Rusia aprobó el uso de armas nucleares

Son para el caso de agresión exterior con armas atómicas o convencionales o en respuesta a su uso en su contra o contra sus aliados
Rusia se reserva el derecho a un ataque nuclear en caso de agresión exterior con armas atómicas o convencionales, según la nueva doctrina militar aprobada ayer por el presidente ruso, Dmitri Medvédev.

La nueva doctrina publicada por el Kremlin en su página web, que finalmente no incluye el derecho a efectuar ataques nucleares preventivos, subraya que Rusia recurriría a las armas atómicas "si se ve amenazada la existencia misma del Estado".

"Rusia se arroga el derecho a emplear armas nucleares en respuesta al uso en su contra o contra sus aliados de armas atómicas y otros tipos de armamentos de destrucción masiva, y también en caso de agresión contra Rusia con armas convencionales", precisa.

El documento subraya que "la decisión de emplear armas de destrucción masiva la toma el presidente", que es el comandante supremo de las Fuerzas Armadas.

Rusia responderá militarmente ante cualquier ataque -que sería considerado un "acto de agresión"- contra un miembro de la llamada Unión Estatal Rusia-Bielorrusia y de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), la alianza militar pos-soviética.

El texto alude al principio de seguridad colectiva vigente en la OTSC, que integra a los principales países aliados de Moscú: la vecina Bielorrusia, la caucásica Armenia y las centroasiáticas Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán.

El principio de seguridad colectiva rige también las relaciones entre los países miembros de la OTAN y lo mismo ocurría con el Pacto de Varsovia, bloque militar integrado por la Unión Soviética y los regímenes comunistas de Europa Oriental durante la Guerra Fría.

Moscú también considera "legítimo" utilizar sus Fuerzas Armadas fuera de sus fronteras para "defender los intereses de Rusia y sus ciudadanos", aunque en consonancia con el derecho internacional.

El documento menciona como principales peligros militares exteriores para Rusia: la ampliación de la OTAN hacia las fronteras de la Federación Rusa, el escudo antimisiles de Estados Unidos, la militarización del cosmos y el despliegue de sistemas estratégicos no nucleares de armas de alta precisión.

Moscú recela de "la aspiración de dotar al potencial militar de la OTAN de funciones globales ejercidas en violación del derecho internacional, así como de los intentos de aproximar la infraestructura militar aliada a las fronteras de Rusia, incluido mediante la ampliación del bloque".

En cuanto al polémico escudo norteamericano, la doctrina señala que estos sistemas "minan la seguridad global y alteran la correlación de fuerzas existente en el campo de los misiles y armas nucleares".

Precisamente, Rusia criticó ayer los planes norteamericanos de desplegar cohetes interceptores en Rumanía en el marco de su nuevo escudo antimisiles.

El presidente estadounidense, Barack Obama, renunció en septiembre pasado a los planes de desplegar elementos estratégicos del sistema antimisiles en Polonia y la República Checa, que Moscú consideraba una amenaza directa para su seguridad.

Por otra parte, la doctrina menciona como peligros militares externos la proliferación de armas de destrucción masiva, el terrorismo, las reclamaciones territoriales y posibles conflictos en países vecinos.

En cuanto a los peligros militares internos figura un golpe de Estado y la violación de la integridad territorial de la Federación Rusa.

Rusia dará prioridad en su cooperación militar a Bielorrusia, la OTSC, la Comunidad de Estados Independientes, la Organización de Cooperación de Shanghai -que integra también a China-, y a la ONU.

"Los objetivos de la política militar rusa son impedir una carrera armamentista, contener y evitar conflictos militares y perfeccionar la organización de las Fuerzas Armadas", asevera.

Medvédev anunció ayer su aprobación de la nueva doctrina militar durante una reunión del Consejo de Seguridad del Kremlin en el que tomaron parte el primer ministro, Vladímir Putin, y otros altos cargos del Gobierno.

Además, estampó su firma en la política de contención nuclear rusa hasta 2020 justo cuando Rusia negocia con EEUU la firma del nuevo tratado de desarme estratégico.

La anterior doctrina militar fue promulgada en 2000 por Putin, entonces presidente ruso, y su principal cláusula era también el uso de armas nucleares en caso de una grave amenaza para el país.

Mientras se redactaba la nueva doctrina, Rusia intervino por vez primera fuera de su territorio al desplegar tropas en la región separatista de Osetia del Sur para expulsar a las tropas georgianas en agosto de 2008.

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