Las "Rondas Negras", los grupos parapoliciales que provocan alarma en Italia.

Son organizaciones que en teoría brindarán seguridad. Sólo falta que el Senado las autorice.
"Patrullas ciudadanas", "Guardia Padana", "Rondas negras". Mientras crece una inquietante exasperación de la vida política italiana, se van materializando organizaciones paramilitares que pronto recibirán la bendición de una Ley de Seguridad que aún debe aprobar el Senado.

La mayor alarma la han causado los uniformes que evocan los tiempos nazis y que lucieron algunos voluntarios de la Guardia Nacional Italiana: camisa gris, pantalón gris con banda negra lateral, franja negra con el símbolo nacional socialista de la rueda solar, franja negra que dice "Gran Italia - Resurge Italia". Y naturalmente una boina negra con el aguila imperial romana o en alternativa una gorra.

En Milán, el pirotécnico líder del Movimiento Social Italiano -Destra Nazionale, Gaetano Saya,- mostró otro uniforme que evocaba a la guardia nazi del Estado del Illinois, en Estados Unidos. "Pero yo no soy nazi", advirtió Saya.

Saya anunció que dos mil militantes están listos para salir a patrullar las calles las 24 horas del día a flanco de las verdes Guardias Padanas de la Liga Norte de Umberto Bossi y Roberto Maroni, que es el ministro del Interior y responsable de la policía, la verdadera.

Gracias a la ley de seguridad promovida por el gobierno Berlusconi, las Rondas Negras pronto controlarán todo para "dar sensación de verdadera seguridad" a la gente, frente a la invasión de los inmigrantes ilegales o no, que causan tantos temores y rechazos a los italianos, que han perdido la memoria después de haber descargado más allá de las guerra, durante un siglo, a 29 millones de compatriotas que buscaban pan, trabajo e integración.

En Turín, Milán y otras ciudades, la justicia ha abierto expedientes para investigar a estas guardias y patrullas que se supone andarán por las calles desarmadas, aunque el uniforme de las Rondas Negras comprende una temible linterna negra que puede ser usada como porra.

La oposición pone el grito en el cielo, apoyándose además en las protestas de las asociaciones de policías y carabineros que destacan con razón que las guardias y las rondas paramilitares son un problema serio y no una solución. El trabajo de los policías, que la ley hace responsables de las acciones de los voluntarios, se hará más pesado y difícil.

El ministro del Interior, Roberto Maroni, brazo derecho y delfín de Umberto Bossi, el líder carismático de la Liga Norte, arengó a decenas de miles de partidarios reunidos en Pontida, en el corazón de la Lombardía "pagana".

"No tenemos miedo de llamarlas rondas. Tenemos listo el reglamento para los ciudadanos que quieren ayudar a las fuerzas del orden en la propia ciudad", dijo el ministro.

El secretario general de la Asociación de Funcionarios de la Policía, Enzo Letizia, dijo que las rondas "se financiarán con el dinero de los italianos", pero además serán financiados por los "privados", lo cual es un riesgo adicional.

Para el dirigente del opositor partido Democrático de centroizquierda, "ahora llegan las camisas grises que se agregan a las camisas verdes: la idea de que el control del territorio pueda ser confiadas a milicias que se identifican con un color político es un golpe al corazón de cualquier democracia liberal; hay que detener este delirio".

Otra novedad negativa llegó desde Nápoles, donde han sido creadas rondas de voluntarios para proteger a los turistas. Llevan una casaca amarilla, un gorrito y un carné de reconocimiento. Todos son ex inquilinos de las cárceles que ahora se hacen llamar "Operadores para la seguridad turística urbana".

Desde hace una semana se están desplegando por los puntos estratégicos de Nápoles. Los voluntarios reciben 60 horas de formación de la región Campania, que les paga por el trabajo. "Hay que sacarlos de la calle antes de que lo haga la camorra", concluye un funcionario.

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