Rosario ya disfruta a pleno el casino más grande de toda Latinoamérica

Emoción, glamour, opulencia, todo se conjugó ayer en una jornada mágica. Allí donde nace Rosario en el extremo de la autopista que la conecta a Buenos Aires, la ciudad brilló anoche con la inauguración del complejo de juegos más grande de Latinoamérica.
El casino es una realidad y la flamante madrina, Susana Giménez, tiró a las 20.45 la primera bola. Fue negro el 22 en la mesa 15 y desató la primera ovación de las tantas que se sucedieron hasta entrada la madrugada, cuando "El Puma" José Luis Rodríguez hizo sacudir a todos con su movedizo ritmo latino. Dos mil máquinas tragamonedas de última generación, 80 mesas de juego, un exclusivo Póker Room y una sala de bingo para 300 asistentes. Todo está allí, en Oroño y Circunvalación. Tal vez lo que le faltaba a Rosario para potenciar el perfil turístico que viene moldeado desde hace años.

"Negro el 22" gritó el croupier y la sala se estremeció. Es que los rosarinos esperaron ese grito durante 45 años y anoche se hizo realidad. El azar fue para "el loco". La encargada de tirar la bola: una impactante Susana Giménez que enfundada en un impecable vestido negro que primero cubrió con un saco de piel, se llevó todas las miradas. Rodeada de flashes y teléfonos celulares que pugnaban por retratarla, le confesó a LaCapital que sus números preferidos son "el 11 y el 17". Entre los invitados también se pudo ver a Estela Raval, Juan Darthés, Pablo Granados y Pachu Peña.

Al ingresar al hall central del complejo impactan los locales comerciales con ropa y accesorios de moda. El público se mostró con ropa elegante sport y, algunas mujeres, usaron vestidos de fiesta. En los hombres prevaleció el negro.

Llegar a la sala de juegos deslumbra. Las luces de colores (de todas las formas) son omnipresentes, hay techos espejados y una fuente también vidriada. "No hay nada como esto", definieron Liliana y Enrique Aucet, vecinos del distrito sur. Conocen todos los casinos de la zona y, por eso, estaban autorizados para comparar. Por su parte, José Antonio Ramacciotti, de Cañada de Gómez, subrayó: "Esto es impresionante". Después se animaría con el 17 y el 23 a la ruleta.

Opulencia. Si de extravagancia y opulencia se habla, el restaurante D’Jembé, ubicado en el hotel cinco estrellas del complejo, es todo un símbolo. Su cocina, que se caracteriza por platos con nombres extraños, está bajo el estricto comando de un cheff principal y dos subcheff que se encargan de satisfacer los paladares más exigentes.

Las mesas anoche estaban decoradas con rosas blancas. Un plato de entrada tiene un valor que arranca en 20 pesos y se pueden conseguir platos principales desde los 35 pesos.

Según detalló Lucas Curcio, uno de los subcheff, lo ideal para comer allí es un almuerzo buffet con entrada y postre. Para el mediodía sugirió huevo poché con aceite de trufas o brotes orgánicos en aceite de hierbas, al tiempo que por la noche se puede degustar un philo de molleja estofado con reducción de torrontés de Cafayate.

A la hora de los postres, el restaurante tiene un cheff encargado de la pastelería.

Algo es seguro, Rosario ya tiene su casino y anoche cerca de 8 mil personas ya lo disfrutaron. Hagan juego.

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