Rucci abrió el paraguas del libreto peronista

La candidata bonaerense dijo que estatizaría "los ferrocarriles y las telefónicas". Provocó enojo en el macrismo. En el entorno de De Narváez aseguran que él también se despegará del discurso privatista. Para Alfonsín, "es una muestra de que el peronismo se unirá".
Un guión se perdió. Alguien equivocó su rol en el ajustado plan de Francisco de Narváez para no cometer errores en los últimos días de campaña: su cuarta candidata en la lista, Claudia Rucci, advirtió que no está de acuerdo con privatizar Aerolíneas Argentinas, las AFJP y AySA, tal como lo planteó el jefe de Gobierno, Mauricio Macri. Para no dejar dudas, incluso aclaró que ella estatizaría "los ferrocarriles y las telefónicas". Las declaraciones generaron furia en el PRO. Para no quedar off side, en el entorno de De Narváez comentan que el candidato de Unión-PRO dirá que está a favor de que no haya recursos naturales en manos de extranjeros y que él estaría a favor de la estatización de Edenor y Edesur. Las recomendaciones del asesor ecuatoriano, Jaime Durán Barba, de un cierre light y desideologizado fueron a parar al tacho de basura.

Temprano por la mañana, la hija del asesinado líder de la CGT José Ignacio Rucci concedió un reportaje a Radio Mitre. Allí le preguntaron si estaba de acuerdo con el planteo que hizo Macri la semana pasada de privatizar nuevamente Aerolíneas Argentinas, así como AySA y el sistema jubilatorio. "No", respondió, decidida, la actriz. "Yo creo en las empresas del Estado. Hay que buscar la manera de que funcionen, de que le den ganancias al país, de que no sean un negocio de nadie. Me parece bien que Argentina tenga una aerolínea", insistió. La candidata de Unión-PRO no se quedó allí: "A mí no me molestaría, si funciona bien, estatizar los ferrocarriles, las telefónicas. El país tiene que capitalizarse en empresas, siempre y cuando te garanticen un buen funcionamiento", estimó, y recordó –como ejemplo de lo que no debía volver a pasar– el tiempo que le tomó que ENtel le instalara un teléfono.

"Los países deben tener cada vez más patrimonio. Y las empresas de servicio pueden ser el patrimonio de un país que va creciendo", remarcó Rucci, que se diferenció del presidente venezolano, Hugo Chávez. "No me iría a ese extremo. Me causa rechazo en esta cosa que tiene de casi dictador", sostuvo. "No evalué tanto (si estatizaría) el complejo siderúrgico. Sí los trenes, los transportes. Si, de alguna manera, los estamos subsidiando...", indicó. La actriz aclaró que "en esto" piensa distinto que Macri, pero consideró que eso no le causaría problemas. "¿Por qué se va armar lío, porque pensemos distinto? Tenemos bancas distintas y para eso estamos: para pensar distinto y llegar a un acuerdo. Eso es la democracia", aseguró, optimista.

La reacción en el macrismo, sin embargo, no fue nada buena. "Me parece lamentable. Va en contra del eje doctrinario de la alianza electoral", remarcó un dirigente del comité de campaña de PRO, donde –de todas formas– minimizaron el tema y lo interpretaron como parte del folklore peronista. "Es un contrapunto, sí. Mauricio tiró una idea y Rucci, otra. Pero es lo que sienten muchos en el peronismo disidente y lo tendremos que discutir en el interbloque", señalaron en el PRO bonaerense.

La controversia se da en medio de denuncias del Acuerdo Cívico y Social sobre un pacto entre el kirchnerismo y el peronismo disidente para unirse después de las elecciones. El gobernador Daniel Scioli alimentó esa versión, cuando sostuvo que luego del 28 de junio "muchos peronistas van a ir abandonando ese espacio", en referencia a la alianza Unión-PRO. "En el fondo, están de acuerdo con que el Estado se haya hecho cargo de Aerolíneas, que se estén llevando obras con Aguas Argentinas", agregó.

De Narváez contraatacó con la denuncia de un "pacto" entre Kirchner y Elisa Carrió, lo que causó la hilaridad de la líder de la Coalición Cívica. Todos niegan los acuerdos, pero las declaraciones de Rucci podrían reavivar las denuncias (ver página 7).

Claudia Rucci llegó a la lista de diputados de Unión-PRO de la mano de la "pata sindical" de la alianza de centroderecha, el titular de Uatre, Gerónimo "Momo" Venegas. Página/12 consultó al dirigente del gremio de peones rurales sobre las declaraciones de su protegida. "Habrá pensando que es lo viable, pero uno tiene que analizar muchas cosas antes", sostuvo Venegas, que no se pronunció a favor de la estatización de ferrocarriles ni de las telefónicas. "Lo importante es que la mayoría del país esté de acuerdo. Si resulta beneficioso, se podría hacer", concedió, tras varias fintas. "Antes de llegar a esto, hay que poner el país en marcha. Hay una crisis económica, desocupación, las obras públicas están paradas", se atajó. Y sostuvo que la estatización de Aerolíneas fue "un hecho político". "No podemos basarnos en los hechos políticos para hacer algo así, sino hacerlo porque hay un análisis", afirmó el ruralista.

En el entorno de Felipe Solá no vieron con malos ojos las declaraciones de Rucci. De hecho, el ex gobernador no se había sentido muy cómodo con el planteo pro privatizaciones de Macri. ¿El motivo? El votó la estatización de Aerolíneas Argentinas, cuando todavía formaba parte del bloque oficialista. Hace unos días, tuvo una diferenciación, aunque tibia. "Voté porque quería que siguieran volando los aviones y que estuviera integrado el país, pero eso no quiere decir que este modelo de estatización, de alta pérdida diaria, sea para enorgullecerse", dijo.

Cuando Macri sinceró su posición contra las privatizaciones, De Narváez lo respaldó. Sin embargo, en su entorno ahora sostienen que sólo dijo que "la reestatización de Aerolíneas Argentinas es un enorme error", pero no se mostró a favor de las privatizaciones. A De Narváez, en realidad, lo sorprendió que su aliado introdujera ese tema en campaña por fuera de todo plan. La gaffe, por otra parte, fue festejada sin disimulo por el kirchnerismo.

Según detalló a Página/12 una fuente cercana al empresario, De Narváez se despegará del discurso privatista: saldrá a decir que "ningún extranjero debería ser accionista de ningún bien natural" e incluso se mostrará a favor de estatizar Edenor y Edesur como recursos estratégicos. "No es lo mismo que cree Mauricio", estimó el contertulio del candidato, que recordó que Unión-PRO no se creó con una base programática unitaria entre los tres espacios que lo conforman.

Así, De Narváez dará un giro en sus declaraciones de la última semana, contra lo que le recomendaba el gurú ecuatoriano, que también asesora a Macri: un final sin estrépitos, dirigido al votante indeciso, joven y desideologizado y centrado en el reparto de boletas "contra el fraude".

Por otra parte, en las oficinas de Las Cañitas de De Narváez minimizaron la incidencia de las declaraciones de Rucci. "Ella no tiene mayor relación con el comando de campaña. Hace lo que se le da la gana", se lamentaban, aunque insistían en que no tendrá "ningún efecto electoral", dado que los indecisos son fuertemente desideologizados: no leen diarios ni ven noticieros. Algunos recordaban (con horror) que la hija del asesinado líder de la CGT incluso iba a ser tercera en la lista, en un lugar de visibilidad detrás de De Narváez y Solá. Pero Macri consiguió imponer a Gladys González en ese lugar. El Colorado le dio el cuarto lugar para tener el beneficio de su apellido, pero aparentemente no de sus opiniones

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