La CGT rosarina dirime su “paz social”.

El armado de la estrategia para frenar el telegrama fácil en la CGT Rosario a fines del año pasado sirvió al mismo tiempo para desactivar también una creciente disputa por la conducción de la central obrera local, que debía justamente renovar autoridades a fin de año.
Entonces se decidió postergar para marzo, como ocurrió con los acuerdos de paz social con las empresas, la decisión de convocar a elecciones o conformar nuevamente una lista consensuada, pero con algunos cambios respecto de la composición actual. Varios dirigentes le vienen reclamando a la conducción de Néstor Ferraza “más activismo”, fundamentalmente desde sectores que estiman que se debe “peronizar” aún más la CGT local. Reclamo que supera a la tradicional disputa entre gremios privados versus estatales.

La mayoría de los sindicalistas consultados creen que “la sangre no llegará al río” y que habrá fumata blanca. De todas formas, el dirigente de obras sanitarias y ex ministro de Trabajo en la gestión de Vernet, Oscar Rabanito Barrionuevo, avanzó en la conformación “oficial” de una lista denominada de los “60” (integrada por 65 gremios), que el jueves pasado fue presentada y tema de conversación en la sede de Azopardo de la CGT nacional durante la reunión del consejo directivo.

En general se trata de gremios pequeños, pero la presencia de Camioneros en la grilla logró darle otro peso.

Un día después, Ferraza viajó a la sede porteña de la central obrera para hablar con uno de sus referentes a nivel nacional, el titular del gremio rural Gerónimo “El Momo” Venegas. En principio, el encuentro oficialmente fue presentado como la descripción de la situación laboral en la región, que realizó el dirigente rosarino junto con su par santafesino Alberto Cejas ante sus pares nacionales.

Ferraza tiene el apoyo de los denominados “30”, que si bien son la mitad de gremios su representatividad es significativa, dado que en el “oficialismo” figuran los gremios estatales (UPCN, Municipales, Judiciales, entre otros). Sobre todo de cara a una elección, ya que cada gremio aporta tantos congresales por su cantidad de afiliados.

En esta puja probablemente sea clave la postura que finalmente dos gremios de mucho peso y movilidad en la región y que hasta ahora mantuvieron distancia: UTA y Smata.

El eje del malestar está en la escasa visibilidad de la conducción en la “vida social” rosarina. A modo de ejemplo, un sindicalista de peso en Rosario recordó que una de las últimas veces que Moyano visitó Rosario se molestó porque en el frente de la sede de la CGT Rosario en calle Córdoba no figuraba más una chapa de bronce de que allí está el local de la central local de los trabajadores, “y eso que somos la segunda regional más grande del país”.

Pero sobre todo, y tras la derrota de las elecciones de 2007, varios peronistas están convencidos de que la CGT local debe tener una participación más activa en la arena política de cara a recuperar el poder en la provincia. Por eso creen que los primeros pasos se deben dar hacia las próximas elecciones legislativas, y, en el largo plazo, en el posicionamiento de cara al 2011.

La salida de Carlos Reutemann del bloque oficialista apuró los movimientos también a nivel gremial. En la ciudad de Santa Fe varios sindicatos ya anunciaron que se subían a una potencial postulación del Lole. En Rosario, el surgimiento de esta “oposición” estaría siguiendo ese camino.

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