Roquel: No habrá una solución, se acabó la tolerancia

Infoglaciar - El Intendente ha decidido instalar un muro entre los trabajadores y el Ejecutivo, porque teme por su seguridad y sólo admite el contacto por escrito. Mientras la carpa en el corralón no cesa con las medidas, los errores estratégicos de ambas partes han salido a la luz.
El muro está levantado pero no sellado, porque hay un buzón para que ambas partes puedan comunicarse y proponerse todo por escrito y sin mirarse las caras. El Intendente ha decidido instalar un muro entre los trabajadores y el Ejecutivo, porque teme por su seguridad y sólo admite el contacto por escrito. Mientras la carpa en el corralón no cesa con las medidas, los errores estratégicos de ambas partes han salido a la luz. El muro está levantado pero no sellado, porque hay un buzón para que ambas partes puedan comunicarse y proponerse todo por escrito y sin mirarse las caras.

En este conflicto no hay víctimas ni victimarios, ambos forman parte del mismo aparato al cual defienden y rechazan, sin embargo Roquel como era de esperar, desgastado el plan de lucha, fragmentado el gremio, y justificándose sobre la noche en que vio en peligro su seguridad, ha instalado un muro entre la gente; sus empleados y el Poder Ejecutivo que él preside, basado en el fundamento de garantizar su propia seguridad, e instando mediante una nota a que la otra parte; el gremio, (la gente y sus empleados) hagan cualquier tipo de solicitud o propuesta sólo por escrito. Ha decidido entonces evitar el contacto verbal, y físico con quienes el pasado martes lo encerraron en su propia casa.

Insert: La decisión de encerrar a las autoridades aquel día fue poco acertada

De este modo lejos de estrechar, o asegurar los lazos comunicativas entre ambas partes, todo parece dilatarse y desgastarse en un claro signo de intolerancia, falta de entendimiento y gestión por parte de ambas partes, porque si bien pordría haber sido mejor la gestión de Roquel y sus allegados en este conflicto, también la dirección del gremio, que respeta la soberanía de las asambleas, podría haber garantizado por lo menos la unidad para mantener la fuerza y que el reclamo no pierda identidad, pero no fue así, ganaron las internas, los intereses políticos por un lado y la presión del Ejecutivo sobre los más débiles que vieron sus bolsillos amenazados por el otro.

El muro

Asimismo es deducible que el muro que ahora separa al Ejecutivo Municipal de los trabajadores haya sido construido minuciosamente por éste último, y que apostando a la irracionalidad del último reclamo hayan buscado el último ladrillo allí para poder cerrar finalmente el contacto con los demandantes y que se perpetúen las jerarquías, para que la gente, sus empleados, no vuelvan a querer entrar a su casa sin permiso.

Sin embargo no es menos cierto que el sindicato, su organización y sus afiliados han pecado de ingenuos, quizá por apasionamiento o por la impotencia de no poder obtener lo que es finalmente un reclamo justo. La decisión de encerrar a las autoridades aquel día fue poco acertada, porque hasta los concejales sintieron miedo cuando las cubiertas ardían alrededor del Palacio Municipal y los bombos y cantos obstruían la salida de aquellos.

Sin luz

No obstante el plan de lucha continúa, y el corralón sigue bloqueado por aproximadamente treinta personas, mientras que Pedro Mansilla busca consensuar para que ninguno de sus afiliados salga perdiendo en esta coyuntura. Este lunes hay asamblea, allí se decidirá los pasos a seguir; habrá que ver qué determinan los mismos que decidieron en la última asamblea continuar con las medidas de fuerza y también ver cuál es la moción del Secretario General, el muro está levantado pero no sellado, porque hay un buzón para que ambas partes puedan comunicarse y proponerse todo por escrito y sin mirarse las caras.

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