La rotura de un caño de agua marcó un fin de semana complicado

El inconveniente se produjo el sábado y según SerBa esa misma noche se solucionó. Las “zonas altas” y hasta el centro de la ciudad de San Luis sintieron la falta y escasez de agua.
Si bien desde la Municipalidad no lograron cuantificar cuántas familias tuvieron problemas con el líquido vital, dieron algunos datos sueltos que permiten tener algunos parámetros del alcance real. Según el titular de SerBa, Julio Morales, la ruptura del caño provocó un desabastecimiento de esa cisterna que repercutió en la extensa barriada del sur de la ciudad y en las zonas conocidas como las 4 mil viviendas y las 2242 viviendas. Aunque con la diferencia que el corte se sintió “un poco menos” en las 4 mil viviendas y más en las adyacencias al Cerro de la Cruz “porque tiene un reservorio más chico, que es alimentado por la estación hidroneumática, ubicada frente a la tercera rotonda”.

Incluso el funcionario padeció en carne propia la falta de agua. “Vivo en la misma zona y tuvimos que ajustarnos al mango para hacer la comida y tratar de que el agua del tanque alcance”, comentó como un ciudadano más.

Morales informó que la empresa terminó de reparar el caño cerca de las 22 del sábado y desde ayer a las 6 el vasto sector sur ya estaba abastecido. Mientras que ayer a las 13 la situación tendía a regularizarse en los barrios del noreste. “Se está tratando de normalizar, recién vengo de ahí pero la gente está tirando agua como loco. El que la está teniendo ya la está tirando”, dijo a este matutino con tono de resignación y sentenció que “la gente no hace un uso responsable del agua y los puntanos no estamos acostumbrados a cuidar los servicios que nos brindan”.

El responsable de SerBa no quiso cargar de lleno contra la empresa constructora. Dijo que la ruptura “es parte de la obra” porque “algún imprevisto siempre va a suceder”. Y admitió que personal de la firma Surco trabajó “denodadamente” para dar solución de inmediato.

Merma de caudal

Las familias que residen dentro de las cuatro avenidas debieron adaptarse este fin de semana a convivir con un “hilito” de agua. Para Morales, el incesante calor, la falta de lluvia, el malgasto y la superpoblación por la competencia automovilística provocaron una mayor demanda del recurso y obligaron a la dirección a solicitar a la Provincia que le envíe más agua cruda para potabilizar. Aunque igual fue insuficiente.

Así las cosas, la planta de Puente Blanco trabajó el sábado con 350 litros por segundo cuando está preparada para un límite de 300 litros segundo. Mientras que la de Aguada de Pueyrredón potabilizó 640 litros por segundo cuando en realidad tiene una capacidad para tratar 600 litros segundo.

“La superpoblación hizo que ayer -por el sábado- se haya acentuado mucho el problema en el centro”, reconoció el funcionario y aclaró que la ciudad “no está preparada con infraestructura para este tipo de eventos”, en referencia a la carrera que atrajo a miles de fanáticos y turistas. Aunque ahí nomás cargó contra las obras que el Municipio debió haber ejecutado desde hace 12 ó 13 años en ambas plantas potabilizadoras para adaptarlas al crecimiento demográfico de la ciudad. “Hoy hay un desfasaje muy grande y lo que se haga en un año no puede llegar a reparar lo que no se hizo en más de una década”, criticó.

“Una semana tranquila”

Consultado sobre cómo se prestará el servicio durante la semana, Morales dijo que sino se producen nuevos inconvenientes serán días “tranquilos”. “Vamos a estar bien, veníamos sin altibajos, pese a las altas temperaturas. Si no hubiéramos tenido la rotura hubiésemos tenido otro fin de semana tranquilo”, aventuró.

Vecinos dicen que el problema sigue

Pese a que el Municipio sostiene que la provisión de agua se había normalizado, ayer a la tarde algunos vecinos de los barrios del noreste y también del oeste todavía no veían cristalizada la mejora en sus domicilios. “Ni siquiera contamos con una gota de agua en la canilla de ingreso a la casa”, deslizó un vecino del barrio 134 Viviendas.

Varios de los habitantes de ese barrio, del 131 Viviendas y hasta del San Martín se quejaron a la redacción de este matutino que desde que se quedaron sin agua se comunicaron con SerBa para ver la posibilidad del envío de algún camión cisterna. Sin embargo, ante la falta de respuesta de la repartición optaron por pedirles a Bomberos Voluntarios, desde cuya institución sorprendieron con el pedido de entre 160 y 180 pesos para llegar con la ayuda a domicilio

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