Rusia declaró la guerra del cine contra Georgia.

Contra la tesis de la agresión rusa, el film de ficción, acción y altísimo presupuesto Olympus Inferno muestra cómo un cazador de mariposas nocturnas capta con su cámara que las tropas georgianas son las invasoras.
Michael es un entomólogo norteamericano de origen ruso que viaja a Osetia del Sur, provincia independentista de Georgia, para cazar una rara mariposa llamada Olympus inferno. Gracias a sus equipos de visión nocturna, graba por casualidad cómo las tropas georgianas invaden la región para neutralizar sus ansias separatistas. Michael y su heroína rubia de rigor sortearán todo tipo de peligros para hacer conocer al mundo el contenido de su video. El guión pertenece a la película de ficción y presupuesto digno de Hollywood que fue difundida por la televisión estatal y ofrece la versión oficial rusa de la guerra que en agosto pasado enfrentó al Kremlin con Tiflis. Sin un consenso claro sobre cómo comenzó la guerra, Rusia está decidida a apelar al cine para demostrar que envió tropas a sus aliados de Osetia del Sur en respuesta a un ataque georgiano. La historia contradice la versión de Georgia, que acusó a Rusia de iniciar la contienda.

Los claros matices antinorteamericanos que atraviesan el filme reflejan el enojo de Rusia hacia Estados Unidos por su apoyo a Georgia. Y forman parte de una campaña más amplia del gobierno de Dmitri Medvédev para financiar la producción de películas que levanten el patriotismo ruso.

En los últimos años, el Kremlin fue el principal productor cinematográfico de Rusia. En octubre pasado, la televisión del Estado mostró un documental titulado El arte de la traición, que acusaba a Georgia de crímenes de lesa humanidad durante la guerra en Osetia y sugería que el ex candidato norteamericano John McCain apoyó a Georgia con fines electorales. En Olympus Inferno, el protagonista encuentra asesores norteamericanos entre las tropas georgianas.

El director de la película, el ruso Igor Voloshinov, reconoció el perfil propagandístico de su creación. "Cualquier película es una propaganda", dijo Voloshinov, enumerando una larga lista de producciones de Hollywood que confirman su teoría.

La reacción desde Georgia fue inmediata. "Aquellos que lo hicieron deberían avergonzarse", dijo Temuri Yakobashvili, ministro para la reintegración de Osetia del Sur. Rusia reconoció la independencia de la provincia georgiana a pesar de las fuertes críticas occidentales. Sin embargo, las autoridades de Osetia del Sur tampoco se han mostrado de acuerdo con Olympus Inferno. Para la portavoz del gobierno regional separatista, Irina Gagloyeva, "es una película sobre Osetia del Sur en la que Osetia del Sur no participa. No podemos decir que estemos fascinados con eso".

Bagdad Café en Moscú

En momentos en que el premier iraquí Nuri al Maliki y su par Vladimir Putin acordaban en Moscú reactivar amigablemente los acuerdos petroleros favorables a los rusos firmados antes de la invasión norteamericana a Irak, un ataque con un camión bomba mató a cinco soldados de Estados Unidos en Mosul, al norte de Bagdad. El ataque dejó también tres policías iraquíes muertos y más de 60 heridos. El atacante murió en el operativo más letal desde el 10 de marzo, cuando cinco soldados murieron en una emboscada en Bagdad. Con estas nuevas víctimas, suman 4.271 los soldados norteamericanos caídos en Irak desde 2003.

OPINIÓN

Hay que decir la verdad sobre el genocidio armenio

Christopher Hitchens

Incluso antes de que el presidente Barack Obama emprendiera vuelo hacia Turquía, la semana anterior, las voces habituales lo apremiaron a que diluyera la posición que hasta ahora había asumido sobre el genocidio armenio. Abril es el mes en el cual la diáspora armenia conmemora el sangriento inicio, en 1915, de la campaña del Imperio Otomano para eliminar a su población armenia. La matanza es recordada de dos maneras. Una es el Día de Conmemoración Armenio, el 24 de abril. El otro es el intento anual de persuadir al Congreso de Washington que designe al episodio de manera oficial por su nombre correcto, la palabra que he usado más arriba.

La palabra "genocidio" no había sido acuñada en 1915, pero el embajador de Estados Unidos en Constantinopla, Henry Morgenthau, empleó un término que en cierto sentido era más gráfico. En sus urgentes informes al Departamento de Estado, transmitiendo despachos de sus cónsules desde el lugar de los acontecimientos, especialmente aquellos emplazados en las provincias de Van y Harput, Morgenthau describió la sistemática matanza de armenios como "asesinatos de índole racial". Existe un vasto archivo de evidencias para avalar esa afirmación. Pero cada año, los negadores y los patrocinantes de eufemismos se ponen nuevamente a trabajar, y usualmente hay suficientes votos militares-industriales para inclinar la balanza a favor del cliente turco. (En los últimos tiempos, la oportunista alianza militar de Turquía con Israel también ha sido buena para conseguir algunos escasos votos de judíos avergonzados.)

Obama arriba a este tópico sin ambigüedades personales. En 2006 el embajador de Estados Unidos en Armenia, John Evans, fue retirado por emplear la palabra "genocidio". El entonces senador Obama escribió una carta de protesta a la entonces secretaria de Estado Condoleezza Rice: "El genocidio armenio en 1915 no es un ‘alegato’, una ‘opinión personal’ o un ‘punto de vista"’, sino un "hecho ampliamente documentado" apoyado "por una abrumadora cantidad de evidencia histórica". Durante su campaña, Obama amplificó su posición y dijo que "Estados Unidos se merece un líder que diga la verdad sobre el genocidio armenio y responda con fuerza frente a todos los genocidios. Yo intento ser ese presidente". Según el archivo mantenido por el gobierno turco de la época, se registra, en los primeros días de la Primera Guerra Mundial, un declinación de la población desde 1.256.000 a 284.157 personas.

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