Rosario exige un plan nacional que podría beneficiar a 20 mil jóvenes

En mayo del año pasado el gobierno nacional lanzó el Programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo, un plan para que chicos de 18 a 24 años completen su escolaridad primaria y secundaria o se capaciten para ingresar al mercado laboral. La iniciativá prevé una remuneración de al menos 300 pesos por mes, suma nada desdeñable para quienes hoy sólo tienen qué perder. Sin embargo, mientras crece la conflictividad social y se multiplican los reclamos de ayuda al Estado, Rosario no cuenta con beneficiarios: el programa pensado para los jóvenes más vulnerables del país aún no se implementó en la ciudad.
Determinar a qué estamento le cabe esa responsabilidad no es tarea fácil. Desde el organismo nacional que debería ponerlo en marcha aseguran que la culpa es del gobierno de Hermes Binner.

Pero tanto la provincia como la Municipalidad desmienten esa versión y reclaman "a los gritos" que el programa "arranque ya".

Tampoco faltan los que sospechan que los planes llegan más fácilmente a las gestiones amigas.

Lo cierto es que el programa se creó hace casi un año, en mayo pasado, con metas ambiciosas para estos tiempos y, sobre todo, para la juventud más golpeada por la exclusión social, en la vapuleada franja que va de los 18 a los 24 años.

El plan busca "generar oportunidades de inclusión social y laboral a través de acciones que les permitan identificar el perfil profesional en el cual deseen desempeñarse, finalizar su escolaridad obligatoria, realizar experiencias de formación o de prácticas calificantes en ambientes de trabajo, iniciar una actividad productiva de manera independiente o insertarse en un empleo".

El tema es que mientras algunas provincias como Chaco y Misiones adhirieron globalmente al programa, también hay infinidad de municipios del país que lo hicieron per se. Pero ese no fue el caso de Santa Fe ni de Rosario.

Sí lograron sumarse algunos municipios santafesinos como Carcarañá, Cañada de Gómez, Venado Tuerto y Capitán Bermúdez. ¿Por que no Rosario?

El gran bonete. Según afirmó el titular de la Gerencia de Empleo y Capacitación Laboral de la ciudad (organismo que depende del Ministerio de Trabajo de la Nación), Cristian Recchio, la culpa fundamental es del gobierno provincial.

En última instancia, "porque no existió voluntad política para ponerlo en marcha". En trazo más fino, el funcionario nacional apuntó al Ministerio de Educación provincial porque, dijo, nunca le envió el listado de escuelas para adultos adonde podrían cursar sus estudios los beneficiarios que optaran por esa modalidad.

En las estimaciones de Recchio, en Rosario hay unos potenciales 20 mil beneficiarios. Por eso su cálculo fue que, "si la mitad optara por regresar a la escuela (y no por capacitarse en oficios), la estructura educativa no estaría en condiciones de aguantar esa demanda".

Como ejemplo, dijo que si en Rosario "hay sólo 19 Eempas (escuelas para adultos), ¿cómo podrían recibir a 10 mil jóvenes?". Es más, sostuvo que desde Educación se respondió informalmente "que no iba a haber vacantes".

Entonces, el argumento de Recchio fue que "el Estado no puede ofrecer a los jóvenes un beneficio para el cual a la vez exige una prestación que él mismo no puede garantizarles". Y afirmó que todo eso hace que en Santa Fe "no estén dadas las condiciones" y la puesta en marcha del programa venga "muy enrevesada".

"Estudiamos la pertinencia, pero si no hay prestaciones se nos incendia la ciudad", dijo el funcionario de Trabajo.

Reclamo a viva voz. Desde las administraciones provincial y municipal no podían dar crédito a esa versión de por qué no se implementa el plan en Rosario. "A los gritos lo estamos pidiendo, porque también a gritos nos lo piden las organizaciones sociales", dijo el responsable local de Desarrollo Social de la provincia, Julián Galdeano. El funcionario se preguntó por qué no podría implementarse de modo gradual, si es que realmente existen complicaciones objetivas con la opción que el plan contempla para la reinserción escolar, o por qué no se pone en marcha al menos la modalidad de capacitación laboral o en oficios.

Recordó, incluso, que en reuniones mantenidas con el propio Recchio la Municipalidad ofreció sus oficinas de Empleo para facilitar la inscripción de los jóvenes en los barrios.

"Hemos planteado todo tipo de alternativas. Por ejemplo, que se empiece inscribiendo a los chicos en capacitación laboral y que en enero anoten a los que opten por estudiar para que arranquen en marzo", sostuvo. "¿Por qué se tendría que empezar con 10 mil chicos y no con 500, 1.000, 2.000 o los que se pueda?", apuntó.

Un argumento similar esgrimió el titular de Promoción Social municipal, Fernando Asegurado. "¿Alguien creía antes de 2001 que se iba a poder inscribir a más de 30 mil personas para cobrar el plan Jefes? ¿Y acaso no se hizo?", se preguntó.

Con esa experiencia previa, Asegurado rebatió el argumento de que no estén "dadas las condiciones" para implementar el programa en Rosario. "¿O es que en La Matanza y en el resto de la provincia de Buenos Aires (donde sí funciona) no tienen problemas?", reflexionó.

Asegurado recordó incluso que sólo en el Programa Joven de Inclusión Socioeducativa, que el municipio desarrolla desde 2004, ya participaron unos 3.500 chicos (de 14 a 17 años), de los cuales el 70% retornó a la escuela.

"Queremos que en Rosario se implementen todos los planes sociales universales —afirmó—, y que arranquen ya". Para Asegurado, debe haber "un solo Estado" y no niveles desarticulados, o en competencia política, que dejen a los ciudadanos en el medio.

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