"Ruleta rusa", jóvenes que juegan a la muerte en las rutas santiagueñas

Espeluznante e inhumano. Sólo así se podría calificar a este nuevo culto a la muerte que cada fin de semana profesan decenas de jóvenes santiagueños. "Ruleta rusa" es el juego mortal que imprudentes e irresponsables conductores practican en algunas rutas de la provincia y que reside en encarar con un auto o con una moto a vehículos que vienen por el carril contrario y hacerse a un lado en el último instante.
Aunque cueste creer, esto está sucediendo en Santiago del Estero, y los protagonistas son jóvenes envalentonados por el consumo desmedido de alcohol y de drogas. Se trata de una variante suicida de las picadas, pero con mayor carga de peligrosidad que pone en riesgo las vidas de terceras personas ajenas.

El "toreo de automóviles", como también se los denomina en la jerga de estos suicidas al volante, sucede cerca de la medianoche, y aunque no hay días preestablecidos, quienes lo practican prefieren los fines de semana.

Los lugares elegidos son los caminos que conducen a Las Termas y a Loreto, por la ruta nacional Nº 9, y a Fernández, por la ruta nacional Nº 34, según denunciaron a EL LIBERAL testigos presenciales calificados.

Las "pruebas" se realizan cerca de los accesos a ciudades como, por ejemplo, pasando la zona de El Zanjón, o a pocos kilómetros de la rotonda del Carmen, cerca de San Marcos."

La modalidad de estas prácticas ilegales y de alto riesgo, llevada a cabo por jóvenes montados en potentes motos o en automóviles, consiste en avanzar a elevada velocidad por el mismo carril en que transita un vehículo que viene en sentido contrario.

La peligrosidad de este juego, temerario e irresponsable, por cierto, radica en que el "competidor" debe mantener la velocidad y obligar al conductor del otro vehículo a pasarse al carril opuesto para evitar la colisión.

Aquél que desvía su moto o su auto antes de que lo haga el vehículo que viene en sentido contrario, pierde y debe retirarse de la "competencia", y resulta ganador el que logra realizar una mayor cantidad de estas destrezas.

Estas maniobras se realizan en momentos previos a las grandes concentraciones de motociclistas para las picadas, y la elección del lugar se decide minutos antes de la "competencia" para eludir los controles.

Para garantizar la clandestinidad, la convocatoria es electrónica. Por lo tanto, los mensajes de texto a través de los teléfonos celulares también operan como herramienta para anunciar este duelo directo con la muerte.

Los que practican estas "competencias" son jóvenes cuyas edades oscilan entre los 17 y los 25 años, y esta tendencia está creciendo en distintos lugares del país.

Se movilizan en grupos de seis a ocho, denominadas "manadas" en la jerga de las picadas, y los sitios preferidos son las zonas de las rutas que tienen mayor cantidad de tránsito vehicular, generalmente cerca de los accesos a ciudades como, por ejemplo, pasando la zona de El Zanjón, o a pocos kilómetros de la rotonda del Carmen, cerca de San Marcos. También se instalan en determinados tramos de la ruta que va a Fernández.

Habitualmente eligen una cinta asfáltica recta y de larga extensión, con la finalidad de imprimir velocidad a la moto.

Otra variante de la "ruleta rusa" consiste en que dos motos enfrenten a un vehículo, pero en este caso se desvían apenas unos metros antes del encuentro.

Si hasta el momento no se han desbaratado estas pruebas ilegales, es porque sus protagonistas utilizan el elemento sorpresa para realizarlas, es decir, se alejan de los lugares en donde los policías están realizando controles vehiculares.

"Semáforo ruso"

También se realizan "ruletas rusas" en las calles y avenidas de la ciudad con semáforos, modalidad denominada "semáforo ruso", una variante de la conocida ruleta rusa que se practica con un revólver que contiene una sola bala.

El desafío consiste en pasar, a toda velocidad, los semáforos en rojo eludiendo los vehículos que circulan transversalmente, así como a los que están en espera de la luz verde del semáforo.

Estas mortales carreras suelen ser grabadas, generalmente con un celular, por alguno de los ocupantes de las motos.

En esta práctica, el tipo de moto que se utiliza es de baja cilindrada, aunque preparada para correr y sus conductores son adolescentes y jóvenes.

A los inspectores de Tránsito se les hace difícil encontrar a los participantes "con las manos en la masa" porque detectan rápidamente los controles.

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