov, que al término de sus pláticas comparecieron ante la prensa internacional, revisaron un primer borrador del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (Start, por sus siglas en inglés), que debe sustituir al que expira el 5 de diciembre. "Aunque todavía queda mucho por hacer, logramos ya avances significativos" en la negociación de ese tratado, afirmó Lavrov, y dio a entender que el texto definitivo estará listo para la firma en los plazos fijados por ambos presidentes en julio pasado, cuando acordaron los parámetros del nuevo pacto de desarme: entre 1500 y 1675 el nivel máximo de ojivas nucleares y entre 500 y 1100 el número de portadores (misiles intercontinentales, vectores emplazados en submarinos y en bombarderos estratégicos).

La decisión del presidente Barack Obama de cancelar los planes de su antecesor de instalar una estación de radares en la República Checa y de 10 interceptores de misiles en Polonia, elementos de su escudo antimisiles que Rusia calificó de amenaza a su seguridad nacional, anunciada el 18 de septiembre anterior, sin duda despejó el camino hacia la firma de un nuevo Start. En cambio, no es claro todavía en qué consiste y de qué manera puede involucrar a Rusia el nuevo plan "más barato y efectivo" con que Obama se propone reemplazar los componentes que iba a colocar en Europa oriental.

Más allá del loable deseo de "trabajar conjuntamente en análisis y prevención de riesgos de proliferación de misiles en el mundo", Rusia espera que Estados Unidos le explique "con más detalles" el sistema de defensa antimisiles que piensa desplegar. "Cuanto antes conozcamos la esencia de los nuevos planes, tanto antes comprenderemos si podremos alcanzar consensos para aunar esfuerzos con Estados Unidos, los países europeos y otras naciones interesadas", apuntó el canciller Lavrov.

Respecto de Irán, el jefe de la diplomacia rusa dijo que, en la situación actual, "serían contraproducentes las sanciones y las amenazas. A veces son inevitables, cuando se agotan las demás vías, pero en el caso de Irán estamos muy lejos de ello".

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