Rusia anunció un rearme a gran escala

La renovación del ejército y de la armada a partir de 2011 incluye el arsenal nuclear. Medvedev no dio cifras sobre el costo de la modernización. Enseguida Estados Unidos señaló que la medida no constituye una amenaza.
El presidente ruso, Dimitri Medvedev, acusó ayer a la OTAN de seguir su expansión hasta las fronteras rusas y ordenó un rearme “a gran escala” de sus fuerzas militares, incluyendo la renovación de su arsenal nuclear, a partir de 2011. El Pentágono, a su vez, indicó que el rearme ruso no constituye una amenaza para Estados Unidos.

“A partir de 2011, se iniciará un rearme a gran escala del ejército y la armada”, dijo Medvedev en una reunión de mandos militares en Moscú. “El análisis de la situación político-militar muestra que existe el potencial de un conflicto serio en algunas regiones, alimentado por las crisis locales y las tentativas incesantes de la OTAN de desarrollar su infraestructura militar cerca de las fronteras de nuestro país”, explicó.

“La tarea principal es aumentar la preparación para el combate de nuestras fuerzas, antes que nada la de nuestras fuerzas estratégicas nucleares. Deben ser capaces de cumplir con todas las tareas necesarias para garantizar la seguridad de Rusia”, dijo Medvedev. Recordando la breve guerra con Georgia en agosto de 2008 por la región separatista prorrusa de Osetia del Sur, Medvedev estimó que las fuerzas rusas “reaccionaron bien”, pero que el conflicto puso de manifiesto sus “debilidades”. “Los problemas de abastecimiento de ciertas categorías de armas y de medios de comunicación son bien conocidos y exigen una reacción inmediata”, aseguró.

El antecesor de Medvedev y actual primer ministro, Vladimir Putin, había prometido reiteradamente en los últimos años una modernización del arsenal nuclear ruso. Según los expertos, sin embargo, hasta ahora las medidas adoptadas a tal efecto han estado muy lejos de cumplir con lo anunciado.

Las palabras de Medvedev ponen en entredicho las declaraciones de los dirigentes rusos sugiriendo una mejora de las relaciones con Estados Unidos, tras el fin de la administración de George W. Bush y el inicio de la del presidente Barack Obama.

Un informe publicado el lunes en Washington por una comisión de expertos aconsejaba a Obama dejar de alentar la ampliación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a países fronterizos y antiguas repúblicas soviéticas, como Georgia y Ucrania, para acabar con el malestar de Rusia.

Medvedev no dio cifras sobre el costo del rearme ni su financiación, en un momento en que Rusia se ve seriamente afectada por la crisis económica mundial. Con sus palabras, Medvedev buscaba de entrada “mostrar a los militares que entiende sus problemas”, tras el malestar generado en medios castrenses por un plan de reforma de las fuerzas armadas que se concretará con una reducción de personal, estimó Fiodor Lukianov, redactor jefe de la revista Rusia en la política mundial.

Moscú “no tiene la intención de librar una guerra con la OTAN como en la época soviética”, estimó Lukianov, sino que quiere modernizar su ejército “para hacerlo más compacto y eficaz”. El analista militar independiente Alexander Golts cree que, con sus palabras sobre la OTAN, Medvedev se refería “al potencial negativo” de la organización, en la medida en que “las tres grandes guerras de los últimos diez años –Yugoslavia, Afganistán e Irak– fueron iniciadas por países de la Alianza”.En cualquier caso, Golts cree que “las especulaciones sobre la ampliación de la OTAN no tienen nada que ver con amenazas reales” y que la Alianza no “prevé invadir Rusia”.

Rusia, el país más grande del mundo y uno de los pocos con armas nucleares, cuenta en la actualidad con un ejército de un millón de personas. El rearme ruso “a gran escala” anunciado por el presidente Dimitri Medvedev no constituye una amenaza para Estados Unidos, indicó ayer el portavoz del Pentágono Geoff Morrell. “Rusia es un país soberano e independiente, en pleno derecho a dotarse de una autodefensa sólida”, dijo Morrell, que añadió no haber “escuchado ninguna alarma en el Pentágono” concerniente a la intención rusa de reforzar sus capacidades. Agregó que “mientras tengamos una buena comprensión recíproca de los motivos de desarrollo de nuestras respectivas capacidades militares, no veo dónde está el problema”.

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