Rosario estuvo sitiada por piquetes y llegar a la ciudad fue una odisea

A la tormenta del lunes le siguió el caos y el reclamo. Rosario estuvo sitiada por piquetes y la avenida de Circunvalación se convirtió ayer en epicentro de la queja de vecinos que exigieron chapas, tirantes, colchones y ropa seca. Mientras funcionarios y representantes de entidades sociales y políticas se enfrascaron en tensas negociaciones para ver de qué modo instrumentaban la ayuda (ver aparte), los embotellamientos y la bronca de la gente fueron las postales de un día de furia.
Una larga hilera de camiones quedó varada a la altura de calle Baigorria, en medio del caos vehicular por las calles laterales e idéntica situación se vivió en el acceso a la autopista a Buenos Aires y en San Martín y Uriburu. A varios metros de los piquetes se instrumentaron operativos de desvío de tránsito.

A la altura de la intersección de Circunvalación con Ayacucho, vecinos de barrios de Villa Gobernador Gálvez y de la zona sur de Rosario instalaron un piquete para reclamar ayuda social. A la altura de España, en tanto, se concentraron los vecinos de barrio Las Flores Sur y Este. Allí, entre gomas encendidas, ramas y troncos atravesados sobre la calzada, Cristina le apuntó a la falta de respuestas. "Hay muchos chicos que los hacemos dormir al aire libre porque nos quedamos sin casa. Tenemos el listado de la gente a la que se le volaron los techos y les entró agua, pero acá no apareció nadie", indicó.

En llamas. Lo cierto es que la bronca en la estratégica avenida que rodea a la ciudad también tuvo su correlato en camioneros y automovilistas que quedaron rehenes de las protestas barriales.

Las calles laterales a Circunvalación estuvieron saturadas por largas hileras de vehículos. Es más, muchos camiones quedaron varados por los piquetes y tuvieron que pasar la noche del martes sobre la ruta. "Vine a cargar cerámica para llevar a Junín (Buenos Aires). Acá cae el sol y se pone muy jodido", dijo Roberto, uno de los camioneros que ayer esperaba en una larga hilera de vehículos a la altura de calle Baigorria.

Luiz Barroso es brasileño y llevaba en su camión una carga de gas desde Mendoza a San Pablo (Brasil). "Tenía horario para llegar a Uruguayana, pero ahora no sé que pasará", señaló. A su lado, Raúl, un conductor de nacionalidad chilena, explicó que iba desde el país trasandino a Uruguay cuando la protesta lo dejó de rehén en Rosario. "Ya me han agarrado varios piquetes, la verdad es que no tengo comentarios. Es poco lo que hemos dormido y no se vio ningún policía", aseguró.

Otro grupito de camioneros aún más indignados optó por desplegar reposeras a metros de Circunvalación y esperar el desenlace de las protestas . "Esto es una vergüenza. La cana vino y nos dio dos opciones: o les pagábamos 200 pesos para sacarnos del piquete o nos choreaban", dijo Néstor, quien iba con rumbo a Celulosa.

"Les damos de comer a todo el mundo porque traemos la mercadería a las ciudades, pero nos dejan tirados en cualquier lado", apuntó otro conductor.

A metros de allí, la gente que cortaba la avenida no ahorró críticas hacia el intendente Miguel Lifschitz. "Nos dijo hace dos años que nos quedáramos tranquilos porque se iban a hacer muchas obras, pero no pasó nada. Si no nos ponemos los vecinos a cortar los árboles, estaríamos todos sin luz, porque las ramas habrían arrastrado los cables", lanzó Omar.

Ovidio Lagos estuvo abierta al tránsito, pero a la altura de Centeno otro piquete dejó a la Circunvalación desierta. Allí, quienes protestaron fueron integrantes de los pueblos originarios y vecinos de Fuerte Apache. Guarecidos del sol con improvisadas carpas armadas con frazadas y lonas, un centenar de personas impedía el paso de vehículos. "Acá no vino nadie a recorrer casa por casa para ver cómo estábamos", apuntó Ricardo.

Los piquetes también se adueñaban de la escena en los cruces de Circunvalación con Presidente Perón, 27 de Febrero, Pellegrini, Baigorria, Casiano Casas y Sorrento.

Al cierre de esta edición, algunas protestas comenzaban a desactivarse tras la llegada de chapas y tirantes y la Municipalidad contabilizaba cinco cortes en la zona norte. Fue el epílogo de un día en el Rosario estuvo sitiada por piquetes y nadie a ciencia cierta pudo asegurar que esa postal no volverá a repetirse hoy.

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