Los ruralistas burlaron la custodia y le entregaron una carta a Cristina

Un grupo liderado por De Angeli logró ingresar en la pista y hubo forcejeos.
Gracias, lo voy a leer", dijo Cristina Kirchner mientras su custodia trataba de alejarla de un grupo de productores enrolados en la Federación Agraria que, encabezados por Alfredo De Angeli, sorteó ayer un cordón de seguridad en la II Brigada Aérea de Paraná y logró entregarle una carta. Recién llegada a la capital entrerriana, y a metros del avión, la Presidenta apenas pronunció esa breve respuesta tras recibir un petitorio de manos de Alfredo Bel, delegado de la regional Paraná de la Federación Agraria y hombre de confianza de De Angeli.

El titular de la delegación Entre Ríos de la FAA no llegó a hablar con la Presidenta. Los custodios forcejearon y se encargaron de mantenerlo a distancia, pese a que logró ingresar a la pista.

La situación, que alteró el protocolo de la primera visita de la presidenta a Paraná, motivó un cambio de planes en la agenda oficial. La recorrida por una planta que produce réplicas de autos y aviones antiguos, que estaba prevista para el principio, debió quedar para lo último.

La Presidenta venía a inaugurar la ampliación de la planta potabilizadora de Paraná -que la Nación financió con 108 millones de pesos- y a presenciar la apertura de una fábrica de lácteos y una planta de generación de energía.

Portando banderas y carteles, la columna de la FAA llegó hasta la Base Aérea con la intención de entregarle el petitorio. Para eso intentó la gestión del vicegobernador entrerriano, José Lauritto, que aceptó trasladar el pedido a los encargados de Ceremonial de la Presidencia. Mientras esperaban una respuesta, los ruralistas vieron el avión e ingresaron a la pista.

La Presidenta bajó y fue recibida por el gobernador Sergio Urribarri y su antecesor, Jorge Busti, que preside la Cámara de Diputados de Entre Ríos.

Antes, De Angeli había pedido una audiencia por escrito, como reconoció Urribarri el martes pasado. Pero en el oficialismo se descontaba que la reunión no se haría. Eso motivó la presencia de la columna de la FAA al pie del avión presidencial, acostumbrados como están a realizar movilizaciones por sorpresa.

Con los ánimos alterados, el traslado en helicóptero hasta el Parque Industrial de Paraná derivó en la rauda salida de una fila de autos oficiales.

Superado eso Cristina habló durante 20 minutos en una de las plantas de Petropack, una fábrica de envases flexibles, pero no hizo referencia al tema. Sólo el intendente de Paraná, José Halle, aludió a "los piquetes que promueven el caos y la derrota". Para Urribarri, "no pasó nada, la presidenta recibió un papel que le entregó un dirigente y siguió su camino; como siempre en Entre Ríos no se reprimió a nadie y todos tuvieron libertad de desplazamientos".

Al hablar, la Presidenta se refirió a las inversiones y la generación de empleo. Dos caras de "este modelo que apostó al crecimiento y a recuperar el poder adquisitivo del salario de los trabajadores".

Según explicó, "no es casual esa magnífica movilización que protagonizó la CGT". Tras recordar el acto organizado la semana pasada en la 9 de Julio por el camionero Hugo Moyano, la presidenta sostuvo que "el trabajo volvió a la Argentina".

Sostuvo que su gobierno busca "consolidar el proceso de reindustrialización que nos pusimos como meta el 25 de mayo de 2003". Sin embargo, no lo nombró a su marido y antecesor en el cargo Néstor Kirchner.

Dijo que su intención era "tener un país líder como el que alguna vez fuimos", y por eso señaló: "Puedo mirar de frente a todos los argentinos y decirles que puedo hablar de las cosas hechas y que hicimos". El aplauso de los funcionarios que la rodeaban confirmó que eso era suficiente para hacer campaña

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