Roto el diálogo con el PE, los médicos endurecen la protesta

El Ejecutivo ratificó ayer que no mejorará la oferta salarial y los autoconvocados decidieron intensificar las medidas de fuerza.
La mediación del arzobispo Luis Villalba en el conflicto que enfrenta al Gobierno y los médicos y empleados autoconvocados de la sanidad volvió a chocar de frente contra la falta de voluntad política por resolverlo.

Mientras el Ejecutivo sigue abrazado al discurso de que "no hay plata", los trabajadores de la salud amenazan con intensificar el plan de lucha, que desde hace meses mantiene paralizada la atención en los consultorios externos y derivó en la suspensión de numerosas cirugías programadas.

Durante una nueva reunión realizada ayer, al mediodía, en el Arzobispado, el Ejecutivo confirmó su rechazo a la propuesta que había lanzado el último martes el prelado, para que se establezca un aumento de 50 pesos en la base de cálculo que determina el sueldo básico del sector y que está anclada en 250 pesos.

Los ministros de Salud, Pablo Yedlin, y de Gobierno, Edmundo Jiménez, insistieron con el ofrecimiento de un incremento de 20 pesos en la base de cálculo (un 8 por ciento), más el pago extensivo a todas las categorías del ítem Responsabilidad Médica, calculado sobre un 20 por ciento del básico.

Dicha propuesta, ya había sido rechazada por los profesionales, quienes pretenden un aumento de 250 pesos en la base de cálculo (un 100 por ciento), con un monto mínimo de 100 pesos, como condición para destrabar el conflicto, y el resto en forma escalonada hasta marzo de 2010.

Sin embargo, los autoconvocados habían llegado a la audiencia con la predisposición de acceder al planteo de Villalba, lo cual habría permitido establecer una tregua, para que las negociaciones en un marco de menor tensión.

Recrudece el conflicto

La postura del Ejecutivo en la reunión, que no duró más de 15 minutos, fue el detonante para que los médicos determinen endurecer las medidas de fuerza, cuyos alcances serán confirmados hoy, tras una asamblea que tendrá lugar en el hospital de Aguilares, a partir de las 11.00.

La pediatra Estela Di Cola, vocera de los autoconvocados, adelantó a EL SIGLO que desde hoy, en todos los hospitales públicos, "solamente se permitirá el acceso de pacientes y personal a través de la guardias, mientras que el resto de las puertas permanecerán cerradas".

Explicó que esa medida, que bien podría considerarse como una toma pacífica de hospitales, tiene por finalidad "evitar la posibilidad de que haya amenazas y agresiones por parte de gente enviada por el Gobierno. Tenemos miedo que suceda como en en Aguilares, donde los médicos y enfermeros que participan de las protestas fueron amenazados de muerte e insultados por personal de limpieza que trabaja en una cooperativa vinculada al oficialismo", puntualizó.

Además, Di Cola anticipó que, a partir de ahora, "por lo menos en el hospital de Niños, no se permitirán internaciones de chicos en camillas, mesas o sillones cuando falten camas, como se venía haciendo para garantizar que todos tengan atención. Si no hay lugar en el sector público, que el Gobierno se encargue de derivar a los pacientes a los sanatorios privados", disparó.

Por su parte, Jorge Ramacciotti, del hospital Padilla, dijo que "aumentará la presencia del reclamo en los medios de comunicación y también se llevará el planteo al plano nacional, para ver si se puede lograr una presión que haga reflexionar al Gobierno, para retome el diálogo con una postura negociadora y deje de lado las chicanas y amenazas".

Entre otras medidas que serán discutidas en el plenario de este mediodía, los autoconvocados definirían la continuidad de las "marchas de antorchas" semanales a la plaza Independencia.

Desde ayer, en la mayoría de los nosocomios de la provincia se dejó de hacer entrega de certificados médicos de todo tipo.

Creciente malestar

Di Cola aseguró que en la audiencia realizada el martes en el Arzobispado, los ministros de Salud y de Gobierno, junto a su par de Economía, Jorge Jiménez, "habían dicho que estudiarían la propuesta de monseñor Villalba y que ellos tenían capacidad de decisión, pero al día siguiente, salieron a decir que no hay plata, porque seguramente el Gobernador los retó y les ordenó cambiar el mensaje. Esto demuestra que el que no quiere dar el aumento es Alperovich y también está claro que es el único responsable de que este conflicto se agrave y no tenga una salida a la vista", lanzó.

En tanto, Ramacciotti sostuvo que "el Gobernador tiene un doble discurso, porque, por un lado, agradece a los médicos por el cambio realizado en Salud, pero no quiere que vivamos dignamente y nunca mostró capacidad de estadista para llevar adelante este conflicto. Alperovich no quiere resolver la situación a pesar de que tiene todas las herramientas para hacerlo. Porque, dinero hay, pero no quieren utilizarlo para dignificar los sueldos y terminar con la precariedad laboral en el sistema público de salud.".

Preocupación en la Iglesia, que reclamó sensatez a las partes

El estancamiento de las negociaciones entre el Gobierno y los médicos genera preocupación en la Iglesia Católica, cuya misión mediadora todavía sigue sin rendir frutos.

"Nos preocupa que este conflicto se siga extendiendo en el tiempo y la sociedad está afligida, pensando hasta qué punto va a llegar esta situación que está afectando su salud, porque si bien se sigue atendiendo en los hospitales, no es una situación normal". Así lo expresó a EL SIGLO el vicario general de la Arquidiócesis, Melitón Chávez, quien acompaña al arzobispo Luis Villalba en la mediación.

El prelado admitió que "lamentablemente, la situación está estancada", aunque apuntó la necesidad de "seguir apostando al diálogo, con entendimiento y sensatez entre las partes".

Monseñor Chávez pidió al Gobierno y a los autoconocados de la sanidad que procuren "alcanzar un mayor grado de seriedad y madurez, con propuestas más claras y mostrando mayor voluntad para resolver el conflicto".

Además, indicó que, en la audiencia de ayer, "el Arzobispo dijo que no hay que cerrar las puertas al diálogo y ofreció seguir mediando en el conflicto, a pesar de que el diálogo está nuevamente en foja cero". Por último, advirtió que "tanto los médicos como el Gobierno tienen responsabilidad en esta situación y deben asumirla".

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