Rousseff: "En Brasil, el Estado es socio de los empresarios"

La ministra de Lula y candidata habló del diálogo de su gobierno con los privados.
Dilma Rousseff, que a los 63 años luce espléndida a pesar del cáncer incipiente que le detectaron y curaron, admite que no tiene el perfil del presidente Lula da Silva. La ministra jefa de gabinete, sobre cuyas espaldas recaen velar por la organización del Estado y el cumplimiento de las metas fijadas, tiene una voluntad de hierro y es conocida por su estilo algo rígido. Pero en el inicio del año electoral, en que será la candidata del oficialismo y que durará hasta octubre de 2010, busca practicar el perfil casi "zen" que desarrolló Lula en 2002 con la célebre frase "Lulinha paz y amor".

Frente a los medios extranjeros, entre ellos Clarín, la ministra delineó su estilo: "Siempre es mejor ser paz y amor. Pero cuando gobernaban Ronald Reagan (en EE.UU) y Margaret Tatcher (en Gran Bretaña), él parecía un dulce y ella la dama de hierro. Yo me pregunto: ¿por qué nos pintan a las mujeres siempre como duras frente a hombres supuestamente suaves? Así me ven en Brasil. Pero no es verdad que sea un ejemplar femenino severo frente a versiones masculinas gentiles y apacibles".

Bautizada como la "madre" del mayor paquete de inversiones del Estado brasileño en infraestructura y desarrollo desde que Lula asumió, para Dilma lo esencial es continuar la línea negociadora de su actual jefe. "En este gobierno (el de Lula) no existe esa oposición entre Estado y empresariado. Para mí eso no es más que un dogma. No es verdad que el Estado siempre tenga razón como tampoco que siempre la tenga el mercado". Con un concepto incrustado en el gobierno inaugurado por el PT y que, más allá de todo pronóstico, cumplirá como mínimo 8 años, la ministra fue clara: "Para nosotros el Estado es socio de los privados. Queremos ser parte de la solución, no un obstáculo. Por eso, cuando hay temas decisivos que involucran al empresariado, no dudamos en convocarlos para decidir en conjunto. Nunca partimos de pensar que, como gobierno, sabemos todo".

Hay algo más en ese estilo que Dilma convertirá en bandera de su campaña: todo puede ser negociado, menos ciertos principios. A saber: la democracia y los derechos humanos y sociales. "Es por eso que el presidente Lula acogió al presidente Zelaya en la embajada en Tegucigalpa. Su vuelta a la presidencia del país de dónde fue sacado por la fuerza por un golpe de Estado es innegociable".

La ministra y candidata sostuvo que Brasil no está solo: "Ni las Naciones Unidas, ni la OEA y ni EE.UU. piensan que Zelaya no debe volver a la presidencia. Sería estúpido proponer esa alternativa: no existe decir que porque es un poco menos dictatorial, podemos aceptar ese gobierno. Todos acordamos que hubo golpe de Estado. Esa definición no está en juego".

-Las últimas encuestas afirman que usted está en un nivel de popularidad bajo frente a su competidor, el gobernador de San Pablo, José Serra. ¿Cómo se remonta?

Ninguna consulta puede prever qué va a pasar. Son muestras de lo que ocurre en un momento. Es decir, una foto. Pero nosotros contamos con otros datos: el gobierno, como conjunto, tiene una aprobación de 70% y el presidente Lula supera 80%. Eso tiene un impacto directo sobre su candidato, sea quien sea.

Comentá la nota