Rumbo al 2011 a upa del FMI

Por Maximiliano Montenegro.

Boudou apura en Londres los trámites para conseguir una auditoría light del FMI antes de fin de año. La estrategia de "hacer los deberes" para conseguir financiamiento y volver a expandir la obra pública y el gasto con miras a 2011.

El ministro de Economía, Amado Boudou, trabaja contrarreloj. Por estas horas, en Londres, donde participa de la reunión de ministros de Economía y presidentes de Banco Central del G-20, busca acelerar los trámites migratorios con el Fondo Monetario Internacional. Su objetivo es que el organismo acepte elaborar una suerte de auditoría ligth de la economía argentina de 2009 –el famoso informe del "Artículo IV"– y que ésta sea aprobada por el directorio de la entidad hacia diciembre. Con esa credencial en la solapa, pretende que el Estado vuelva a emitir papeles de deuda en el mercado de capitales, a más tardar, en enero.

El plan financiero se completa con el canje de deuda local, cuyo segundo tramo cierra el lunes, para aligerar de vencimientos los próximos dos años. Y la oferta a los llamados holdouts –los bonistas que quedaron fuera del canje de 2005–, que se anunciaría durante septiembre o más tardar a principios de octubre. Los números que manejan en Economía son los siguientes: calculan en unos U$S 25.000 millones los bonos todavía en default y estiman que si ingresaran al canje entre U$S12.000 y U$S 13.000 millones la operación sería un "éxito", considerando que unos U$S 6.000 o 7.000 millones están en poder de fondos buitres que sólo esperan cobrar en los tribunales internacionales. La operación es liderada por el banco Barclays, que asegura contar ya con más de U$S 8000 millones de bonos en default para el trueque. La propuesta sería algo inferior a lo que recibieron los acreedores que ingresaron en su momento al canje, porque esta vez no habrá un "cupón PBI" –que a la larga resultó muy beneficioso– para endulzarla, con lo cual la quita rondaría el 70 por ciento. Y será presentada con un delicada ingeniería legal, porque existe una ley vigente que le prohíbe al Gobierno la reapertura del canje. Por decreto, la Presidenta aceptaría el menú que acercaron los bancos, alegando que no es una iniciativa oficial sino una oferta de bancos privados al Estado argentino.

Durante su paso por Buenos Aires, Nicolás Eyzaguirre, director del Departamento Occidental del Fondo, alentó las expectativas oficiales. El chileno –ex ministro de Economía del socialista Ricardo Lagos, militante juvenil comunista y fanático de la guitarra como Boudou– reiteró durante su visita que aspira a ser algún día candidato a presidente en su país. Y prometió que trabajará con muñeca política para despejar de obstáculos la relación con Washington. En igual sentido patea el titular del FMI, el francés Dominique Strauss-Khan, otro que sueña con ser presidente y no quiere tiroteos con Buenos Aires.

Sin embargo, el director de Investigaciones Económicas de la entidad, el francés Olivier Blanchard, quien participó esta semana en las Jornadas Monetarias del Banco Central, transmitió un mensaje distinto: "Si no arreglan las estadísticas del INDEC, no se aprueba el artículo IV. Las estadísticas oficiales deben ser creíbles y hoy no lo son", repitió ante Boudou y Martín Redrado. Blanchard, profesor del MIT, es uno de los popes de la academia y expresa la visión del ortodoxo staff de economistas del FMI. No ambiciona escalar en la política. Sólo sueña con ecuaciones, cuentas fiscales, planes de ajuste; y sólo espera no manchar su reputación convalidando otro escándalo argentino.

El escabroso camino de regreso al Fondo apenas comienza. El Gobierno deberá formalizar primero la solicitud de una revisión bajo las normas del artículo IV. Recién entonces, con discreción, una misión de burócratas de la entidad aterrizará en el país para iniciar la auditoría.

En 2010, volvemos. La urgencia de Boudou por cerrar trato con el Fondo y apurar el regreso a los mercados de capitales radica en las crecientes dificultades para costear los niveles de gasto público de los últimos meses mientras flaquea la recaudación. El ministro piensa que si se lograra reabrir una fuente de crédito a fin de año, para refinanciar los vencimientos de capital de la deuda, en 2010 la administración K podría volver a impulsar el gasto en obra pública, transferencias a provincias y planes sociales, que desde julio –después de las elecciones– empezó a menguar. Y reconstruir así capital político con miras a la carrera electoral de 2011. "En los próximos meses tenemos que hacer algunos deberes, y desde mediados del año próximo volvemos a meterle a full al gasto con una economía en crecimiento", suele explicar en Olivos. Con esa tentadora receta, logró sortear la desconfianza del matrimonio presidencial. A regañadientes, los Kirchner aceptaron el costo político de desandar en los meses venideros la retórica de los últimos dos años, cuando hicieron bandera del alejamiento del FMI y de la política de "vivir con lo nuestro".

En rojo. Los números fiscales de agosto encendieron todas las luces de alarma, que ya titilaban en rojo en unas cuantas variables del tablero de la Secretaría de Hacienda. La recaudación tributaria creció, el mes pasado, sólo 4,2 por ciento. Pero si se descuentan los aportes que antes iban a las AFJP y ahora van al Estado, los ingresos se estancaron (+0,1%) en términos nominales. Como sea, muy por debajo de la inflación, que el consenso de las mediciones privadas ubica en el orden del 15 por ciento. En el acumulado de los primeros ocho meses del año, la recaudación aumentó 12,6%, contemplando el efecto estatización de las AFJP, y 7,8% sin contabilizarlo.

Los datos muestran, a su vez, que entre enero y julio –último disponible–, el gasto público creció 29,1 por ciento. De ahí que el superávit primario –antes del pago de intereses– haya caido 67% en el período ($7.938 millones este año versus $ 24.332 millones el año pasado). Y se haya transformado en un déficit de $ 2.305 millones después del pago de intereses, frente a un superávit financiero de $ 16.628 millones en igual período de 2008.

En resumen, los ingresos corrientes del Estado no alcanzan para cubrir los gastos, incluidos los intereses de la deuda. Hasta ahora, el Gobierno tapó el bache echando mano de ahorros: así colocó deuda con diversos organismo públicos –en especial, la ANSES–, recurrió a depósitos públicos en el Banco Nación o solicitó adelantos transitorios del Banco Central. Parte de esos ahorros y algunas reservas del Banco Central también se destinaron para afrontar vencimientos de capital de la deuda. Pero a medida que los ahorros se agotan, esa dinámica se torna insostenible a menos que se encuentre alguna fuente de financiamiento.

Con las planillas fiscales que circulan en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados, Claudio Lozano proyecta la dinámica de recaudación y gastos de los últimos meses y pronostica para este año un déficit financiero –después del pago de intereses– de 21.167 millones de pesos. "Obviamente, computando entre los ingresos los recursos de la ANSES y el atraso en el pago de reintegros (por IVA a los exportadores)", aclara Lozano. Y agrega que en las primeras hipótesis que elaboraron en el Ministerio de Economía sobre los "techos de gasto" en el Presupuesto 2010, el déficit se replicaría, a menos que la economía volviera a crecer a tasas elevadas.

Tal vez sea un pronóstico exagenerado. Tal vez sean las cifras que incitan a Boudou a correr, entusiasmado, a brazos del Fondo y de los mercados.

Papelitos. Después de las elecciones, en julio, el gasto público aumentó "sólo" 18%, por debajo del promedio del primer semestre. Fuentes de Hacienda dicen que empezó a "moderarse" la ejecución en algunas áreas en las que –en coincidencia con los tiempos electorales– los trabajos se habían adelantado. Según el último informe de la ASAP (Asociación Argentina de Presupuesto), durante los primeros siete meses del año, la ejecución del Ministerio de Planificación fue del 62,7% del presupuesto anual, frente al 52,9% del promedio del gasto total. En la Dirección de Vialidad, en tanto, la ejecución llegó al 70 por ciento.

Dicho sea de paso, en ese período, la ejecución de los Ministerio de Salud y de Producción fue llamativamente baja: 38,8% y 37,5%, respectivamente. ¿Otra prueba del opaco desempeño de las gestiones de la ex ministra Graciela Ocaña y de la ministra Débora Giorgi?

La intención oficial de retrasar pagos de obra pública hasta conseguir un puente de financiamiento choca con las cada vez más ruidosas demandas de los gobernadores por más fondos, ante el derrumbe de los ingresos locales y la merma en los coparticipados. "No pueden volver los papelitos", ordenó Kirchner. Pero ya hacen fila los gobernadores que amenazan con emitir bonos provinciales si no les envían pesos desde la Nación.

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