Ronaldo jugó mal y el Real Madrid apenas empató.

El Al Ittihad, un equipo sin repercusión internacional, derrotado días atrás por el ecuatoriano Liga de Quito, dejó en evidencia la puesta en marcha de la nueva maquinaria blanca, incapaz de sacar adelante el duelo ante el entusiasta conjunto saudí en el Santiago Bernabeu, en el compromiso del torneo de la Copa de la Paz.
El reencuentro con la afición vino alentado por el entusiasta proyecto generado por la nueva cúpula blanca. Estrellas de relumbrón para generar aires nuevos en un equipo que languideció hace pocos meses. El desarrollo aplacó el brío. Y las carencias de antaño asomaron durante el partido.

El chileno Manuel Pellegrini tiró de argumentos. De caras nuevas de un proyecto liderado en el campo por el portugués Cristiano Ronaldo, que empezó pegado a la banda izquierda mientras el holandés Wesley Sneijder lo hizo por la derecha. Mucho toque y poca profundidad en los metros finales. Más entusiasmo ofensivo puso el cuadro árabe.

Cada acción local estuvo acompañada de una floritura, especialmente de Cristiano Ronaldo, demasiado pendiente de la expectación que ha generado su llegada al Real Madrid y su puesta en escena en el Bernabeu. Se lo tomó así el portugués a pesar de que el seguidor dio la espalda al relumbrón de la galaxia blanca. Apenas se acercó al estadio, con más pinta de sesión preparatoria con tintes veraniegos que de una función de estrellas. Pocos pagaron entrada. El casi tercio de grada cubierto fue, en gran parte, gracias a invitaciones.

El rival tampoco alentaba. Al-Ittihad, un club deportivo de Arabia Saudita, destacado en un fútbol sin trascendencia internacional entrenado por el argentino Gabriel Humberto Calderón, otrora jugador del Betis. Además, salió malparado de su primera intervención en la Copa de la Paz, donde cayó por 3-1 frente a la Liga de Quito.

Aún así, no le volvió la cara al duelo. De hecho, la primera ocasión clara fue suya. A los cuatro minutos. Hicham Aboucherouane obligó al polaco Jerzy Dudek a intervenir. El mal rechace del meta no fue rentabilizado por ningún rival. Con exceso de toque y escasez de profundidad aceleró el paso el Real Madrid en el ecuador del primer tiempo. Dos avisos, con disparos lejanos. Uno de Wesley Sneijder y otro, a continuación, de Cristiano Ronaldo. Ambos se fueron alto.

La más clara fue de Raúl. Cerca de la media hora, con un disparo según le llegó la pelota, que invitó al meta Mabrouk Zaid a realizar una gran parada. Las grandes carencias blancas siguen en la zaga. Formada por Miguel Torres, Christoph Metzelder, Ezequiel Garay y Royston Drenthe. Sus dudas alimentaron las expectativas visitantes. Con ocasiones impensables, como la de un disparo de Hicham y sobre todo un cabezazo que se marchó fuera de Naif Hazazi tras una mala salida de Dudek.

Ronaldo pudo marcar al borde del descanso. Tras una serie de paredes con Karim Benzema su tiro fue desviado por Zaid. El equipo conducido por Manuel Pellegrini acentuó la presión tras el descanso. El juego se aglutinó en el campo del cuadro árabe. Y llegó el gol de Raúl. De media vuelta, tras ser divisado por Benzema, que le proporcionó el pase.

En nueve minutos, sin embargo, el Al Ittihad neutralizó la energía blanca. Obtuvo el empate el cuadro saudí, que rentabilizó una falta lateral lanzada por Ahmed Almukhaini rematada de cabeza, a la perfección, por Aboucherouane. Fue el preámbulo del descanso para Ronaldo y Benzemá, que dejaron el césped junto a Fernando Gago en lugar de Gonzalo Higuaín, Arjene Robben y Guti, repectivamente.

Más tarde, Esteban Granero debutó en su nueva etapa madridista. Con un cuarto de hora por delante para desatascar la espesura blanca. El madrileño, adoptado con entusiasmo por la afición, pudo marcar en su primera presencia. Con un tiro que rozó el travesaño.

También pudo marcar el Al Ittihad. Pero echó a perder un mano a mano de Almashol con Dudek y otro posterior de Abushgair, más claro.

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