Rompecabezas de cara al 2011

La suspensión del escrutinio definitivo, a causa de la emergencia sanitaria decretada por la gripe A, mantiene en suspenso la definición de varios Concejos, que pelearán voto a voto por una banca en los que se armarán en diciembre.
Casos emblemáticos como el de Lanús -donde se define nada menos quién ganó la elección- terminarán de aclarar el panorama con respecto a la segunda mitad de las gestiones, que definirán la suerte de los distritos de cara al 2011.

Pese a que no están los cargos definitivos, la proyección está clara. Los oficialismos dominan el conurbano, pero tendrán una segunda mitad de gestión bastante cargada. La consolidación de Unión-PRO y la suma del Acuerdo Cívico -que incluye la vuelta a los recintos del radicalismo- hacen que el rompecabezas de los próximos Concejos no sea fácil, ya que hay muchas piezas que deben definirse.

Pensando en la segunda mitad de las gestiones, los concejales tendrán una fuerte incidencia, porque si los intendentes quieren revalidar su poder, deberán primero dominar los roces que genera la puja entre sectores, incluyendo los que hay dentro del propio kirchnerismo.

AVELLANEDA

La mayoría en manos del kirchnerismo

Detrás de los resultados electorales que mediante porcentajes reflejan ganadores y perdedores, hay un mundo de proyecciones frente a los fines últimos de los comicios legislativos: la conformación del Concejo Deliberante desde el 10 de diciembre.

Desde el lado del oficialismo las cosas están bien claras. El 37 por ciento de los votos que supo conseguir en las elecciones del 28 se traducen en la obtención de cinco concejales, quedando así, con 12 ediles (la mitad del cuerpo) que apoyarán desde el recinto la gestión de Baldomero Álvarez. El bloque oficial mantiene la mayoría parlamentaria que le permitirá proponer y aprobar con amplio margen los proyectos que considere.

Por su parte, Acuerdo Cívico y Social se hizo con el lugar de la segunda fuerza en el HCD; con un 23 por ciento de los votos, consiguió ingresar a dos concejales y revalidar la banca de Isabel Rodríguez. Sumando a Damián Paz y Jorge Pineda, cinco serán los concejales con los que va a contar el frente desde diciembre y con los que pretende consolidarse como "la única oposición".

Desde este sector sostienen que el macrismo local "no ocupa el rol de oposición que los vecinos le exigen con el voto", y hasta especulan con la unificación, no sólo del peronismo no kirchnerista en su totalidad, sino con la vuelta de los disidentes a las filas del oficialismo.

En tanto, el 30 por ciento de votos obtenidos por las listas de Unión Pro no puede leerse como tal, puesto que la conformación de un único bloque parece una tarea cuanto menos difícil a la hora de valorar las diferencias entre concejales como Rubén Alice, en pie de guerra con Edgardo Silva y el concejal electo Daniel García, o las oposiciones que debe afrontar desde todos los flancos el denarvaísta José Alessi.

En tren de hacer especulaciones, no sería extraño pensar en tres bloques con el sello de Unión Pro. Uno que contenga a Alessi, Julia Recalde y el actual concejal Ramón Leiva; un segundo espacio integrado por García, Silva y Martín Saraco.

Mientras, no debería sorprender la conformación de un unibloque de Alice, con ambiciones de crecer, si es que no se llega a un acuerdo con ninguno de los sectores de Unión.

En definitiva, el Concejo estará constituido por el kirchnerismo, con la mayoría parlamentaria; un Acuerdo Cívico que promete dar batalla a la hegemonía K, en tanto Unión Pro aún divaga entre grises, pero con el peso de haber sido elegida como oposición.

LANUS

Apuesta fuerte

Hay oportunidades en las que un sector debe arriesgar más que otro. En los últimos comicios legislativos fue el kirchnerismo quien tuvo que apostar fuerte. Una de las jugadas más riesgosas fue la de llevar como cabeza de lista a los jefes comunales de forma testimonial, lo que para muchos fue plebiscitar las gestiones.

En Lanús, el bloque oficialista puso en juego su mayoría en los últimos comicios del 28 de junio, mientras que el resto de los bloques, si bien ponían fichas importantes, no se arrimaban ni en lo más mínimo al monto que apostaba el Frente Justicialista para la Victoria.

En los comicios había 12 bancas en disputa en el distrito, el oficialismo tenía en juego ocho ediles entre propios y aliados, pero por el momento parece que sólo renovará cinco si el resultado final del escrutinio le da la razón.

Mientras esperan que se concluya el recuento definitivo, que fue suspendido para evitar la expansión de la gripe A, ya se encuentran haciendo cálculos. Según prevén, si el viento sopla a su favor, conservarían la mitad más uno del legislativo local y si la corriente va en contra, igual seguirían teniendo el 50 por ciento de concejales apoyando al Ejecutivo comunal.

De este modo, si no conservan la mayoría, igual se alzarían con la primera minoría. Pero algunas voces cercanas advierten que una edil se sumaría como una nueva aliada del oficialismo local en caso de estar muy ajustado el Poder Legislativo comunal.

En tanto, Unión PRO puso en juego un escaño en los comicios legislativos, el de Gabriel Di Masi, quien, por los resultados que se manejan hasta el momento, habría renovado su banca. De este modo, la apuesta de este sector era mínima, pero la ganancia parece promisoria.

Este espacio llegó a superar el 30 por ciento de los votos, por lo cual contaría con cuatro ediles hasta el momento, pero en caso de imponerse en el resultado final del escrutinio logrará cinco bancas.

Muchos sectores confían en que este espacio va a quebrarse apenas asuman los concejales el próximo 10 de diciembre, pero dirigentes macristas señalan que "esto nunca va a suceder" y que no trabajarán en ínterbloques separados, sino que conformarán uno solo llamado "Unión PRO".

Por el lado del Acuerdo Cívico y Social, ellos apostaban dos lugares propios y un aliado. Según los resultados actuales, obtuvieron tres concejales, por ende renovó su lugar Mariano Amore y se sumaron a este espacio el radical Carlos Folino y la referente del GEN María Ángela La Rosa, y sigue hasta 2011 Pedro Gómez. Por su parte, Natalia Gradaschi dejará su lugar para asumir como diputada provincial.

"No va más", ya se pusieron todas las fichas en la mesa, por el momento parece que el Concejo Deliberante local tendrá más exponentes de la oposición, pero el oficialismo podría llegar a mantener su mayoría aunque de una forma mucho más ajustada. Todavía resta que la Justicia Electoral diga la última palabra, pero igual la apuesta más fuerte ya se puso en juego y ya no hay marcha atrás.

ALMIRANTE BROWN

El vaso medio lleno o medio vacío

El desafío del oficialismo de Almirante Brown de mantener la hegemonía en el Concejo Deliberante tiene hasta este momento una mirada optimista y una no tanto. Primero, se ganaron las elecciones y se pudieron mantener seis o siete bancas (eso dependerá del escrutinio final, suspendido por la gripe A), lo que le asegura la mayoría en el recinto. Pero también a partir de diciembre tendrá, como no sucedió hasta ahora, dos bloques consolidados de oposición, uno que viene del peronismo disidente y otro del Acuerdo Cívico y Social (ACS).

A partir de la renovación, Darío Giustozzi mantendrá su ansiada mayoría. Con propios y aliados, el intendente tendrá de 13 a 14 concejales, lo que le asegura no sólo el comando del recinto sino también las autoridades que lo manejan. Esto comprende a los concejales electos en las últimas elecciones, los que ingresaron en 2007, y los aliados que se sospecha estarán alineados al Intendente, como los integrantes del bloque Todos por Brown -Ivana Rezano y Mario Fuentes-. La imagen de Mariano San Pedro se mantiene en alta, en especial en todos los bloques, que respetan su forma de conducción, por lo cual ni se discute una renovación de las autoridades. A diferencia de lo que viene ocurriendo hasta este momento, pese a esta mayoría estirada, la oposición tendrá por lo menos dos grandes lineamientos que en conjunto sumarán por lo menos nueve manos, cuatro para el ACS y cinco para el peronismo disidente. Habrá que ver si este bloque trabaja unificado o si lo hace en forma separada y se articula como interbloque. Esta parece ser la idea de algunos, ya que hay una mala relación entre algunos de los ediles, inclusive entre los que pertenecen a una misma fuerza (no se ve a la concejal del PRO Miriam Niveyro trabajando junto al concejal electo de esa fuerza Santiago Perón, a quien la semana pasada criticó con dureza). Desde el oficialismo ya hablan de lograr consensos con la oposición para evitar turbulencias en esta segunda mitad de la gestión, que se inaugura con la asunción de los ediles elegidos en junio. Para eso, tendrá que resolver antes el tema de las denuncias por fraude, una situación que incomoda al oficialismo. La versión que habla de un acuerdo entre el Intendente y el candidato Carlos Cabral, que permitiría a éste llegar al Concejo, tendría otra vez una mirada doble: Giustozzi perdería un edil, por lo que necesitaría más consenso para mantener la mayoría. Pero se saldría del encierro de la denuncia por irregularidades y, mejor aún, podría comenzar un camino para "suavizar" la oposición que Unión-PRO podría ejercer de cara al 2011.

ESTEBAN ECHEVERRIA

Un oficialismo fortalecido dominará la escena ante la diáspora opositora

Las elecciones legislativas de este año tendrán un doble efecto en Esteban Echeverría a partir de diciembre: por un lado, le darán por fin el bloque propio al oficialismo del intendente Fernando Gray y, por otro, terminarán de debilitar a los bloques no peronistas, en especial a los vinculados al vecinalismo groppista y el Acuerdo Cívico y Social (ACS).

A partir de la asunción de los nuevos legisladores, Gray tendrá por lo menos 10 ediles propios, lo que le da el manejo hegemónico del Concejo, sin necesidad de alianzas con otros sectores, incluyendo con el edil Luis Obarrio, que dejará el recinto deliberativo a partir del recambio.

Los siete concejales electos se sumarán a los tres justicialistas actuales, entre ellos la presidenta del cuerpo Analía Pérez. Además, se espera que Grisel Tarsia, del bloque Libres del Sur, sea una aliada posible para algunas cuestiones (la concejal entró por la lista de Gray en 2007).

Desde la oposición, la fragmentación será la gran protagonista. La primera minoría estará a cargo de Unión-PRO. Contará con los felipistas Ramón Vallejo y Roberto Devoto, a los que se les suman Graciela Santos, Ever Van Thoren y Fernando Souza. Fuentes consultadas por este medio no confirmaron si el sector tendrá un bloque unificado o si trabajará en forma de interbloque, articulando acciones conjuntas. Se especula que sea la primera de las opciones, ya que existe un compromiso de los ingresantes de unificar al sector.

Del lado de la oposición no peronista, quedaron muy debilitados luego del fracaso electoral y la dispersión alrededor del Acuerdo Cívico y Social. Perderá por lo menos cuatro concejales y quedará dividida en dos grandes bloques: el vecinalismo residual y lo que quedó de la Coalición Cívica. Para colmo, entre los dos sectores la legislativa dejó heridas, y hasta se puede pensar en una separación total y la formación de cuatro monobloques.

La formación de Espacio Abierto y la estrategia electoral, que incluyó una supuesta alianza de Pablo Losada y Norma Fernández, dejó la relación entre el ex secretario de gobierno de Alberto Groppi y Marta Mangas al borde de la ruptura. Algo similar sucede en la relación de Unidad Comunal y el ARI. Las críticas de Jorge Bosque a Walter Martello (ver sección local) terminarán con una alianza de años, y hacen difícil pensar que la arista Patricia Gramajo y Daniel Requejo puedan trabajar en conjunto. Otro beneficio para el oficialismo, un lujo que hace unos meses se creía impensable.

LOMAS DE ZAMORA

Tiempo de cambios

Seguramente, en algún paréntesis de su descanso por tierras del gran país del norte, el intendente de Lomas de Zamora Jorge Rossi se hará un tiempo para pensar en el Concejo Deliberante que viene y en la incómoda situación política en la que quedó parado luego de la elección del 28 de junio.

No es la primera vez que el experimentado Intendente pasa por una situación de este tipo y finalmente sale airoso. En 2005, luego de la derrota electoral (tras haber apoyado a Chiche Duhalde en detrimento de Cristina Fernández de Kirchner), cedió la presidencia del HCD, pero al poco tiempo recuperó su control. Habrá que ver si en esta oportunidad se repite la historia. La semana pasada, dos referentes importantes de la futura oposición local, Julio Gutiérrez del Acuerdo Cívico y Social y Gabriel Mércuri del peronismo disidente, dejaron clara la necesidad de un cambio de autoridades dentro del HCD lomense. Mércuri fue más allá y reclamó para su bloque la titularidad del cuerpo. Los otros ediles de su espacio se mostraron más cautos y optaron por el silencio a la hora de hablar de modificaciones en el Deliberante.

La licencia del Intendente obligó a postergar cualquier tipo de debate en el oficialismo. Aunque el concejal reelecto Juan Viñales, durante la visita de la Presidenta al Hospital Gandulfo, admitió, ante la requisitoria de la prensa, la necesidad de realizar cambios. No es la opinión de todos, pero sí la de uno de los más importantes aliados de Jorge Rossi. Toda una señal.

En el rossismo se piensan variantes. Por eso, y a pesar de su alejamiento, el edil Jorge Ferreira siempre fue visto como un posible recambio en la conducción del Concejo. Agotado para muchos el tiempo del ultra oficialista Santiago Carasatorre, lo de Ferreira podría ser visto como prenda de unidad dentro del atomizado mundo peronista de Lomas. Claro que no todos piensan de la misma manera, sobre todo dentro de la "joven guardia" del peronismo disidente.

Si bien en el pro-peronismo lomense cantan nueve concejales, no todo lo que brilla es oro allí. Hay dos ediles sobre los que se tiene más de una duda: Uno de ellos es justamente Jorge Ferreira; su versatilidad política le ha quitado confiabilidad. El otro es Eduardo Amalvy, quien esta semana salió a destacar públicamente la necesidad de recomposición del peronismo local, incluyendo en este proceso al rossismo. A Amalvy se lo responsabiliza de haber impedido una lista de unidad en Unión-Pro y haber favorecido, de esa manera, la estrategia del Jefe comunal.

Existe un sector que tal vez pueda convertirse en árbitro de esta contienda. Nos referimos al peronismo universitario, encabezado por el interventor del COMFER Gabriel Mariotto. Con tres concejales, el apoyo de su bloque puede ser el que defina el futuro del Concejo Deliberante. Durante la campaña, Mariotto no sólo manifestó su oposición a Jorge Rossi, también se comprometió a asumir su banca. Habrá que esperar a diciembre si ésa continúa siendo su postura.

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