Un Rosario para River.

TIGRE 0 - CENTRAL 1: Central jugó bárbaro, derrotó a Tigre y ahora rezará para que el Millo baje a Godoy Cruz. Para el infarto.
Y pensar que fue ahora, justo ahora, justo cuando se dice que no importa el cómo sino el qué, justo cuando lo único que paga, que interesa es ganar, sólo sumar, justo ahora, Central, te animaste a jugar. Acogotado por la molesta e insistente Promoción, retado por una historia que nada tiene que ver con este negro presente, Central jugó a jugar. Tanto que se habló del fútbol de Godoy Cruz, hasta no hace demasiado también del de San Martín (T), y acá está, finalmente, el de Central. El equipo de Russo desmintió algunas realidades en Victoria: goleó a Tigre aunque usted sólo lea que fue 1-0, y se plantó con fútbol cuando la necesidad suele relegar a la forma. Justo en el Día de la Bandera, la ciudad del Monumento (sus miles de hinchas) le rezará a Gorosito: si River le gana hoy a Godoy Cruz, el equipo de Russo podrá escaparse de la Promoción en la última fecha, con el empate a su favor, cuando reciba al Tomba en el Gigante.

Tigre salió a jugar como suele hacerlo: vamos a tenerla, toquemos, aceleremos y ataquemos. Pero algo ocurrió, y ese algo tiene algunos apodos: Ayala, Rusculleda y Escobar. Ni el paraguayo ni el argentino acertaron un pase en los primeros 70 minutos y el volante visitante quitó más que en el resto de su carrera. Así, entonces, Tigre la perdía, Central la recuperaba, y el equipo de Cagna quedaba siempre a contrapierna. En 30 minutos Islas ya le había atajado un penal a Moreno (que no fue, y que se tendría que haber pateado otra vez por el adelantamiento del arquero), un derechazo de Alvarez, otro a Franzoia y había visto algunas bolas pasar demasiado cerca. Ya era goleada, aunque goleada virtual, porque Méndez, el Kily y Moreno eran indescifrables. Volante mixto se le dice ahora al puesto en el que se luce Xavi, y algo así intentaban estos tres. Sin atarse a una banda o a una sola idea, se movían por donde querían o creían que había que moverse. El gol, con Moreno entrando por el medio, había tenido sus dos jugadas piloto: Franzoia y Zelaya no habían podido gritar luego de asociaciones similares. Eso sí: Tigre nunca lo había entendido, y así le fue. Al Matador le queda un partido para ir a la Sudamericana: con Banfield. Al equipo de Russo y la Promoción, dos: el de hoy de River, y el que viene, quizá una final del mundo, con Godoy Cruz.

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