Los ruralistas desarmaron la carpa con bronca con el Intendente: "no puede ser que se olvide del sistema productivo local"

Con bronca por las declaraciones del Intendente, quien avaló la política oficial hacia el sector. Norma Urruty dijo que ``no puede dejar de admitir los 200 millones de pesos que se perdieron´´. Ahora la atención queda puesta en el martes, en la reunión con la ministra Débora Giorgi.
Mascando bronca contra el intendente José Eseverri por sus declaraciones a favor de la política agropecuaria del Gobierno nacional, los ruralistas de Olavarría desarmaron la carpa en el cruce de 226 y 51 y se preparan para la reunión del martes entre la Mesa de Enlace y el ministerio de la Producción que conduce Débora Giorgi.

``Este martes iremos a la reunión sin el tema de las retenciones en la agenda, que se tratará en el Congreso. Con los funcionarios hablaremos de lechería, ganadería, trigo, economías regionales y la firma de los decretos de emergencia y desastre agropecuarios´´, resumió Urruty.

Trasladó, de todos modos, el malestar con el intendente José Eseverri, quien avaló la política del Gobierno nacional para el sector, luego de ser orador en la Casa Rosada ante de que la presidente Cristina Kirchner firmara los convenios de coparticipación a municipios de una parte de las retenciones de la soja.

``Esos fondos están bien, porque una ciudad como Olavarría puede hacer muchas cosas con 4 millones de pesos. Pero no hay que olvidar que el partido, que aportó 56 millones de retenciones, ha quedado en condiciones de producción imposibles de sostener´´, aseguró la dirigente.

El (Eseverri) no puede ignorar que con la tucura se actuó mal y fuera de tiempo, que se perdieron 200 millones de producción y que todavía quedan varios sectores de la producción en muy mala situación´´, fustigó la dirigente.

Al lado, los ruralistas fueron levantando las lonas y caños de la típica carpa que se levanta en las protestas del cruce de 226 y 51. Y luego vino la asamblea, breve, de unos 40 productores: el tono de enojo con el Palacio San Martín era el común denominador.

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