Rossi: "Debemos recuperar la alianza social que hegemonizó nuestro espacio"

Se lo nota relajado a Agustín Chivo Rossi. Da la impresión que trabaja más cómodo ahora, con un oficialismo derrotado, que cuando el kirchnerismo imponía su poder en todos los estamentos institucionales.
Por imperio de la necesidad, el jefe del bloque K en Diputados transfiere en su ámbito el nuevo paradigma de la política argentina, dominado por las palabras "diálogo y consenso". Con ese marco teórico se prepara para encarar en la Cámara baja los proyectos que impulsa la Rosada y que necesitará de acuerdos con la oposición; por caso, los llamados "superpoderes" o el debate que ya se insinúa por las retenciones al agro.

   Rossi dice que el gobierno, con las instancias de diálogo que abrió, hizo una lectura inteligente de las elecciones legislativas y se muestra convencido, además, de que el Frente para la Victoria debe volver a la alianza política original; esto es, con una base primordial en el peronismo, pero abriendo el espacio a otras fuerzas y sectores sociales. En síntesis, reflotar la transversalidad. Esa también es la idea que tiene para sustentar su proyecto en la provincia de Santa Fe: conformar una corriente política que contenga y le otorgue expresión a los dirigentes y militantes que laboraron para la reelección de su banca.

   —¿Cuál es la estrategia parlamentaria del oficialismo después de la derrota?

   —Tuvimos una reunión con los presidentes de todos los bloques hace 15 días y le transmitimos que nuestra idea es trabajar en estos cinco meses con un espíritu de búsqueda de consensos. Les dijimos que no tenemos voluntad de apelar a nuestra mayoría circunstancial, que seguimos teniendo hasta el 10 de diciembre, sino que pretendemos niveles de consenso para transitar este período.

   —La llamada ley de superpoderes está ahora en el Senado, ¿qué crees que pasará cuando llegue a Diputados?

   —No creo que haya inconvenientes. La oposición fue siempre crítica a esa reforma de la ley de administración financiera. Además, estamos haciendo lo que ellos pidieron.

   —Es muy probable que las retenciones se traten en el Parlamento. ¿Cómo van a enfrentar esta ofensiva?

   —Estamos dispuesto a debatirlas. También debemos ver cómo evoluciona el diálogo de la mesa de enlace con el gobierno para no trabajar en forma paralela. Nosotros proponemos una discusión integral, porque una parte de las retenciones tienen que ver con la política agropecuaria y otra con ingresos fiscales del Estado.

   —¿Tiene margen el gobierno para ceder sin poner en riesgo los recursos fiscales?

   —Sin negarse a ninguna de las alternativas, lo que hay que hacer es tener una discusión integral cuando se discuta el presupuesto de cómo son los ingresos. Y en caso de acotarlos, definir dónde se va a recortar la inversión o el gasto del Estado nacional.

   —¿El diálogo político que abrió el gobierno es por convicción o por necesidad?

   —El gobierno hizo una lectura inteligente del resultado electoral. Así como en el 2003 la sociedad pedía restaurar la figura presidencial, hoy la demanda es que se busquen acuerdos y dejar de lado las actitudes intolerantes. Fue un mensaje básico para el oficialismo, pero también es extensivo para el conjunto de la dirigencia política y social. Si bien nosotros perdimos, no fue una elección donde aparezcan grandes derrotados ni grandes ganadores. Hay un panorama trabado; no aparece una fuerza política que pueda imponer condiciones al resto.

   —¿Cómo continúa lo que ustedes llaman modelo?

   —El voto castigo que recibió nuestro gobierno tiene que ver más con la metodología y las formas que con los valores y las ideas que sustentaron el modelo que se empezó construir en 2003. No hubo un voto en contra de la estatización de las AFJP, de Aerolíneas, ni en contra de la distribución del ingreso, de la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores ni en contra de que existan las paritarias. Hubo un rechazo a la intolerancia, a la actitud avasallante que nosotros hemos tenido en determinado momento. Pero nuestras ideas siguen vigentes y no percibimos que sean cuestionadas.

   —¿Qué papel cumple Néstor Kirchner en esta nueva etapa?

   —Estuve con él hace unos días y me dijo que va a asumir como diputado nacional. Su presencia va a jerarquizar el debate en el Congreso.

   —¿Puede haber kirchnerismo sin Kirchner?

   —Creo que el oficialismo debe tener un candidato en las elecciones del 2011. Ese candidato puede ser Cristina, Néstor o cualquiera de los gobernadores: Scioli, Urtubey, Capitanich, Gioja o Das Neves, o cualquier otro que hoy no aparece en el escenario. Nosotros tenemos la obligación de fortalecer a nuestro gobierno y está claro que las posibilidades del 2011 están ligado al fortalecimiento de nuestra gestión.

   ¿Vuelven con la idea de la transversalidad y no tanto recostarse en el PJ?

   —Tenemos que recuperar la alianza social original que hegemonizó, entre el 2003 y 2006, nuestro espacio político. Con un fuerte anclaje en el peronismo, pero con capacidad para que hayan otros sectores sociales y políticos. Eso tiene que ver, a mi criterio, con la pérdida de adhesión que hemos tenido en la clase media urbana, no solamente ahora sino en el 2007.

   —¿Qué lectura hace de lo que pasó en Santa Fe?

   —Cumplimos con nuestras expectativas de mínima. Sabíamos que era una elección difícil, que nos enfrentábamos con dos dirigentes con mucho anclaje electoral, como Binner y Reutemann. También fuimos arrastrado por el voto castigo al gobierno.

   —¿Va a pelear por la jefatura del PJ en Santa Fe?

   —No tengo esa intención. Hay una conducción del PJ que razonablemente ha mantenido un cierto equilibrio. Sí estoy en un proceso de consulta con todos nuestros dirigentes de la provincia para que antes de fin de año podamos conformar una corriente política en la provincia.

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