Rudy Ulloa Igor recargado.

Tras una veda de cuatro meses, el histórico ladero de Kirchner regresó a la quinta presidencial. Está detrás de una FM porteña, analiza distribuir un diario gratuito en la provincia de Buenos Aires y busca incursionar en la televisión por cable.
-Su nuevo objetivo es una FM de la Capital –confía el asesor de Rudy del otro lado del auricular.

Rudy es Rudy Ulloa Igor. El eterno ladero de Néstor Kirchner. Aquel hombre bajito de rasgos maradonianos que fue chofer y cadete del ex presidente en Río Gallegos.

–Adquirió una licencia de radio que estaba en desuso, a mitad del dial, ahora la tiene que poner a andar –agrega la fuente, sin disimular su ansiedad, pero reservándose mayores detalles.

La operación se mantiene decididamente en secreto. Por ley debería notificarse ante el Comité Federal de Radiodifusión (Comfer) en un plazo no mayor a los 180 días hábiles.

El plan de Rudy es instalar la emisora en el décimo piso de Viamonte 367, el estudio de su mujer, Jéssica Uliarte, y Carlos Long, un abogado de militancia pingüina que preside la Fundación Primero Argentina.

Por ese departamento suelen pasar ávidos hombres de negocios en busca de un puente de oro con el gobierno nacional. Es un dúplex con paredes revestidas en piedra y madera.

¿Dónde se levantaría la antena? ¿Quién proveería los equipos técnicos? ¿Qué programación ofrecería? ¿A quiénes contrataría? Nadie arriesga una respuesta. El silencio inunda la recepción del lugar, donde suelen verse jóvenes secretarias.

Espacio para instalar un estudio de radio tiene. Cuenta con dos salas y otras tantas a las que se acceden subiendo por una escalera recta. Es arriba donde Rudy y Long pasan horas con los ojos clavados en el monitor de sus computadoras Mac, mirando las web de diarios nacionales y santacruceños. Lo hacen para informarse y supervisar negocios.

PERDONA NUESTROS PECADOS. Rudy, apodado El Rengo, acaba de reconciliarse con Kirchner. Estaban peleados desde que compró una mansión de 700 mil dólares en las Lomas de San Isidro, hace cuatro meses.

Al ex mandatario le resultó poco feliz semejante ostentación, propia de nuevo rico. Su fiel colaborador acusó recibo del enojo. Y en un gesto de desesperación solicitó suspender la operación. Pero el vendedor no sólo se negó sino que además exigió premura para el pago de lo que aún le adeudaba. Sólo se había abonado un boleto por el 40 por ciento del total.

El tiempo, las necesidades y los negocios hicieron un trabajo de ablande: Kirchner terminó tendiéndole la mano a Rudy, al fin y al cabo un obediente operador político y comercial con el que alguna vez compartió una cuenta bancaria de un millón de pesos.

A la compra de la FM prosiguieron versiones sobre la adquisición del paquete accionario de C5N. No es la primera vez que se relaciona a Rudy con ese canal. El año pasado se especuló con la posibilidad de que acceda a un espacio en esa señal de noticias tan afín al oficialismo.

Rudy es el menos mediático de los pingüinos. Su bajo perfil no lo priva de ostentar una considerable cantidad de empresas periodísticas-propagandísticas K. Es propietario de El Periódico Austral, la radio FM El Carmen y la productora Cielo. Además, explota el Canal 2 de Río Gallegos.

Como un tentáculo, siempre quiso expandirse hacia otros rubros. Hizo un fuerte trabajo de lobby en La Plata con el ex intendente Julio Alak para quedarse con la cartelera de la ciudad de las diagonales.

La misma apetencia empresaria lo llevó a celebrar reuniones con Jorge Telerman para participar del mobiliario urbano porteño. El entonces jefe de Gobierno mantuvo en manos de Enrique Albistur la parte más rentable del negocio. Rudy debió ceder sus pretensiones ante el secretario de Medios, un funcionario que no comulga con el ala pingüina ni responde a nadie que no sea el propio Kirchner.

DIARIOOOOO. Rudy reingresó a Olivos atizando viejos proyectos. Uno de ellos es el de lanzar un diario de distribución gratuita en la provincia de Buenos Aires. La energía del matrimonio presidencial está puesta en ese distrito, que seguramente tendrá a Néstor de candidato a diputado nacional.

Ese diario es una criatura que no termina de nacer. Se viene motorizando desde fines de 2005. Otras iniciativas directamente no prosperaron. Es el caso de la revista Ka. Le dio de baja por sus desavenencias con Damián Barijhoff, también referente de la ya defenestrada agrupación Compromiso K.

Amén de los recientes cortocircuitos con El Ruso –como le dicen a Kirchner en su pago chico–, Rudy mantiene estrechos lazos con varios de incondicionales del patagónico. Uno de ellos es Claudio Uberti, a quien le vendió la casa del barrio cerrado Pilar del Este, su primera morada bonaerense antes de mudarse a San Isidro. El valijagate le restó presencia a Uberti en algunos circuitos de poder, pero sigue estando omnipresente en la constelación kirchnerista.

Rudy también entabló un excelente trato con Daniel Álvarez. Con este secretario privado del santacruceño supo hacer proselitismo llevando a Juan Sebastián Verón al sur para unas clínicas de fútbol. Álvarez también es conocido por su incursión en los negocios de compra y venta de jugadores en Racing Club.

La disposición del Comfer para que nuevos actores participen del negocio de la televisión por cable hizo brillar los ojos del histórico ladero de Kirchner. Su deseo de desembarcar en ese mercado, que ya supo incursionar en Santa Cruz, también será materia de conversación hoy en El Calafate, cuando se reúna con el matrimonio presidencial.

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