Los rumores hicieron caer la Bolsa y subir el dólar

El presidente del Banco Central tuvo que desmentir su dimisión en medio del derrumbe de los mercados

Las versiones también incluyeron a Massa

El dólar llegó a $ 3,29 y el Merval perdió otro 7,6%

Una nueva jornada de pánico en el mercado financiero local, por el reciente anuncio de la estatización de los fondos de jubilación privada, obligó ayer al gobierno de Cristina Kirchner a desmentir las renuncias de algunos de sus principales ministros y funcionarios y a negar supuestas medidas económicas extremas para calmar la crisis.

Los rumores circularon desde temprano, luego de que la Presidenta y su esposo, Néstor Kirchner, convocaron al jefe del Gabinete, Sergio Massa, y al ministro del Interior, Florencio Randazzo, para una reunión fuera de agenda en la residencia de Olivos. Se acercaba el mediodía y ya avanzaba otro estrepitoso derrumbe de la Bolsa ?perdió 7,6% al final del día? y una fuerte presión sobre el dólar, que cerró en $ 3,29, tres centavos más que el día anterior.

El foco principal de los rumores en el mundo económico y político apuntaba a la supuesta renuncia del presidente del Banco Central, Martín Redrado, a quien se le atribuye una posición crítica al plan de estatización de los fondos previsionales.

Antes del cierre de las operaciones, la entidad desmintió oficialmente las versiones y en el Gobierno indicaron que Redrado concurriría el jueves al Congreso para defender ante las comisiones de la Cámara de Diputados el proyecto que pone fin a las administradoras de fondos de jubilación y pensión (AFJP).

Los voceros oficiales también buscaban desmentir la ola de versiones sobre el futuro del jefe de Gabinete, Sergio Massa, otro funcionario que en la intimidad del poder se mostró escéptico sobre el proyecto que hizo estallar el sistema financiero.

Lo que más preocupa en la Casa Rosada es el escenario de fuga de capitales, que la estatización jubilatoria aceleró, y los retiros de depósitos que se registraron ayer. Aunque desde el despacho de la Presidenta intentaron minimizarlos.

Todavía apuntado por los rumores, Redrado buscó al mediodía dar una señal de fortaleza del sistema financiero, durante un almuerzo con los directivos de Adeba, la cámara de bancos privados de capitales argentinos. Allí garantizó que el Banco Central socorrerá a aquellas entidades que tengan problemas de liquidez. Al terminar la charla, el titular de Adeba, Jorge Brito (Banco Macro), le preguntó en tono de broma si era verdad que iba a renunciar. Redrado lo desestimó, con el mismo tono jocoso, según testigos de la reunión. Después, desde sus oficinas tuvieron que ser más enfáticos y emitir una desmentida oficial.

Redrado habló varias veces en el día con la Presidenta. La preocupación era siempre la misma: la alta presión sobre el dólar en la rueda de ayer. ?Hubo mucha demanda. El Central intervino con 140 millones?, señaló un funcionario. A pesar de eso, no se pudo evitar la escalada del tipo de cambio. Las reservas quedaron en 46.483 millones de dólares.

?Con esas cifras, no hay riesgos de una fuga de depósitos?, respondió una alta fuente oficial.

Pero el nerviosismo no abandonó los pasillos de la Casa de Gobierno. Los voceros oficiales se repartían el trabajo para desmentir renuncias y para negar que se estuviera pensando en medidas extremas. Se habló de un eventual feriado bancario para pasado mañana y de la imposición de un doble tipo de cambio para la industria, de manera que este sector pudiera operar con un dólar más alto que el actual y así superar los problemas de asimetrías con países que sufrieron fuertes devaluaciones, como Brasil.

?Son todos disparates. La renuncia de Massa y las medidas no se sostienen y ni vale la pena desmentirla?, dijeron a LA NACION fuentes cercanas al jefe de Gabinete.

Lo mismo aseguraron en las oficinas de Redrado, donde subrayaron las reiteradas conversaciones del jefe del Banco Central con la Presidenta para monitorear lo que pasaba en la Bolsa y en las entidades financieras.

Los rumores políticos se sostenían en el supuesto malestar de varios funcionarios de la primera línea del Gabinete. Además de Redrado y Massa, los ministros de Economía, Carlos Fernández, y de Trabajo, Carlos Tomada, habrían manifestado su descontento con la decisión de estatizar el sistema de jubilaciones y pensiones, según fuentes del kirchnerismo. Dentro del Gobierno todos atribuyen la medida casi por completo a Néstor Kirchner.

En medio del pánico financiero, siguieron las reuniones políticas para delinear el debate parlamentario que empezará la semana próxima. En teoría, de eso hablaron la Presidenta y su esposo con el ministro Randazzo en Olivos. Y después, en pleno vendaval financiero, hicieron lo propio el director ejecutivo de la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses), Amado Boudou y los líderes del bloque de diputados oficialistas .

Los Kirchner plantearon la necesidad de explorar caminos para convencer de votar el proyecto de estatización a los legisladores díscolos del PJ, a algunos radicales y a otros potenciales aliados, como Claudio Lozano y Eduardo Macaluse. La orden de Kirchner es que ?por ahora? no se hagan modificaciones, indicó un funcionario nacional al tanto de las negociaciones.

Más allá de la orden de la cima del poder, no se descarta la posibilidad de negociar la posibilidad de que el Banco Nación administre las cuentas que hoy manejan las AFJP y las traspase gradualmente al Estado.

De todos modos, el matrimonio presidencial teme que la sucesión de jornadas financieras como la de ayer puedan condicionar negativamente el humor social y complicar así los apoyos legislativos a la controvertida decisión sobre los fondos jubilatorios.

CACEROLAZO

Tibias manifestaciones en contra del proyecto de estatización de las jubilaciones privadas se registraron anoche en al menos tres esquinas de Barrio Norte. Los cacerolazos se produjeron entre las 19.30 y las 20.30 en la avenidas Santa Fe y Callao, Santa Fe y 9 de Julio y en Las Heras y Lafinur. En los puntos antes mencionados se reunió apenas un centenar de personas que protestó de manera espontánea contra el Gobierno.

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