Ruidos: Lole asoma, gira Bettini y se lanza Massa

Por: Pablo Ibáñez

«Lo mejor que le puede pasar al peronismo es que ganen Kirchner y el Lole: es la única forma de ordenar el partido y de no perder en 2011». La hipótesis, oída en un despacho oficial a mitad de semana, se regó como una epidemia, mezcla de deseo y suplicio.

Un doble traspié, del patagónico -y con él, de Daniel Scioli- y del santafesino adquiere, para el peronismo, la categoría de «catástrofe». La concreción o no de esas derrotas abona o diluye las alquimias, algunas factibles, otras desquiciadas, que se vocean en un planeta PJ.

Hay para todos los gustos. Desde la teoría de Kirchner ministro hasta el regreso de Alberto Fernández al staff K, con versiones sobre la repatriación del embajador en Madrid, Carlos Bettini, el prematuro lanzamiento de Sergio Massa a gobernador y el salto de Scioli al Congreso. Con el kirchnerismo caotizado, cualquier artificio parece posible. Uno, particularmente intrigante, refiere al florecimiento entre caciques del conurbano de una línea prerreutemanista en la provincia para empujar su eventual candidatura presidencial.

Veamos caso por caso:

# Los cambios en el gabinete cristinista parecen, según el imaginario de la dirigencia K, inevitables: tanto ante una victoria como, sobre todo, frente a un tropiezo del oficialismo. Con la alternativa de una derrota o una victoria tan ajustada que no sirva como impulso al Gobierno de los Kirchner, se menciona la convocatoria de Cristina de Kirchner a su amigo de la adolescencia, Carlos Bettini, ahora embajador en Madrid, para que desembarque en su equipo de gobierno. Sin costo interno y con vínculos en el exterior -se juzga en sectores K-, Bettini podría ser la cara que oxigene el Gobierno para encarar la pendiente irreversible hacia el 2011.

# El nombre de Bettini irrumpe como reemplazo de Sergio Massa que, más allá del resultado, dejaría el Gobierno -más rápidamente si se pierde- para, como un poskirchnerista, empezar a imaginar su propia candidatura a gobernador para 2011, rubro en el que curiosamente casi no hay anotados más allá de De Narváez, el alcalde de Avellaneda Baldomero «Cacho» Álvarez y, sin decirlo en voz alta, ni a los dirigentes de más cercanía, Alberto Balestrini. Los que citan al matancero son los mismos que remolonean con el supuesto de que Kirchner hará asumir a Scioli como diputado nacional dejándolo a él para gobernación para, llegado el caso, convocar a elecciones si la acefalía se produce antes del 10 de diciembre.

# A Massa, frente a la hipótesis de un Kirchner derrotado con un Reutemann ganador, lo imaginan -los que lo quieren enemistar con los Kirchner- como «cabeza de playa» del desembarco del santafesino en Buenos Aires. Para esa tarea ya hay varios postulantes: Felipe Solá, por caso, mantiene un canal de diálogo con el ex piloto y dirigentes del conurbano norte, hoy alineados con la Casa Rosada, exploraron un contacto con Lole. Obvio: si Reutemann pierde con Rubén Giustiniani, ninguno de los que hoy se muestran interesados querrá saber nada.

# Desde el PJ bonaerense se mira a otra figura: Juan Manuel Urtubey, gobernador de Salta -diputado durante años, en los que estableció una relación más que fluida con los barones del PJ-, se juega el 28-J una parada difícil: tiene enfrente a Juan Carlos Romero, y la elección se perfila reñida. Algunos bonaerenses, mientas esperan el resultado de Buenos Aires y Santa Fe, echarán una ojeada a los números de Salta.

# Para la butaca dejada vacante por Massa -a la que se postula también a Florencio Randazzo- se siembran intrigas respecto de que sea el propio Kirchner quien la ocupe, sobre todo si pierde el 28-J: un repliegue sobre sí mismo, que terminaría de eclipsar a Cristina, para tratar de sostener la única vía de salvataje propio: sellar un acuerdo para elevar del 1,5% al 4,5% lo que se gira a la provincia de Buenos Aires de lo recaudado por el Impuesto a las Ganancias. Ese plan -que este diario contó hace dos semanas- sería el manotazo último para dar al PJ bonaerense, con Kirchner o sin él, cierta autonomía fiscal para después de 2011 ante el riesgo de una derrota peronista en la próxima presidencial.

# El encierro sobre lo propio, casi atrincherarse, hace alumbrar otro nombre: Ricardo Echegaray, hoy en la AFIP, podría ser el reemplazo de Carlos Fernández en Economía, a quien se considera tan afuera de la grilla de 2010 que quizá sea su mejor garantía de que seguirá siendo ministro (se sabe que a Kirchner no le gusta que le cambien los funcionarios por los diarios). Hay, de todos modos, otros nombres para sucederlo: se habla de Amado Boudou y de Débora Giorgi.

# Otro, casi un clásico, que aparece en gateras es Alberto Fernández, pero su sueño (más allá de que a Kirchner le escuchan decir que extraña su colaboración diaria) parece difícil: el dirigente porteño se imagina canciller, oficio que desarrolló informalmente cuando era superjefe de Gabinete y que le permitió, por ejemplo, visitar en Estados Unidos a funcionarios de la administración de Barack Obama que son inaccesibles para los diplomáticos argentinos radicados allí. Pero Jorge Taiana parece el único ministro intocable para Cristina de Kirchner.

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